Al-lah quiere perdonarte

Mucha gente me habla sobre sus luchas, sobre los errores que han cometido, los pecados que han cometido, adicciones que anhelan superar, relaciones de las que se arrepienten. Pero, independientemente del asunto, he notado la existencia de una emoción que está presente en casi todas las luchas que la gente enfrenta consigo mismos: la CULPA incesante.

La culpa de estas personas tiene sus raíces en otro factor: su inhabilidad para perdonarse a sí mismos por las cosas que hicieron, o que todavía se encuentran luchando con ello. Esto se agrava por el hecho de que, en muchos casos, sus familiares los han condicionado a sentirse culpables por la posibilidad de que sean motivo de vergüenza y deshonra para sí mismos y para sus familias. Esto también ocurre con algunas comunidades musulmanas que no proveen apoyo para el desarrollo de los individuos, y más bien se convierten en jueces, propiciando que quien ha cometido un error se hunda en la vergüenza y el aislamiento.

De este modo, incluso cuando alguien cometió un error muchos años atrás, no logra perdonarse a sí mismo y siente que no podrá encontrar el perdón de aquellos a quienes ama, incluso siente que Dios no quiere perdonarlo.

Pero la forma en que nos vemos a nosotros mismos no es necesariamente la forma en que Al-lah nos ve. ¡Nuestra incapacidad para perdonarnos no significa que Dios no nos ha perdonado! 

Cómo acceder al perdón divino

¿Sabes lo fácil que es conseguir el perdón de Dios? Es así de fácil: reconocer que lo que hemos hecho está mal y decir sinceramente que lo sientes; en árabe esto se llama Tawba (arrepentimiento) y puede ser algo así: “Oh, Al-lah, realmente he actuado mal. Lamento haber hecho esto y necesito Tu ayuda para no volverlo a hacer. Mi Señor, Tú perdonas todos los errores y pecado. Perdóname”.

Veamos algunos ejemplos del Corán y del Hadiz:

Cierta vez, un hombre muy angustiado entró en la mezquita del Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él). Se acercó al Profeta gritando: “¡He pecado, ay de mí, he pecado!”. El Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) hizo que el hombre se sentara y le enseñó que dijera: “Amado Dios, Tu perdón es más grande que mis pecados, y tengo más esperanza en Tu misericordia que en mis propias acciones; así que, por favor, ¡perdóname!”. El Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) le dijo que repitiera esto dos veces más y luego le dijo: “Levántate, Al-lah ha perdonado tus pecados” (Al Hakim).

El Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) no le dijo: “Siéntete culpable por lo que has hecho los próximos cinco años, luego Al-lah te perdonará”. Él no le ordenó a aquel hombre que se atormentara mental y emocionalmente todos los días hasta que sintiera que se había castigado lo suficiente, y que entonces Al-lah lo iba a perdonar.

El Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) vio al hombre llegar con sinceridad, con remordimiento, buscando restablecer su relación con Al-lah. Le mostró no solo lo fácil que es pedir perdón, sino también cuán fácil es ser perdonado.

¿Cómo sabes que Al-lah te ha perdonado si Le has perdido perdón sinceramente? Él te ha prometido el perdón, pues dijo: {¡Oh, siervos míos que están sumidos en el pecado [perjudicándose a sí mismos]! No desesperen de la misericordia de Dios. Dios tiene poder para perdonar todos los pecados. Él es el Perdonador, el Misericordioso} [Corán 39:53]

Para dejarnos aún más claro este punto, Al-lah nos informa en un hadiz relatado por el Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él): “Oh, hijo de Adán, siempre que Me invoques y Me lo pidas, te perdonaré por lo que hayas hecho, y no Me pesará hacerlo. Oh, hijo de Adán, aunque tus pecados fuesen tantos que alcanzasen las nubes del cielo, y me pidieses perdón por ellos, te perdonaría. Oh, hijo de Adán, si vienes a Mí cargando con pecados más grandes que esta tierra, pero sin atribuirme coparticipes, Yo te daría un perdón tan grande como ella”.

¿Acaso no parece obvio? ¡Al-lah QUIERE perdonarnos! ¡Él QUIERE una relación con nosotros! Y no solo perdonarnos… sino convertir lo malo que hemos hecho en algo bueno. Al-lah nos dice: {salvo quienes se arrepientan, crean y hagan obras de bien. A estos Dios les perdonará sus pecados, y en su lugar les registrará buenas obras. Dios es Absolvedor, Misericordioso} [Corán 25:70].

En otras palabras, es así como se ve: el Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) nos informó que un hombre se presentará en el Día del Juicio y se le mostrarán sus pecados menores, mientras que sus pecados mayores le serán ocultados. Él no podrá negar todas las cosas malas que hizo y estará preocupado de que se le muestren sus pecados más grandes. Entonces será dicho: “¡Reemplacen toda mala acción por una buena!”. Y el hombre dirá: “¡Mi Señor! Hice otras cosas malas que no están registradas aquí”. Y el Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) se rio cuando relató la reacción de ese hombre (Bujari).

El Tawba de este hombre, su arrepentimiento, fue tan sincero y completo que Al-lah reemplazó sus malas acciones por otras buenas. 

Matemática misericordiosa

Además, Al-lah es muy Misericordioso en la forma en que nos pide cuentas. Cuando Él ordena a los ángeles que tenemos a la derecha y a la izquierda que registren nuestras acciones, le dice al ángel de la izquierda que espere un periodo de tiempo antes de registrar lo malo que hacemos en caso de que nos volvamos a Él [arrepentidos] poco después de haber cometido ese error. Si hacemos algo malo y luego nos arrepentimos en ese periodo de tiempo, el ángel ni siquiera registra aquel pecado (At-Tabarani).

Dios está a la espera de que nos volvamos a Él, incluso después de haber cometido un pecado.

Pero, ¿qué pasa cuando cometes un pecado? ¿O cuando has pensado en ello, pero no lo haces porque te das cuenta de que no quieres disgustar a Al-lah? El Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) nos informó que Al-lah ha ordenado que tanto las buenas como las malas acciones sean registradas. Luego, él explicó claramente cómo (son registradas): cuando alguien tiene la intención de hacer algo bueno, pero no lo hace, Al-lah se lo registra como si hubiera realizado una buena obra completa; y si la persona lleva a cabo la acción que pretendía, entonces Al-lah, Glorificado sea, la registra para él multiplicando su recompensa por 10 y hasta por 700, e incluso más. Pero cuando alguien tiene la intención de realizar una mala acción y no la realiza, entonces Al-lah le registra una buena acción completa; y si la persona lleva a cabo la mala acción, Al-lah le registra solo una mala acción (Bujari y Muslim).

En definitiva, no hay forma de que puedas perder cuando tratas de conectarte con Dios.

No pierdas una sola oportunidad

Y, finalmente, haz buenas obras para eliminar las malas. No se trata de ser un “supermusulmán” intentando rezar durante toda la noche y ayunar durante todo el día, todos los días; sino que puede ser algo tan simple como pedir perdón por todo hombre y mujer creyente. El Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) nos enseñó que, si hacemos eso, Al-lah nos dará una recompensa por cada uno de los creyentes por los que hayamos rezado (At-Tabarani). ¡¿Sabes cuántos creyentes hay?! Estarías realizando un billón de buenas acciones que eliminarán las malas, si Al-lah quiere.

Así que, cuando nos equivocamos, aquí está la fórmula:

  1. Darse cuenta de que hemos cometido un error y que debemos dejar de cometerlo.
  2. Pedir perdón a Al-lah sinceramente. Si hicimos algo que dañó a alguien más, debemos ver la forma de pedirle que nos perdone sin poner en peligro nuestra integridad física.
  3. Hacer algo bueno para compensarlo.
  4. Si volvemos a cometer ese pecado, hay que comenzar el proceso de nuevo. Si es necesario, se debe buscar ayuda profesional. No hay que subestimar la importancia del apoyo y la terapia. Dependiendo de la clase de problema con el que la persona está lidiando, puede ser crucial buscar apoyo profesional.

Eres digno del amor de Al-lah

Ahora, obviamente, esto no significa que vayamos y busquemos hacer cosas malas ya que sabemos que Al-lah es Perdonador y que podremos eliminar las malas obras haciendo otras buenas. El punto es que, cuando cometemos un error, no debemos perder la esperanza en que Al-lah tiene el deseo y la capacidad para perdonarnos. Debemos ser conscientes de que Su misericordia sobrepasa Su ira (Bujari).

Cierta vez, una joven mujer se acercó a mí luego de una conferencia que yo había dado y, llorando, me dijo: “Mi familia siempre me hace sentir como si yo fuera un error. Incluso me dicen que mis oraciones no cuentan porque he hecho muchas cosas malas. Pensaba que Al-lah me odiaba. No ha sido sino hasta este momento que me doy cuenta de que tal vez Al-lah me ama. Quizás Él en realidad me ama”.

Al-lah no espera que seas perfecto (o perfecta). Él sabe que estás luchando, que eres un creyente frustrado que lo está intentado a pesar de las caídas. Él te conoce mejor de lo que te conoces a ti mismo. No permitas que nadie se interponga en tu relación con tu Creador y Su perdón para ti.

No dejes que tu sentimiento de culpa, tu incapacidad para perdonarte a ti mismo −o la forma en que te tratan los demás− hagan que pienses que Al-lah no te ama o no quiere perdonarte. Vuelve a Él, Él quiere aceptarte. Deja que Su amor entre en tu vida. Al-lah quiere perdonarte [Corán 4:27].