Manejando el mal humor

Comienza como cualquier otro día. Despertamos al alba para la oración del Fayer, y continuamos con los rituales matutinos preparándonos para la escuela o el trabajo. Entonces, algo inesperado pasa. Quizá vamos a tomar una ducha solo para descubrir que no hay agua caliente.

Quizá entramos en el carro, listos para iniciar el camino, solo para escuchar que el motor salpica inútilmente, de modo similar a nuestro buen humor. O simplemente nos levantamos con una pésima disposición mientras que descubrimos cómo nos hacemos más y más irritables con el hecho de no tener una razón concreta que justifique la forma en que nos sentimos. Cualquiera que sea la causa, el mal humor nos golpea a todos en uno u otro momento.

El mal humor puede diseminarse contagiosamente hacia todas las personas con las que tenemos contacto si no se direcciona adecuadamente. Una manera de conseguir esto es tomar un momento para reconocer que cada uno de nosotros tiene cada día la elección de determinar qué tan bien pasará su día. Podemos escoger lo negativo o lo positivo. Cuando los problemas parecen superarnos, es posible que nos sintamos con justificación para “revolcarnos en nuestro propio dolor”, pero mantenernos en un estado de mente negativo puede más adelante agravar el problema sobre el cual se fundamenta el negativismo que sentimos. Escoger salir del mal humor y hacer una elección activa donde no permitimos que afecte a aquellos que están a nuestro alrededor por lo restante del día, puede parecer un reto insuperable.

Hay muchos hadices que comentan acerca del tipo de contención que debemos esforzarnos por alcanzar para poder convertirnos en personas amistosas y queridas por los demás. El Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) en una ocasión se dirigió a sus compañeros diciendo: “¿Debo o no decirles quiénes de entre ustedes son los más amados por mí y quiénes serán los más cercanos a mí en el Día de la Resurrección?”. Repitió esta pregunta dos o tres veces, y ellos dijeron: “Sí ¡Oh, Mensajero de Al-lah!”. Dijo: “Aquellos de entre ustedes que tienen mejor actitud y carácter” (Ahmad). Otras versiones de este hadiz añaden: “Aquellos que son calmados y humildes, que son de fácil trato y con los cuales los demás se sienten a gusto”.

Manejar el mal humor es una parte importante de ser capaces de establecer y mantener relaciones fuertes y duraderas con aquellos que nos rodean. Los estados de humor negativos suelen por lo general magnificarse cuando nos enfocamos en nuestros sentimientos más que en investigar su causa o solución real. Cuanto más nos enfoquemos en cambiar lo mal que nos sentimos, más difícil nos será cambiar estos sentimientos. Los sentimientos suelen seguir, no preceder, al pensamiento y a la acción.

Distraer el enfoque

Cuando un sentimiento negativo nos embarga, puede ayudar a mejorar el hecho de encontrar una tarea simple en la cual nos concentremos, para así darle una salida a este sentimiento. Es recomendable mantenerse ocupado con algún proyecto que nos provea de resultados tangibles. Se puede trabajar haciendo un crucigrama, un rompecabezas, haciendo jardinería, alimentando al gato, etc. Es preferible escoger actividades que supongan un reto y requieran una concentración real. Dos cosas ocurrirán entonces: nos encontraremos distraídos de nuestro problema inicial, y terminar algún proyecto de esta índole nos dejará un sentimiento de realización y gratificación.

Ejercicio

El ejercicio tiene un beneficio psicológico definido, ha comprobado ser una de las maneas más rápidas de levantar el ánimo. De hecho, los investigadores han empleado los últimos 27 años investigando la relación entre ejercicio y desórdenes anímicos. Los aeróbicos desatan la producción de endorfinas, un químico cerebral que interactúa con los receptores opiáceos en el cerebro para reducir nuestra percepción del dolor. Tiene un efecto similar al de drogas como la morfina o la codeína. Después de un ejercicio físico extenuante, son las endorfinas las que producen una sensación de euforia, disminuyendo sensaciones de dolor y/o de estrés.

Encuentre tiempo para realizar una rutina de ejercicios constante de modo que pueda mantener su equilibrio. Tome una simple caminata o trote alrededor de su manzana o en la caminadora.

Encuentre tiempo para estar a solas

En ocasiones la mejor manera de finalizar un día cuyo empeoramiento fue progresivo, es separándose de cualquier influencia negativa que pudiera alimentar el mal humor. Este tiempo para usted mismo puede permitirle calmarse y refrescar su mente y emociones. Una vez que esto ocurre, es más sencillo cambiar de actitud. Camine, lea el Corán, escuche un Cd o casete islámico que le sirva de motivación. La soledad puede dar tiempo ininterrumpido para pensar las cosas nuevamente y de manera gradual y en perspectiva, permitiendo una reconexión con los demás con positivismo.

Dar en caridad

En nuestra agonía del mal humor, podemos tender a pensar que se trata exclusivamente de nosotros mismos. Los problemas pueden parecer tan abrumadores que puede resultarnos difícil reconocer que hay otros a nuestro alrededor en constante estado de crisis y conflicto. Dar puede ser una forma de introducir una fuerte dosis de realismo a la situación. El caos emocional que acompaña un humor desagradable puede hacer que nuestras problemáticas parezcan mucho más grandes de lo que realmente son. Cuando somos capaces de contribuir a una causa o individuo que pasa por serios problemas, puede ayudarnos a temperar un mal carácter. Atrévase e involúcrese: haga un voluntariado en una cocina caritativa, o visite a los enfermos y ancianos de su comunidad. Esto es una característica de las enseñanzas del Islam. Se nos ha enseñado a ser generosos y dar libremente a aquellos en necesidad: {…Toda caridad que den es en su propio beneficio, pero no den caridad a menos que sea anhelando el rostro de Dios. Lo que hagan de bien les será recompensado sin mengua alguna} [Corán 2:272].

Sonría

Como con el ejercicio, los estudios clínicos demuestran que la risa produce las hormonas “mejoradoras de ánimo”, las endorfinas. ¿Cómo entonces pasamos de estar abajo en los vertederos a la risa? Puede que esto requiera de un poco de esfuerzo al inicio, pero los resultados con seguridad arrojarán una mejor y más alegre disposición. La sonrisa es tan contagiosa como el mal humor. Piense en aquellas cosas que le hacen sonreír. Mire su viejo álbum de fotos, o llame a aquél buen amigo que siempre se las arregla para dejarlo a usted al borde de las lágrimas con su buen sentido del humor. Reúnase con su familia o con algunos amigos solo para compartir una buena cena y reír juntos. Cuando reímos, doblegamos a nuestras mentes para que cambien de sentirse mal a sentirse bien. Sonreír y reír con los demás puede dejarnos con una actitud positiva y hacernos sentir plenamente inspirados.

Todo el mundo experimenta altibajos de humor. Pero, aun así, hay muchas maneras de manejar la situación exitosamente. Un mal humor no tiene por qué ser el equivalente de un mal día. Podemos reconocer lo que se va instaurando en el ambiente, lo que nos ocurre, y tomar las medidas necesarias para detenerlo y darle otra dirección. Podemos escoger tener un día maravilloso a pesar de un sobresalto anímico desafortunado. Tener una buena actitud hacia los demás es una característica esencial del Islam. La decisión de tener buen humor y actitud es una de las mejores elecciones que podemos hacer.