El ayuno de Ramadán en la Biblia y el Corán (parte 1 de 2)

Exégesis filológica de la aleya 2:183 del Corán

Cuando uno escucha sobre el ayuno en el contexto de la observancia religiosa, podría decirse con pocos argumentos que lo primero que viene a la mente sería el Islam. No hay duda de que nuestros queridos amigos cristianos y judíos realizan diferentes grados de ayuno; sin embargo, el ayuno riguroso de Ramadán ha hecho que los musulmanes sean identificados como aquellos que ordenan el ayuno como uno de los pilares de su fe.

Cuando el ayuno les fue ordenado por primera vez a los musulmanes, Dios reveló las siguientes palabras del Corán: {¡Oh, creyentes! Se les prescribe el ayuno al igual que fue prescrito a quienes los precedieron, para que alcancen la piedad} [Corán 2:183].

El significado de esta aleya, aunque es bastante claro, va más allá de toda medida y, por lo tanto, ha estado sujeto a mucho análisis por parte de los exégetas del Corán durante un milenio y medio. ¿Cuál es el origen y el verdadero significado de la palabra saum para el ayuno? ¿Quiénes son aquellos que precedieron a los musulmanes en el ayuno como deber religioso que menciona esta aleya? ¿Qué quiere decir Dios con “para que alcancen la piedad”?

Siam: Si significado y sinónimo semítico

Esta primera parte de la aleya es transcrita así en el sistema español: “Ya aiuha al-ladina ámanu kútiba alaikum as-siam”.

La palabra siam es el sustantivo verbal, o masdar en la morfología árabe, y deriva de la raíz saum. Desde Tabaristán, vecino del Mar Caspio, el famoso exégeta del Corán del siglo IX d. C., Abu Yafar Muhammad Ibn Yarir At-Tabari, afirmó: “[Significa] que ayunar (as-siam) se ha convertido en una obligación (furida) para ustedes. Y as-saum es el sustantivo verbal, como se ejemplifica en la afirmación: ‘Me abstuve (sumtu) de tal o cual cosa’, queriendo decir ‘desistí de ello’”.

Cita, además, un ejemplo del uso de esta palabra en el Corán para significar “guardar la boca”, no solo de comida y bebida, sino también del habla: {Come, bebe y anímate. Pero cuando veas a alguien dile: “He realizado un voto de silencio al Compasivo, y no hablaré hoy con ninguna persona”}.

El lingüista semítico alemán y crítico textual bíblico de comienzos del siglo XIX d. C., Friedrich Wilhelm Gesenius, coincide con esta interpretación de la palabra sinónima en hebreo con detalle adicional: “צוּם Ayunar (árabe صام Aram. id.[1] La idea principal radica en que se cierra la boca; véanse las raíces terminadas en “m” arriba enדָמַם  página CCIII, B. Jueces 20:26, Zacarías 7:5הֲצוֹם צַמְתֻּנִי  “¿has ayunado por mí?”, donde el sufijo debe considerarse como dativo. Por lo tanto: צוֹם m. ayunar, ayuno, 2 Samuel 12:16. Pluralצוֹמוֹת  Ester 9:31”[2].

Con respecto a la referencia de Gesenius a “raíces terminadas en ‘m’… en דָמַם”, encontramos una referencia interesante que se relaciona con la aleya antes mencionada en la sura María del Corán. Gesenius afirma: “Seguida de ל, silenciar a alguien, es decir, escuchar a alguien sin hablar. Por lo tanto, דָּמֵם לַיהוָֹה estar en silencio para Jehová, es decir, esperar Su ayuda con paciencia y confianza, Salmos 37:7; 62:6”.

Entonces, la frase mencionada “daum la Yahvé”, que significa “estar en silencio por Dios”, guarda un asombroso parecido sintáctico con la declaración a María en el Corán: “iní nadartu li Rahmani saum an”, que significa: “He realizado un voto de silencio al Compasivo”. Es un testimonio de la consistencia léxica entre el Corán y el lenguaje de los profetas anteriores.

Es interesante que, en los primeros idiomas semíticos, una letra mim terminal (מ) era una onomatopeya que imitaba el sonido de una boca cerrada que indicaba silencio y ayuno: “Esta raíz es onomatopéyica, y está ampliamente difundida en otras familias de lenguas, e igualmente con las raíces emparentadas הָמָת, הוּם, הָמָם, y el griego μύω, que es la imitación del sonido de la boca cerrada (hm, dm). Su significado propio, por lo tanto, es ser mudo, que se aplica tanto al silencio como a la tranquilidad, y también a la estupefacción de alguien que está asombrado y maravillado…”[3].

De los versículos bíblicos citados por Gesenius, el más relevante para esta discusión es Zacarías 7:5: “Habla a todo el pueblo del país, y a los sacerdotes, diciendo: Cuando ayunasteis y llorasteis en el quinto y en el séptimo mes estos setenta años, ¿habéis ayunado para Mí?”.

El Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) relató la siguiente declaración de Dios: “El ayuno es para Mí, y por lo tanto Yo lo recompenso. Hay dos momentos de alegría para quien ayuna: Una es cuando rompe su ayuno, y la otra en el Día en que se encuentre con Dios”[4].

… al igual que fue prescrito a quienes los precedieron…

El renombrado estudiante del hijo del Imam Áhmad, Sálih, y el exégeta del Corán, Ibn Abi Hátim[5], relató: “Ibn Abás dijo con respecto a quien se hace referencia en la declaración divina {Se les prescribe el ayuno al igual que fue prescrito a quienes los precedieron…} [Corán 2:183]: ‘Se refiere a la Gente del Libro’. Esto también ha sido reportado de Atá Al Horasani, Ash-Shabí, As-Suddí y otros”.

Del mismo modo, después de revisar las opiniones de varios compañeros del Profeta y sus alumnos, At-Tabari afirmó: “La opinión preponderante y correcta es la que dice que el significado de la aleya es: ‘¡Oh, creyentes! Se les prescribe el ayuno al igual que fue prescrito a quienes los precedieron de entre la Gente del Libro’”. El término “Gente del Libro” es una referencia coránica a los judíos y los cristianos.

El Profeta Jonás es mejor conocido por haber languidecido en el vientre de una ballena durante tres días y tres noches, por no haber seguido las instrucciones de Dios de llamar al camino recto al pueblo de Nínive. Los de Nínive eran enemigos de las doce tribus de Israel, así que, usando su propio juicio, consideró que el pueblo de España sería más adecuado para recibir el mensaje de Dios. No fue consciente Jonás de que Dios lo había enviado específicamente al pueblo de Nínive para que este pudiera salvarse de una destrucción inminente. Después de que Jonás fue liberado del vientre de la ballena y se dio cuenta de su error, cumplió la orden de su Señor llamándolos a ayunar durante 40 días con la esperanza de que Dios pudiera salvarlos.

“Ahora, la palabra del Señor vino a Jonás por segunda vez diciendo: ‘Levántate, ve a Nínive, la gran ciudad, y predícale el mensaje que te he dado’. Así que Jonás se levantó y fue a Nínive, acorde a la palabra del Señor. Nínive era una ciudad extraordinariamente grande, cuya extensión era de un viaje de tres días. Y Jonás comenzó en entrar a la ciudad en su primer día de caminata. Luego gritó y dijo: ‘¡Pasarán cuarenta días y Nínive será derribada!’. Y los hombres de Nínive creyeron a Dios, y proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio desde el mayor hasta el menor de ellos. Y llegó la noticia hasta el rey de Nínive, y se levantó de su silla, se despojó de su vestido, y se cubrió de cilicio y se sentó sobre ceniza. E hizo proclamar y anunciar en Nínive, por mandato del rey y de sus grandes, diciendo: ‘Hombres y animales, bueyes y ovejas, no gusten cosa alguna; no se les dé alimento, ni beban agua; sino cúbranse de cilicio hombres y animales, y clamen a Dios fuertemente; y conviértase cada uno de su mal camino, de la rapiña que hay en sus manos. ¿Quién sabe si se volverá y se arrepentirá Dios, y se apartará del ardor de su ira, y no pereceremos? Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo”[6].

Hay una discrepancia textual entre el texto hebreo y la Septuaginta griega en la que se utiliza la palabra “tres” en lugar de “cuarenta”. El famoso teólogo metodista británico de comienzos del siglo XIX d. C., Adam Clarke, afirmó:

“Tanto en la Septuaginta como en el árabe dice tres días. Probablemente algunos de los primeros copistas de la Septuaginta, de quienes se derivan nuestras ediciones modernas, confundieron los numerales griegos μ (cuarenta) con γ (tres), o pusieron el viaje de tres días predicando en lugar de los cuarenta días mencionados en el grito. Uno de los manuscritos de, en lugar de ארבעים arbaim, cuarenta, tieneשׁלשׁים  sheloshim, treinta: pero el texto hebreo, sin duda, es la lectura real, y es seguido por todas las versiones antiguas, con excepción de la Septuaginta y la Vulgata”[7].

Aparte del hecho de que el ayuno de un mes salvó a Nínive de la destrucción (y pudo ser en realidad de treinta días, según algunos manuscritos hebreos), lo que es interesante resaltar es que a todos ellos se les ordenó vestir tela de saco para que el rey y sus súbditos, los ricos y pobres, estuvieran iguales ante Dios y ante ellos mismo. El único lugar donde vemos esto como una institución hoy en día es en la Kaba, en la ciudad de La Meca, donde a todos se les ordena llevar una simple tela blanca sin costuras, siendo indistinguible el príncipe del mendigo.

Continúa en la segunda parte…

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[1] Idioma arameo.

[2] Léxico hebreo-caldeo del Antiguo Testamento (Hebrew-Chaldee Lexicon to the Old Testament), Gesenius, p.705.

[3] Ibíd. p. 203.

[4] Sunan An-Nasai, El libro del ayuno, vol. 4.

[5] Abdur-Rahmán Ibn Muhamad Ibn Idrís Ar-Razi (muerto en 938 d. C.) –Véase Tabaqat Al Hanabila, Abu Yala.

[6] Jonás 3:1-10.

[7] Sagrada Biblia, con comentarios y notas críticas, Adam Clarke, p. 3344.