Un Ramadán más verde, un futuro más brillante

Muchas personas asocian el color verde con el Islam. Las banderas de Pakistán, Irán y Arabia Saudita incluyen el color verde. Según el Corán, la gente del Paraíso usará prendas de seda verde[1]. Y algunos dicen que el color favorito del Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) era el verde, aunque aún no he encontrado un hadiz confiable que apoye esta afirmación. En todo caso, es seguro pensar que el Islam es una fe verde por otra razón: el medio ambiente.

Incrustado en los principios del Islam hay un imperativo ecológico: “La Tierra es una mezquita, todo en ella es sagrado. Aprendí este principio básico del Islam por mi padre”, anotó Ibrahim Abdul-Matin, ambientalista y escritor, que comenzó con estas sabias palabras su libro El Din verde: Lo que enseña el Islam acerca de proteger el planeta.

Como seres humanos, fuimos puestos en este planeta como sus cuidadores y administradores.

Cuando tu Señor les dijo a los ángeles: {He de establecer en la Tierra a quien la herede} [Corán 2:30].

Como administradores de este mundo, se nos ha confiado su cuidado y seremos responsables de lo que hagamos con él.

{Registro lo que hagan de bien y lo que hagan del mal; todo lo tengo mencionado en un libro claro} [Corán 36:12].

Ramadán es un tiempo para autoexaminarse, para acercarse a Al-lah y convertirnos en mejores versiones de nosotros mismos. Así, al reflexionar en cómo podemos ser mejores y tratar mejor a los demás, también pensaremos cómo podemos ser mejores administradores de nuestro hogar. Aprovechemos esta oportunidad para ser más conscientes de la huella que dejamos y tengamos un Ramadán más verde.

Comer verde

Muchos de nosotros no nos damos cuenta de que lo que comemos tiene un impacto sobre el medio ambiente. Estamos sobrecultivando, sobrepescando, modificando genéticamente, contaminando con pesticidas y desperdiciando recursos. Mientras más consumimos productos ecológicamente exigentes, como carne, lácteos y productos que deben ser enviados desde el otro lado del mundo ―y que a menudo desperdiciamos―, más sufrirá la Tierra en el futuro y, por lo tanto, nosotros.

Sin embargo, podemos utilizar Ramadán como una oportunidad para examinar lo que comemos, lo que tiramos y cómo podemos hacerlo mejor.

Ser conscientes de lo que comemos

Lo que comemos siempre ha sido motivo de preocupación para los musulmanes. Lo que ponemos en nuestros cuerpos se convierte en combustible para adorar a nuestro Creador. Poner lo impuro en un recipiente destinado a la adoración tiene poco sentido. Pero comer a consciencia es más que simplemente evitar ciertas cosas.

La Mosque Foundation recomienda comer lo verdaderamente halal:

Hay un enorme crecimiento en la demanda de comida halal. Ahora debemos avanzar a conceptos como Halal Verde y Halal Orgánico, ya que el verdadero significado de halal es mucho más que sacrificar ciertos animales de ciertas maneras, y evitar productos que contienen o derivan del cerdo o el alcohol. Debería significar comer con moderación alimentos que se cultivan localmente y tienen un mínimo impacto en la emisión de carbono, y elegir carnes que sean obtenidas de animales halal que hayan sido alimentados orgánicamente y tratados humanamente durante toda su vida[2].

Cuando vayamos al mercado en este Ramadán, podemos ser más conscientes sobre de dónde proviene nuestra comida. Podemos comprar menos, comprar local, desperdiciar menos, incorporar más frutas y vegetales que carnes y lácteos, y alejarnos de los productos que se cultivan con pesticidas o son modificados genéticamente.

Disminuye la comida del iftar (el momento de romper el ayuno en la noche)

Cocinar menos puede evitar el desperdicio. En realidad, no necesitamos comer tanto. Y ayunar durante un mes es una forma genial de ajustar nuestros cuerpos a comer menos. El Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) nos enseñó que no debemos llenar nuestros estómagos y, de hecho, necesitamos muy poco para mantenernos.

“El peor recipiente que el ser humano llena es su estómago. Le es suficiente comer unos pocos bocados para mantener la rectitud de su espalda. Pero si debe agregarle más a su estómago, que llene un tercio con comida, un tercio con agua y un tercio con aire” (Ibn Máyah).

Haz comidas pequeñas para el iftar, a fin de reducir el desperdicio en tu estómago y en el cesto de basura. Y cuando rompamos nuestro ayuno este Ramadán, podemos poner mayor atención a lo que nuestro estómago nos dice al desacelerar, respirando profundamente mientras comemos y bebemos, y deteniéndonos cuando nuestros estómagos ya no se sienten vacíos.

El cerebro requiere 20 minutos para recibir la señal de que el estómago está lleno[3]. De modo que comer poco al iftar, hacer wudú (ablución), e ir a rezar el mágrib (la oración del ocaso) puede ser suficiente para hacernos saber cuánto aguanta nuestro estómago, y puede llevarnos a tener hábitos alimenticios más ecológicos.

Adoración verde

Durante Ramadán, oramos más y a veces esta adoración adicional puede conducir a un mayor desperdicio.

{Y no derrochen, porque Dios no ama a los derrochadores […].} [Corán 6:141].

Ahorra agua al hacer wudú (ablución)

“El Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) solía tomar un baño con un saa hasta cinco muds de agua, y solía hacer la ablución con un mud de agua” (Bujari).

Para quienes no estamos acostumbrados con estas medidas antiguas: 1 saa = 3 litros y 1 mud = 750 ml, que equivale a una botella de refresco[4].

Quienes dejamos correr el agua mientras nos lavamos las manos, la boca, la nariz, la cara, los brazos, la cabeza y los pies para el wudú, desperdiciamos galones de agua. En cambio, podemos probar el método profético de conservación de agua cuando hacemos nuestro wudú. Llena una botella vacía de 750 ml o un recipiente pequeño, y úsala para hacer wudú en lugar de abrir el grifo y desperdiciar demasiada agua.

Ahorra electricidad durante el Tarawih (oración nocturna durante Ramadán)

Las oraciones nocturnas durante Ramadán pueden llevar a un uso extra de electricidad. Si estamos despiertos, aquellos que estamos acostumbrados a la electricidad mantenemos las luces encendidas. Pero eso no necesariamente debe ser así. Durante siglos, los musulmanes se congregaron para el iftar (la comida para romper el ayuno durante Ramadán) y el Tarawih utilizando los fanús o faroles para iluminarse durante la noche[5].

Esta práctica de utilizar los fanús es la causa de que veamos faroles como decoración para Ramadán. ¿Por qué no apagar las luces para rezar Tarawih? En lugar de consumir electricidad, regresemos al uso de los fanús durante la adoración nocturna.

Comunidad verde

Ramadán es una época en la que los musulmanes se reúnen como comunidad. Lamentablemente, a veces eso significa un desperdicio adicional.

Haciendo verde nuestro Ramadán

Debido a que muchos musulmanes pasan más tiempo en la masyid (mezquita) durante Ramadán, la Sociedad Islámica de Norteamérica ISNA (por sus siglas en inglés, The Islamic Society of North America) y el Grupo Especial Mezquita Verde de ISNA, invitan a todas las mezquitas y centros islámicos del mundo a unirse a su campaña “Haciendo verde nuestro ramadán”[6].

ISNA invita a todas las comunidades a comenzar a utilizar productos de papel degradable para los iftar en lugar de plásticos no degradables, comenzar o continuar utilizando materiales reciclables, y entre otras sugerencias, organizar una jutba (sermón) acerca de nuestro deber islámico de proteger el medio ambiente. ISNA pide incluso que todas las mezquitas o centros islámicos se comprometan a implementar esta campaña.

Organiza un iftar verde

Todos sabemos que las fiestas generan basura adicional. Realizar un iftar durante Ramadán no significa tener que generar más desechos.

Por fortuna, Green Muslims tiene una solución para el desperdicio que a veces acumulamos en el iftar. Ellos publicaron un panfleto en línea en 2010 titulado “Iftar verde: guía práctica”. La guía verde “busca ayudar a la comunidad musulmana a contribuir a un iftar más verde, más limpio y más saludable, ¡en la forma de un iftar verde con cero basuras, sin desperdicio! Esta guía busca brindarte esa ayuda, con consejos y estrategias para un iftar sin basura”[7].

Futuro verde

Mantenga estas iniciativas en marcha. Puede ser fácil ser verde cuando eres consciente de la alternativa. Al-lah dice en el Corán: {Se puede ver la devastación en la Tierra y en el mar como consecuencia de las acciones del ser humano. Han de padecer [el resultado de] lo que cometieron, quizás así recapaciten} [Corán 30:41].

Debemos hacer nuestra parte para ponerle fin a la corrupción de la contaminación, la ingeniería genética, la deforestación y mucho más. No es solo nuestro imperativo religioso, también es un imperativo mantener la vida, ya que estamos probando algunas de las consecuencias con el cambio climático, la acidificación de los océanos, la pérdida de la biodiversidad, el agotamiento de los recursos naturales, y mucho más.

Aprendamos cómo vivir en equilibrio con la naturaleza. Puede que no podamos cambiar o revertir los efectos de todos sobre la Tierra, pero podemos ser los mejores administradores posibles en este Ramadán y más allá.

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[1] {[Quienes lo habiten] vestirán de verde satén y de brocado, y llevarán brazaletes de plata. Su Señor les dará de beber una bebida pura} [Corán 76:21]

[2] http://www.mosquefoundation.org/reading-room/islamic-articles/have-a-true-green-ramadan

[3] https://muyfitness.com/cuanto-tiempo-se-tarda-el-cerebro-para-registrar-que-el-estomago-esta-lleno_13095018/

[4] http://www.bakkah.net/en/zakat-fitr-measurements-saa-three-litres-mudd.htm

[5] https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20170525/la-tradicion-milenaria-de-iluminar-con-faroles-las-noches-de-ramadan-6060508

[6] http://www.isna.net/greenramadan/

[7] http://greenmuslims.org/DCGM%20Green%20Iftar%20Guide.pdf