La extravagancia y el despilfarro

Con el ayuno de Ramadán acercándose, es un buen tiempo para reflexionar sobre nuestra conducta y los valores que tenemos, asegurándonos de que ellos estén en línea son los estándares que Al-lah Ha establecido para nosotros. Esto puede ser uno de los desafíos más grandes para los creyentes.

Hoy en día el mundo celebra la superficialidad y el exceso, poniendo gran valor sobre las posesiones materiales. A menudo nos preocupamos más por lo que otros piensan de nosotros, lo que poseemos, y nuestra apariencia externa, y menos por aquello que complace a Al-lah, lo cual nos beneficiará en esta vida y en la otra. Muchos de nosotros están atrapados en el materialismo y no aprecian las bendiciones de Al-lah nos Da en esta vida. Desperdiciamos nuestro tiempo acumulando y consumiendo obsesivamente más cosas de las que necesitamos, y desechando el exceso en lugar de compartir lo que tenemos con aquellos menos afortunados. Si estas tan ocupado en mostrar tu carro último modelo o tu anillo de diamantes, ¿cómo podrías concentrar tus esfuerzos en ayudar a los necesitados? ¿Cuál es el lugar que Al-lah Ocupa realmente en tu vida?

En Ramadán por lo general pasamos nuestros días ayunando desde tiempo antes de la salida hasta la puesta del sol, absteniéndonos tanto de agua como de comida.

La comida es un valioso recurso que muy a menudo damos por seguro. Según las investigaciones, el 15% de la población mundial tiene más de lo suficiente para comer, el 60% tiene solo lo suficiente, mientras que el 25% no tiene suficiente comida para comer (fuente: www.geocities.com/mutmainaa). Durante el largo ayuno de este mes sagrado, somos animados a ocupar nuestros pensamientos en aquellos menos afortunados en esta vida, quienes sienten esa hambre y sed durante el año entero. Esto debe crear un sentido de empatía para que así podamos dar la ayuda y la caridad necesaria cuando haya una necesidad. Muchos de nosotros tenemos la bendición de poder entrar a nuestras cocinas en cualquier momento y abrir la puerta del refrigerador lleno de comida durante todo el año. Teniendo la bendición de tal abundancia, fácilmente podemos caer en el despilfarro si no nos recordamos frecuentemente que esto es una bendición de Al-lah. Es un pecado de desperdiciar esa generosidad, y se supone que como creyentes debemos hacer un buen uso de nuestros recursos y no ser derrochadores o exagerados.

El Islam anima a la moderación en todas las cosas. Cualquier cosa por demás se considera un derroche. Al-lah nos Ordena que no seamos derrochadores, dice el Corán: {… [y ha creado también] las palmeras, las plantas de diferentes frutos, los olivos, y los granados; [todos de aspecto] parecido, pero [de frutos con sabores] diferentes. Comed de sus frutos cuando maduren, pero pagad lo que corresponda por ellos [de Zakat] el día de la cosecha; y no derrochéis, porque Allah no ama a los derrochadores} [Corán 6:141]. Muchos celebran el mes de Ramadán con interminables buffets de comida, conmemorando este sagrado mes con fastuosidad, celebraciones diarias que se extienden hasta la madrugada. Durante estas celebraciones se come sin parar durante toda la noche. Esto tiene un efecto negativo tanto sobre el cuerpo como sobre la mente. La obesidad, la pereza, y una actitud de letargo general a menudo son el resultado de esta exageración. Tenemos la obligación moral de evitar participar en estos excesos. Se reporta sobre el Profeta Yusuf (José), la paz sea con él, que una vez fue preguntado por qué él nunca había sido visto con el estómago lleno, siendo que tenía todos los tesoros del mundo en sus manos. Su respuesta fue: “Temo que si mi estómago se llena podría olvidarme de los hambrientos”.

Muchos de nosotros estamos cayendo en negativos hábitos de consumo como resultado de la agresiva publicidad y propagandas comerciales. La industria de la moda contribuye al despilfarro al crear tendencias, y los consumidores no puedes vivir sin estar a la moda de la temporada, la cual para la siguiente temporada ya habrá cambiado. Este esmero por tratar de estar a tono con la última moda solo aumenta la acumulación de “ropa desechable”, la cual ya no es usada simplemente debido a la tendencia de moda imperante. No hay nada de malo con gustar de la ropa bonita y hacer un esfuerzo por verse bien, pero debemos ser cuidadosos de no ir a los extremos con nuestra apariencia. Nadie, de manera razonable, puede mantenerse al día con la rápida multiplicación de los estilos lanzados por la industria de la moda. Esto también está arrastrando rápidamente a los consumidores hacia las deudas financieras. Dos características negativas de aquellos que caen en esta clase de extravagancia son la vanagloria y el exhibicionismo. El Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, desaprobó el exhibirse frente a los demás. Él, sallallahu ‘alaihi wa sallam, nos advirtió sobre esta forma de arrogancia dando este ejemplo: “Había un hombre que caminaba con orgullo debido a su fina capa y porque estaba satisfecho consigo mismo. Al-lah lo Hizo hundirse en la tierra, y seguirá hundiéndose en ella hasta el Día de la Resurrección” [Muslim].

Este Ramadán es una oportunidad para diferenciar nuestras necesidades reales de nuestros deseos, y examinar la forma en que utilizamos nuestros recursos para así evitar ser derrochadores y extravagantes. También debemos recordar nuestras obligaciones para con nuestros hermanos y hermanas musulmanes cercanos a nosotros y también de otros países que están sufriendo necesidades y dependen de nuestra generosidad. Aquí presentamos algunas sugerencias para tomar en consideración durante este Ramadán:

  1. Comer menos. Sé consciente de la tendencia a comer demasiado cuando se rompe el ayuno al final de cada día. Recuerda el consejo del Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, respeto a llenar nuestros estómagos con 1/3 de comida y 1/3 de agua.
  2. Donar comida. Después de un gran banquete para el Iftar, el ‘Id u otras ocasiones cuando sobran grandes cantidades de alimentos perecedero, busca un lugar a donde regalar la comida que quedó, como un refugio u orfanato.
  3. Donar ropa. Si tienes ropa que te sobre, en buen estado y que ya no usarás más, dónala a tu mezquita local, o contacta a tu mezquita para encontrar a musulmanes que necesiten ropa, hiyabs y otras cosas. Considera la posibilidad de realizar una colecta de ropa. Muchas ciudades tienen refugiados que llegan al país sin nada, o tal vez haya refugios de mujeres (musulmanas o no musulmanas) donde esa ropa puede ser de gran ayuda para alguien.
  4. Organiza una colecta de comida y ropa para hermanos y hermanas que están pasando necesidades en otros países. Como sabemos, muchos de nuestros hermanos y hermanas están sufriendo a causa de los efectos de la guerra o los desastres naturales. Organizar un evento para reunir comida, ropa, utensilios, productos de higiene personal, y ayuda económica para esas áreas es una buena forma de compartir nuestros recursos y nuestros bienes: “Toda buena obra es una Sadaqah (caridad)” [Bujari y Muslim].

Organiza un grupo de debate o un seminario para los jóvenes sobre el tema del consumismo y sus efectos. No hay forma de evitar la agresiva publicidad y las tácticas de propagandas que se difunden o el fin de hacernos gastar más dinero para acumular más cosas. La solución es educar a otros y a nosotros mismos sobre la industria del marketing, su verdadero propósito, y enseñar a otros cómo filtrar los mensajes que son presentados para que así no seamos víctimas de ellos. Preparar a nuestros jóvenes en contra de estas tácticas implacables es esencial.