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Interpretación del Corán (parte 2 de 2)

Tadábur y la necesidad de la explicación académica

En la primera parte de esta serie, abordamos los conceptos errados básicos que hacen que los musulmanes se vean privados del verdadero mensaje y la sabiduría infinita del Corán. Por un lado, muchos autoproclamados “intérpretes” que niegan la necesidad de recurrir a cualquier exégesis o método clásicos, o impulsados por motivos ajenos a la sumisión sincera a Al‑lah, abusan del Corán y derivan de él significados contrarios a su esencia y al mensaje entero del Islam. Por otro lado, la mayoría silenciosa de musulmanes practicantes sufre de apatía general hacia los significados del Corán, lo que solo aumenta con la idea errada de que no se puede entender nada del Corán sin recurrir a su idioma y a la exégesis académica, y que, por ello, ni siquiera debemos intentar entenderlo. Como resultado, algunos abusadores que aparentan tener conocimiento, triunfan sobre la ignorancia y la negligencia de los musulmanes comunes.

Como solución a este dilema, sugerimos que debemos entender que Al‑lah nos dio el Corán con el propósito de que sea guía universal, para que sea leído y entendido por todos los seres humanos en todas las épocas por venir. Diferentes tipos de personas con distintos niveles de entendimiento, experiencia, dedicación, taqua (piedad) y taufik (aceptación del esfuerzo) de Al‑lah, son capaces de penetrar sus diversas capas.

Tadábur: Lograr una comprensión más profunda y precisa 

La otra categoría es Tadábur (intelectual y espiritual). Así como la sabiduría de Al‑lah es infinita, también lo son los significados del Corán, e incluso si viviéramos cientos de vida, no serían suficientes para comprender su profundidad.

En su libro Camino al Corán, Khurram Murad escribe: “Tadábur significa que puedes tratar de encontrar el significado completo de cada palabra, versículo y sura, explorando el significado más completo detrás de sus palabras, metáforas y parábolas, descubriendo la cohesión textual y la unidad subyacente, determinando las ideas centrales, profundizando en sus complejidades léxicas, su tanzil y sus antecedentes históricos, y puedes emprender un estudio comparativo de diversos tafsires. Dicho estudio requerirá un conocimiento mayor y más profundo de varias Ulum Al Qur’an (las ciencias coránicas), dependiendo de tus objetivos y metas”.

Es esta segunda categoría en la que la investigación profunda y la especialización son indispensables. Hay muchos campos en los que los académicos se especializan mientras exploran los tesoros infinitos del Corán, por ejemplo:

  1. La naturaleza literaria y el idioma del Corán.
  2. Los mandamientos (tafsir ayat ul ahkam o exégesis de las aleyas coránicas que tienen contenido legal).
  3. Leyes espirituales para individuos y sociedades: Comprensión de los Sunan de Al‑lah
  4. Temas más profundos: la organización interna del Corán y sus implicaciones

Las áreas donde se encuentra la mayoría de las cuestiones controversiales (es decir, que están abiertas a la discusión entre los eruditos) son las normas de la Sharía que son tratadas típicamente, pero no exclusivamente, en los campos del fikh y del tafsir ayat ul ahkam. Para estas áreas del tafsir, es obviamente necesario un conocimiento sólido de lo siguiente:

  1. Las razones, circunstancias y ocasiones de la revelación.
  2. Las aleyas abrogatorias y abrogadas.
  3. Las aleyas “claras” y las “poco claras”.
  4. Los dichos del Profeta, luego los de sus compañeros, y luego los de los grandes eruditos.

El excelente texto introductorio Ulum Al Qur’an de Ahmed Von Denffer (disponible en http://www.youngmuslims.ca/online_library/books/ulum_al_Qur’an/ [1]), enumera los requisitos generalmente acordados por los eruditos del Islam para realizar la exégesis del Corán. El exégeta debe:

  1. Tener una creencia (aqida) sólida y correcta.
  2. Tener buenos fundamentos en el conocimiento del idioma árabe y sus reglas.
  3. Tener buenos fundamentos en otras ciencias de la Sharía que están conectadas con el estudio del Corán.
  4. Tener la capacidad de comprensión precisa.
  5. Abstenerse del uso de la mera opinión.
  6. Comenzar el tafsir del Corán con el Corán.
  7. Buscar guía en las palabras y explicaciones del Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él).
  8. Referirse a los reportes de los compañeros.
  9. Considerar los reportes de los seguidores de los compañeros.
  10. Consultar las opiniones de otros académicos eminentes.

Está claro que estos requisitos son indispensables y, al mismo tiempo, muy exigentes, de modo que solo pocos entre los eruditos de cada época pueden alcanzar este nivel. Estos son, en cierto modo, requisitos “técnicos”, y no están completos sin el más importante requisito de todos: la pureza interior, que implica imán, taqua, temor y amor a Al‑lah y al Corán, humildad, y la voluntad absoluta de someterse por completo a las palabras del Corán con sinceridad, después de aplicar las herramientas adecuadas para entenderlas.

El Mensajero de Al‑lah nos ha advertido que el tafsir no puede ser hecho en base a meras conjeturas. “Quien interprete el Corán por su propia opinión tendrá su lugar en el fuego del Infierno” (Tirmidhi). Según Khurram Murad, este hadiz se refiere a quienes utilizan su propia opinión para usar el Corán a fin de apoyar y probar sus puntos de vista personales y nociones preconcebidas, en lugar de rendir su ego, con mente abierta, a la guía del Corán.

En resumen, la comprensión profunda y exacta del Corán requiere habilidades tanto técnicas (lingüística, histórica y de otras índoles intelectuales) como espirituales (verdadera sumisión a Al‑lah y a Su palabra), ninguna de las dos es suficiente por sí misma. Cuanto más posea una persona dichas habilidades, mejor será su tabádur.

 Conclusión

  1. Hay diferentes niveles o capas de profundidad en la comprensión del Corán.
  2. La primera y más inmediata es el nivel del recuerdo, tadákur, que está disponible para todos, incluso a través de las traducciones bien realizadas. Por lo tanto, uno jamás debe abandonar la lectura del Corán ni dejar de intentar comprender su mensaje fundamental, que puede ser llamado el credo básico o aqida del Islam.
  3. Sin embargo, siempre debemos acudir a los verdaderos eruditos del Islam tanto del presente como del pasado, para adquirir un entendimiento más profundo del Corán a fin de resolver cualquier contradicción aparente que pueda surgir como resultado de una primera lectura superficial.
  4. Ambos enfoques son necesarios e indispensables para todos nosotros. Recordar el mensaje básico nos ayuda a luchar contra los males de todo tipo, tanto los que están en nuestro interior como los que amenazan nuestra fe desde el exterior.
  5. Los dos niveles de entendimiento, de hecho, no son independientes entre sí: a los musulmanes sencillos que solo recurren al entendimiento básico del Corán, el Corán mismo les instruye: {Consulten a la gente de conocimiento lo que no sepan} [Corán 16:43; Corán 21:7]. Del mismo modo, los académicos especializados jamás están por encima del consejo sincero y del escrutinio respetuoso de los musulmanes comunes.
  6. La adquisición de conocimientos meramente técnicos, como del idioma árabe y del Hadiz y opiniones de los compañeros, no es suficiente sin la adquisición de pureza y humildad interior. Los verdaderos eruditos, según el Corán, son aquellos que son más temerosos de Al‑lah: {Los siervos que tienen más temor devocional de Dios son los sabios} [Corán 35:28]. Cuando buscamos guía para entender el Corán, debemos asegurarnos, lo mejor posible, de buscar académicos que sean realmente temerosos de Dios y cuyas vidas reflejen su conocimiento.
  7. Habíamos comenzado planteando el dilema del desuso del Corán por parte de las masas ignorantes, por un lado; y por el otro, del abuso del mismo por parte de los charlatanes pseudoacadémicos que afirman interpretar el Corán, pero carecen ya sea del conocimiento o de la pureza para interpretarlo correctamente, desviando así a los demás. Una vez nos acercamos completamente al Corán con todo nuestro corazón, ambos problemas pueden ser resueltos. El problema de las masas ignorantes desaparece ya que el mensaje básico del Corán está disponible para todos, lo que es suficiente para alertar a la sociedad islámica de todas las diferentes formas de shirk, corrupción moral y otras formas de desviación del camino recto. Del mismo modo, como musulmanes, corrientes o instruidos, nos fundamentamos bien en el mensaje esencial del Corán, y más y más musulmanes alcanzan mayores niveles de tadábur, haciéndose cada vez menos posible que los pseudoeruditos desvíen a la gente.
  8. Finalmente, el Corán es la {cuerda de Al‑lah} [Corán 3:103]; y si nos aferramos a ella, sin abusarla ni dejarla en desuso, llevará a la Umma musulmana al éxito definitivo en este mundo y en el Más Allá. Aquellos que dudan de este poder del Corán deben reconsiderar su afirmación de ser creyentes. La pregunta que cada uno de nosotros debe hacerse es: ¿Cuál es mi papel en salvar al Libro de Al‑lah del desuso y el abuso? A medida que comienzas a reflexionar con sinceridad, de seguro comenzarás a ver cuál es tu llamado.

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