Entusiasmo de Ramadán: Mejorar sus días y noches (parte 1 de 2)

¿Quieres maximizar tus beneficios del ayuno de Ramadán? ¿Por qué no consideras cómo lidiar con los rigores de los días de Ramadán, y así vigorizarte para las actividades de sus noches? ¿Qué experimentaste los primeros días de Ramadán? ¿Fue dolores de cabeza y antojos de comida? ¿Esto sigue acechándote este mes, a pesar de tus mejores esfuerzos? Aprende cómo manejarlo y comprométete a hacer algo al respecto.

Del alba al ocaso: Haciendo microgestión de tu experiencia

Ramadán es conocido, ante todo, como un mes de abstención de cosas que, normalmente, son dadas al cuerpo para sobrevivir, alimentarse y satisfacerse. Esta abstención está vigente desde el alba hasta el ocaso, es decir, durante las horas normales de vigilia. Uno bebe y come antes del alba (suhur) y después del ocaso (iftar), no durante las horas diurnas normales.

{Coman y beban hasta que se distinga el hilo blanco [la luz del alba] del hilo negro [la oscuridad de la noche], y luego completen el ayuno hasta la noche} [Corán 2:187]

El exterior y el interior

Ayunar no es algo peculiar del Islam. De un modo u otro, el ayuno ha sido practicado a través de la experiencia humana y en todo el espectro religioso: {¡Oh, creyentes! Se les prescribe el ayuno al igual que fue prescrito a quienes los precedieron, para que alcancen la piedad} [Corán 2:183].

Pero en el Islam, ayunar a lo largo de las horas diurnas de Ramadán de una luna nueva a la siguiente, es una institución importante, junto al establecimiento de la oración las cinco veces diarias. El mes de ayuno está destinado a ser honrado e implementado como una empresa seria para revaluar, reparar y revitalizar la salud espiritual del individuo, junto con la de la Umma.

La oración y el ayuno, cada uno tiene un componente interno que debe ser servido por el componente externo. Así como los movimientos del creyente durante la oración a través de una secuencia de posturas físicas, están destinados a canalizar su atención a la sumisión a su Sostenedor y Guía ―con énfasis en la recitación consciente del Libro de Al-lah―, así también, un estómago al que se le da un descanso de la tarea de la digestión durante las horas de vigilia, tiene la oportunidad bienvenida de “limpiar la casa” de viejos escombros, para abordar sus prioridades de desintoxicación, reparación y crecimiento, y para restructurarse. Un cuerpo saludable apoya una relación sana con su Creador. El cuerpo revitalizado es capaz de concentrarse en el mensaje del Libro de Al-lah.

Antes de poder obtener los beneficios completos de Ramadán, el creyente debe primero acceder a la condición “lúcida” de la sintonía espiritual: {A los que niegan la verdad les da lo mismo que les adviertas o no, no creerán. Dios ha sellado sus corazones y sus oídos, sobre sus ojos hay un velo y recibirán un castigo terrible [en el Infierno]} [Corán 2:6-7].

{… un Libro en que los signos son explicados detalladamente… La mayoría le da la espalda y no quiere oír. Dicen: “Nuestros corazones son insensibles a lo que nos invitas, nuestros oídos son sordos, y entre tú y nosotros hay un velo} [Corán 41:5]

{… sus corazones están duros, llenos de herrumbre, debido a los pecados que cometieron} [Corán 83:14]

O, como podríamos decir, “el velo” ―que oculta el propósito de la vida y nos desensibiliza de la verdad de la guía personal de Dios― debe ser levantado de nuestros ojos, oídos y corazón. Aún como creyentes, a menudo olvidamos y necesitamos que se nos recuerde. Durante Ramadán, nuestro adversario está “encadenado” contra las continuas travesuras, y las lecciones del Corán están listas para ser recibidas con la mayor generosidad. Y es por eso que el objetivo del musulmán perspicaz es deleitarse con todo el Corán, de principio a fin, durante esos 29-30 días cada año: ver clara y profundamente el milagro de su propia existencia tenue en esta vida, y volver a comprometerse con Al-lah en respuesta a comprender de nuevo su propia dependencia total de su Señor.

Envuelto por la niebla

En la vida moderna, la comida es un producto consumible, originado, comercializado y distribuido en condiciones de ganancias vinculadas a los intereses corporativos, ya sean agrícolas, de procesamiento o servicios de envío. Alimentos con años de “vida útil” son promocionados como comida conveniente para el comprador/consumidor, a fin de remplazar frutas y vegetales que tienen una corta vida de consumo, de apenas semanas o incluso días.

La triste realidad ―aparte de los bajos contenidos nutricionales de los alimentos cultivados convencionalmente en la actualidad― es que la mayoría de los consumidores modernos son rehenes de los antojos alimenticios. Pero digamos que una pala es una “pala”. Más verazmente, este impulso físico irresistible y nada saludable, se debe etiquetar como “adicción” cuando induce a una persona a comer en exceso ―generalmente grandes cantidades de comida sobrecocida o con bajo valor nutritivo―, e incluso a sentirse “hambrienta” cuando su estómago aún no ha procesado los alimentos ingeridos.

Según los especialistas en mejora de la salud, el hambre verdadera se siente como una sensación distinta en la boca y la garganta[1], no como una molestia ni un dolor en el estómago. La molestia en el tracto digestivo es más probablemente una señal de que uno debe darle descanso al sistema gastrointestinal para que limpie la casa y repare sus instrumentos de trabajo antes de ponerle otra tarea digestiva.

Lo ideal es que comas algo salido directamente del suelo (vegetales) o de los árboles (frutas), preferiblemente de tu propio jardín, sin que se hayan usado productos químicos. Si no tienes la fortuna de estar cerca de esto y compras tus alimentos en el supermercado, entonces ese artículo ―si proviene de los pasillos empaquetados del supermercado― es probable que sea algo mejor descrito como otro “sabor” de azúcar, sal o grasa tratada con calor. Si viene en un paquete con una etiqueta de ingredientes, debes preguntarte si tu atracción hacia este producto se debe a sus formas de sal, azúcar o grasa producidas a altas temperaturas. Me refiero a la sal de mesa, la azúcar refinada y el aceite de cocina procesados en fábricas.

El principal ingrediente enumerado en la etiqueta puede ser simplemente el transportador, el “sabor” lo llamo yo, aún si dicho “sabor” es el ingrediente principal, para la administración adictiva de sal, azúcar o grasa ―generalmente, los tres al tiempo―. Un buen ejemplo son los populares nachos, cuyo principal ingrediente es maíz o una combinación de granos normalmente saludables. A esos ingredientes principales los llamo el “sabor” porque es más probable que uno esté atraído a comer estos elementos por el contenido de sal y probablemente por el sabor del aceite en que fueron freídos (incluso puede haber azúcar agregado), y no por los granos o el maíz en sí mismos.

Me atrevo a llamar a estos artículos “adictivos” porque: quítalos de tu dieta y te enfrentarás a “síntomas de abstinencia” en mayor o menor grado, similares a dejar el alcohol o el tabaco.

Pregúntate:

  • ¿Puedo pasar un día entero sin una “solución” de esta insana trinidad (sal, azúcar, aceite frito)[2]?
  • ¿Puedo siquiera comenzar mi día lejos de una “solución” de cafeína o, Dios no lo quiera, nicotina? Los refrescos de soda y las bebidas azucaradas también son otro gran riesgo para la salud en la sociedad moderna.

Sugerencia: Una vez que uno ha establecido un hábito de ingerir cualquier sustancia estimulante y no nutritiva, si uno recurre continuamente a una “solución” diferente, esa “solución” evitará un dolor de cabeza u otra molestia persistente. El síntoma de abstinencia (dolor de cabeza o antojo) es un efecto colateral que se produce cuando el cuerpo activa su ciclo de desintoxicación. Si las toxinas reprimidas son excesivas, uno sufrirá el proceso de limpiarlas.

Si uno puede:

  • Reconocer el síntoma de “hambre” falsa por lo que es (una indicación de desintoxicación) y
  • Superar valientemente el impulso de darse una “nueva dosis”

Entonces uno puede hacerse cargo de su salud y romper el círculo vicioso del “hambre” falsa que se impone durante el día de ayuno. Por otro lado, si uno continúa construyendo su carga tóxica, también se estresa y pone en peligro su cuerpo, lo que hace cada vez más difícil ayunar en Ramadán. Esa niebla de desintoxicación paraliza severamente a la persona en su búsqueda de disfrutar los beneficios espirituales del mes sagrado.

Uno no tiene que tener el cerebro nublado ni soportar los síntomas de abstinencia durante los días de Ramadán si se ha preparado antes. Si eres de los que solo quieren dormir durante los días de Ramadán para ahogar los síntomas de la abstinencia, entiende tu problema: eso no es algo natural ni saludable, y no tienes por qué continuar con tu adicción.

Continúa en la segunda parte…

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[1] http://www.vivesanamente.com/conoces-la-diferencia-entre-hambre-verdadera-y-hambre-emocional/

[2] https://www.semana.com/vida-moderna/articulo/los-peligros-de-la-comida-chatarra/434825-3 , http://www.salud180.com/salud-dia-dia/top-10-de-alimentos-chatarra