Prioridades de la Dawa (parte 2 de 2)

Quinta verdad

Mucha gente yerra, no debido a su incapacidad de ver la legitimidad de las evidencias del Tawhid y el Imán, sino debido a las pasiones vanas que encienden sus almas y los deseos espirituales que los aquejan. Estos son los factores reales tras su rechazo de la verdad. Estas son algunas de las dolencias espirituales y de los vicios que el Corán dice que mantienen a la gente alejada de la fe verdadera.

  1. Dinero(maal): {No vendan Mis preceptos por un precio vil}[Corán 2:41].
  2. Confundir intencionalmente la verdad con la falsedad (talbís): {No mezclen la verdad con falsedades ni oculten la verdad a sabiendas}[Corán 2:42].
  3. Darles la espalda a las señales de Al‑lah (irad): {Volvieron su espalda en rechazo, salvo unos pocos} [Corán 2:83].
  4. Envidia (hásad): {Muchos de entre la Gente del Libro quisieran que renegaran de su fe y volvieran a ser incrédulos por la envidia que les tienen, [incluso] después de habérseles evidenciado a ellos la verdad} [Corán 2:109].

  1. Amor y apego a la vida mundanal(dunia): {A los que niegan la verdad los seduce la vida mundanal} [Corán 2:212].

 

  1. Apego intolerante e irracional hacia las costumbres de los antepasados, el pueblo o la cultura: {Dijeron: “¿Han venido para alejarnos de la religión de nuestros padres, y así ser ustedes dos quienes tengan el dominio en la tierra?”}[Corán 10:78].

Sexta verdad

La vida mundanal (dunia) se trata de exámenes (ibtilá) y de la expiación de las faltas de los creyentes (tamís) a través de tribulaciones y pruebas. Es una de las Sunan (cosas inmutables) de Al‑lah el que la gente de Imán está sujeta a ibtilá y a tamís, ensayos y purga de fallas: {¿Acaso creen que van a entrar al Paraíso sin sufrir las mismas pruebas que quienes los precedieron? Padecieron pobreza e infortunios, y una conmoción tal que hasta el Mensajero y los creyentes que estaban con él imploraron: “¿Cuándo llegará el auxilio de Dios?”. Pero el auxilio de Dios estaba cercano} [Corán 2:214].

Para explicar el plan divino detrás de estos ibtilá y tamís, el Corán afirma: {No es propio de la sabiduría de Dios dejar a los creyentes en la situación en que se encuentran sin distinguir al perverso [hipócrita] del virtuoso [creyente]} [Corán 3:179].

En resumen

Imán (fe) es no solo un conjunto de temas racionales que algunas personas pueden aprovechar y otras no; en lugar y en adición a eso, quienes afirman tener fe están obligados a ser probados a través de dificultades y tribulaciones para revelar la veracidad de su Imán, para ver si pueden perseverar bajo la persecución y enfrentar la tentación, a fin de determinar su voluntad de sacrificar sus propias conveniencias y preferencias por la causa de Al‑lah.

Estos son grandes principios basados en la Revelación, que son, de lejos, muy superiores a simplemente entender o no ciertas pruebas racionales. Es por ello que el Corán representa continuamente a los creyentes como aquellos que se purifican y se mantienen firmes, obedientes y humildes ante su Señor.

De ello se deduce, pues, que el Imán (y, por extensión, la Dawa) no se trata de comprender pruebas o evidencias; más bien, se trata de someter de buen grado la voluntad propia a la Voluntad Divina del Señor de los mundos. Eso es taslim.

Sin embargo, ¿cuántas almas dejan pasar esta oportunidad, son ciegas a ella, almas cuyo entendimiento de las pruebas racionales no es de por sí suficiente para elevarlas a la estación de la sumisión perfecta?

Lecciones de estas verdades coránicas

Estas seis verdades (que no constituyen una lista completa) nos muestran que el Imán no es un asunto meramente racional que dependa de nuestra capacidad como da’is para ofrecer a nuestros compañeros humanos pruebas racionales convincentes de por qué deben creer en el Dios Único, en Su Mensajero Muhammad, en Su Libro revelado (el Corán) y en el Islam como forma de vida.

Ellas nos enseñan también que la diversidad de adversarios y “matones” (profesionales y de otro tipo) del Islam, y la ferocidad de su retórica antislámica, no es una consecuencia necesaria de la fragilidad de las pruebas racionales que presenten los musulmanes.

Por el contrario, detrás del rechazo y de la aversión hacia el Islam por parte de la mayoría de estas personas, hay una plétora de factores que se despliegan ante los ojos de quien llama al Islam, como un vasto campo para la reflexión acerca de cómo hacer Dawa, con el fin de no concentrar los pensamientos y esfuerzos de manera exclusiva y obsesiva en un solo aspecto, sino tener siempre en cuenta que hay muchos factores externos o secundarios.

De nuevo, esto no debe tomarse como un intento de mi parte para desconocer el valor de las pruebas racionales como herramientas de Dawa, pues el Corán está repleto de demostraciones racionales de sus grandes verdades (junto con denuncias de los idólatras y de otros, obstinados en su rechazo a reconocer los dictados evidentes de la razón humana).

Por lo tanto, estas verdades también nos llevan a las siguientes conclusiones:

  1. Una debilidad de la Dawa en cuanto a saber presentar pruebas racionales no es un factor real detrás del rechazo del Islam por parte de algunas personas; más bien, lo que se interpone entre esas personas y el Islam es un conjunto de enfermedades espirituales, incluyendo arrogancia, envidia, amor a las riquezas y al poder, amor por la vida mundanal, apego prejuicioso a las herencias sociales y nacionales, y otras enfermedades del corazón. Esto es corroborado por los hechos reales. La mayoría de los conversos dice que su aceptación del Islam no fue el resultado de haber sido expuestos a la presentación de pruebas convincentes, racionales, científicas, de la veracidad del Islam. Y esto ocurre en un contexto de un fuerte aumento de un discurso islámico persuasivo, científico y basado en pruebas racionales.
  2. Por lo tanto, los da’is deben poner atención especial en las enfermedades espirituales. La amonestación, aumentar las esperanzas en Al‑lah, inspirar temor de Su ira, y recordarle a la gente acerca de lo inevitable de la Resurrección y del destino final es mejor camino para convencer a la gente de aceptar el Islam. Cuando lees el Corán, en particular aquellos pasajes que muestran debates con los incrédulos, no puedes dejar de notar la poderosa presencia del discurso de exhortación, como ilustran estos ejemplos: {Si no lo hacen, y por cierto que no podrán hacerlo, teman al fuego, cuyo combustible serán seres humanos y piedras, [un fuego] que ha sido preparado para los que niegan la verdad} [Corán 2:24]. También: {¡Oh, Gente del Libro! No se extralimiten en las creencias de su religión. No digan acerca de Dios sino la verdad: Porque el Mesías, Jesús hijo de María, es un Mensajero de Dios y Su palabra [¡Sé!] que depositó en María; un espíritu creado por Él. Crean en [la unicidad de] Dios, en Sus mensajeros. No digan que [Dios] es una parte de la trinidad, abandonen esa idea, es lo mejor para ustedes. Dios es una única divinidad. Lejos está, Glorificado sea, de tener un hijo. A Él pertenece cuanto hay en los cielos y en la Tierra. Dios es suficiente como Protector} [Corán 4:171].

Y también: {Quienes dicen: “Dios es una de las tres personas de la trinidad”, niegan la verdad, porque no hay más que una sola divinidad. Si no desisten de sus palabras, un castigo doloroso azotará a quienes se obstinan en negar la verdad} [Corán 5:73].

De hecho, descender señales (tanto milagrosas como escriturales) es parte del plan de Al‑lah: {No les envié los milagros que pedían porque los desmentirían como lo hicieron los pueblos del pasado. Al pueblo de Zamud le envié la camella como un milagro evidente, pero cometieron la injusticia [de matarla]. Entonces les envié signos para atemorizarlos} [Corán 17:59].

Este es el discurso del Creador, que sabe lo que Su creación realmente necesita. Este refleja sin duda un significado que se ha perdido en muchos de nosotros, que estamos tan obsesionados con las pruebas racionales al punto de que concentramos todos nuestros pensamientos en reunir evidencias lógicas que, esperamos, puedan convencer a quienes se oponen. Distraídos en nuestra búsqueda agitada de pruebas racionales, nos alejamos cada vez más del efecto que tienen la exhortación y la admonición en guiar a la gente hacia el Islam.

  1. Debemos tener en cuenta y hacer uso de pruebas científicas y racionales con moderación. Nunca debemos perder de vista el hecho de que nuestro papel es dejarle clara la verdad a nuestro interlocutor, no hacer que profese el Islam. Pues la persona cuyo corazón no está abierto al Islam es capaz de debatir y presentar nuevos temas ad infinitum. La mayoría de las veces, los prejuicios y pasiones de nuestros interlocutores se ocultan tras las objeciones racionales que plantean. Es por esta razón que, a menudo, Al‑lah expone en el Corán los argumentos de los incrédulos por lo que realmente son: caprichos. {Aunque te presentes ante la Gente del Libro con todas las evidencias, no seguirán tu orientación [al orar] ni tú seguirás la de ellos, ni seguirán los unos la orientación de los otros; y si siguieras sus deseos luego de lo que se te ha revelado del conocimiento, te contarías entre los injustos}[Corán 2:145]. De hecho, el Corán retrata a quienes les dan la espalda a las enseñanzas del Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) como seguidores de los caprichos: {Pero si aun así no responden [a tu llamado], sabe que no hacen más que seguir sus propias pasiones (ahwá)}[Corán 28:50].

Así que, cada vez que uno considere necesario proporcionar evidencias racionales, debe procurar que las utiliza con moderación, porque el hecho es que mucha gente puede vivir sin ellas.

  1. La Dawa es para todos, pero debemos prestar atención especial a los que se sabe que son veraces, generosos y altruistas. Esas personas se inclinan más fácilmente a aceptar la verdad: {Si Dios supiera que en ellos hay algún bien los haría oír, pero aun si los hiciera oír Le darían la espalda, desentendiéndose}[Corán 8:23]. La mezquindad y falta de generosidad de algunas almas las hace indignas de recibir la guía de Al‑lah: {Cuando [su pueblo] se alejó [del Mensaje], Dios desvió sus corazones [alejándolos de la guía]. Dios no guía a los perversos} [Corán 61:5].

Gente como esa jamás apreciará la verdad. Cada vez está más lejos del camino recto, aunque se le presenten pruebas racionales incontrovertibles que llenen todas las expectativas: {Los atemorizo [con Mis signos], pero esto les incrementó aún más su desobediencia} [Corán 17:60].

Por lo tanto, jamás desistirán de inventar una excusa tras otra: {Y aunque les abriera una puerta en el cielo por la que pudieran ascender [y contemplar a los ángeles] no creerían. Dirían: “Nuestros ojos ven visiones, nos han hechizado”} [Corán 15:14-15].