¿Tienes depresión de Ramadán? ¡Sacúdete ya mismo!

“Estoy exhausta”, me dijo una amiga, “los días son demasiado largos este Ramadán. No he podido cumplir con mi meta diaria de Corán debido al trabajo, y no sé cómo equilibrar el pasar tiempo con mis parientes, cuidar a los niños y tener tiempo para mi adoración. ¡Tengo una depresión de Ramadán!”.

Como mi amiga, quizás tengas una depresión de Ramadán. ¡Sacúdete ahora mismo, antes de que pierdas más tiempo precioso este bendito mes!

Cómo sacudirte

Ramadán es como una maratón. Algunos quieren derrotar a otros en la línea de meta y comienzan con toda su intensidad, corriendo desde el principio. Pero cuando llegan al medio, simplemente no tienen más energía para seguir. Reducen la velocidad, exhaustos, jadeantes, respirando superficialmente. Pero quienes se entrenaron para la maratón conocen la estrategia. No colapsan porque pueden estabilizar su respiración y dividir su energía.

O quizás eres como un programa de computadora que trata de actualizarse, reconociendo que tienes algunos errores que resolver. Todos nosotros luchamos por mejorar nuestras almas, todos tenemos errores que tratamos de solucionar.

Pero, ¿cómo nos volvemos a encarrilar? ¿Cómo obtenemos la resistencia de los maratonistas de Ramadán? ¿Cómo nos actualizamos con éxito?

Esto es lo que necesitamos para mantener la resistencia:

Haz una pausa

Aquellos que están trabajando, criando hijos, exhaustos y apenas si logran manejarlo, necesitan tiempo para sí mismos. Y eso, en sí mismo, es adoración. Cuando te das tiempo a ti mismo para sentirte repuesto, puedes sentirte rejuvenecido en tu adoración y refrescado en tus interacciones con los demás, y eso es un acto de esfuerzo por complacer a Al-lah.

Programa algo de tiempo para ti. Pueden ser diez minutos de respiración profunda mientras estás sentado en un parque contemplando la creación de Al-lah. O puede ser tomar una siesta de diez minutos en tu auto durante la hora de almuerzo en el trabajo. Pueden ser diez minutos para escribir en una libreta tus frustraciones y dejarlas allí para hacerlas de lado por ahora y hacerte cargo de ellas cuando tengas más tiempo, en lugar de dejar que se pudran y carcoman tu corazón. Después de ese tiempo para ti, puedes tomar un respiro profundo de claridad y concentrarte en el resto de tu día.

Al igual que programas tiempo para ducharte, ir al médico y reunirte con tu jefe, programa tiempo para ti, para que tu corazón descanse y se revitalice. Incluso diez minutos al día aclararán tu mente y pueden cambiar significativamente la forma en que abordas el resto de Ramadán.

No más sentimientos de culpa

En nuestra comunidad, con frecuencia utilizamos la culpa para motivarnos unos a otros. Afirmaciones como: “¡Este gran Imam leyó el Corán 50 veces en Ramadán! ¡Y nosotros estamos en un estado tan lamentable, que ni siquiera lo completamos una vez! ¿Así cómo puede tener éxito nuestra Ummah?”. Y: “Si no puedes llorar en Ramadán, si no puedes derramar lágrimas, entonces llora por la tristeza de que tu corazón es duro y está enfermo.”.

El Corán no utiliza como táctica avergonzar a los creyentes que se esfuerzan por complacer a Al-lah. El Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) jamás avergonzó en público a quienes se esforzaban por hacer las cosas bien. Sin embargo, nuestro propio uso de la culpa del musulmán ha hecho que nuestra comunidad se vuelva paralizante e insegura en nuestro propio imán.

Si te estás tomando el tiempo para leer un artículo acerca de cómo superar tu depresión de Ramadán, ¿sabes lo que eso significa? ¡Que te importa! Que la culpa puede estar comiéndote vivo porque no sientes que has hecho suficiente bien la primera mitad de este mes, y esa es una señal de tu profunda preocupación por tu fe. Que el dolor en tu corazón cuando quieres ser mejor, es una señal de tu deseo por complacer a Al-lah. Esas son señales de que eres un creyente fuerte, un creyente fuerte y luchador. Y ya has llegado a la mitad de Ramadán, el mes en el que, in sha Al-lah, cada día tus pecados están siendo borrados, cada día in sha Al-lah tu nombre está siendo escrito entre los de aquellos que no serán tocados por el fuego del Infierno, el mes en el que a diario recibes recompensas en el Más Allá que no puedes comprender, y bendiciones en esta vida que afectarán todos los aspectos de tu existencia, in sha Al-lah.

Comprende esto: eres digno del amor de Al-lah, incluso cuando fallas en tu resistencia. Eres digno de Su amor incluso cuando te odias a ti mismo por tus errores. Simplemente, regresa a Él, pídele Su ayuda, Su perdón, Su guía, Su complacencia. Y entiende que, cuando Le pides a Él, Él responde. Estás ya a medio camino de allí, in sha Al-lah, lograrás llegar con éxito a la meta.

Ponte metas realistas

Reexamina las metas que te has propuesto y hazlas realistas para el resto del mes. Si sientes que te estás ahogando, reinicia. Planifica metas que sabes que completarás, incluso si son pequeñas. Conviértelas en metas que sabes que harán que ames Ramadán, y que sabes que harán latir tu corazón con la dulzura de acercarte a tu Creador. Al-lah nos dice que Él quiere para nosotros la facilidad, no la dificultad.

{En el mes de Ramadán fue revelado el Corán como guía para la humanidad y evidencia de la guía y el criterio. Quien presencie la llegada de [la Luna nueva de] el mes deberá ayunar, pero quien esté enfermo o de viaje [y no ayune] deberá reponer posteriormente los días no ayunados y así completar el mes. Dios desea facilitarles las cosas y no dificultárselas; alaben y agradezcan a Dios por haberlos guiado} [Corán 2:185]

Sin embargo, a veces nos dificultamos las cosas nosotros mismos. Este es el mes del Corán, y noblemente establecimos las metas coránicas que esperamos completar ―quizás leer el libro bendito de principio a fin, o memorizar más suras de lo usual―. El problema es que, a menudo, con los largos ayunos, nuestros cuerpos y mentes agotados, y nuestro loco trabajo o la crianza o los horarios de estudios, parece que no podemos mantener el ritmo de lo que originalmente habíamos esperado.

Pero el Corán es nuestro reavivador, y aún podemos construir una relación íntima con él, incluso cambiando nuestros objetivos. Por ejemplo, quizás habías planeado terminar todo el Corán una vez este mes, pero ya es la mitad del mes y no has llegado a la mitad del Corán. A menos que sepas que puedes compensar la cantidad que has perdido, vuelve a enfocar tu objetivo. Quizás tu meta ya no sea terminarlo, sino leer una cantidad menor con comprensión y recitación lenta, saboreando realmente cada palabra en tu lengua.

Sé persistente, independientemente de los objetivos que establezcas, recuerda: El Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) nos enseñó que la obra más amada por Al-lah es la más regular y constante, incluso si es pequeña (Múslim).

Especialízate en lo especial

Millones de personas están leyendo y recitando el Corán en este Ramadán, lo que es un honor increíble para quienes lo hacen. Pero también hay algo que nadie está haciendo, o tan solo pocas personas están dedicadas a ello. El enfoque en la adoración relegado solo a ayunar, rezar y el Corán ha causado que muchos en nuestra Ummah se quemen y pierdan de vista las grandes oportunidades para adorar a Al-lah de formas especiales en la vida diaria. Piénsalo de esta manera: ¿quién está cambiando un pañal con el propósito de que sea un acto de adoración por amor a Dios? ¿Quién está alimentando a un gato callejero, esperando que así sean borrados sus pecados? ¿Quién está visitando un hospital, rezando porque el tiempo que pasa visitando a quienes enfrentan la muerte sea un medio de obtener comodidad durante su propia agonía? ¿Quién se está ofreciendo a limpiar el baño de la mezquita para ayudar al personal de conserjes, sabiendo que dicho personal está sobrecargado de trabajo durante Ramadán? Haz especial este Ramadán para ti. Y cuando llegues a la mitad del mes y sientas que tienes la garganta seca, el cerebro nublado y el enojo afectando tu temperamento, recuerda la sensación que disfruta el bebé al estar limpio, el gato al alimentarse después de largo tiempo, la gente reconociendo tu sensibilidad, sus ojos brillando con respeto mutuo, el conserje apreciando tu ayuda, con su pesada carga aligerada un poco porque estás ahí.

Recarga tus baterías en la mitad de Ramadán con el reconocimiento de que estás haciendo algo especial que muy pocos pueden haber emprendido en este mes. Disfruta del sentimiento de gratitud hacia Al-lah, Quien te permitió servir a Su creación. Y luego hazlo de nuevo. Deja que eso te energice por el resto del mes.

¡Sacúdete!

Es casi la hora de nuestra aceleración final, y estamos listos para llenar nuestros pulmones con inspiraciones profundas, y para impulsar nuestras piernas hacia adelante durante el resto de la carrera. Es tiempo de sacudirnos y estar listos para apreciar y aplicarnos por completo a la segunda mitad de Ramadán.

¿Cómo mantener la resistencia?

Date una pausa, ¡diez minutos para ti!

No más “ufff” en la Ummah, no seas duro contigo mismo, depende de Al-lah.

Completa metas realistas, reinícialas cuando sea necesario.

Especialízate en lo especial, sé especialmente consciente de la adoración en cada acto que realizas.

Bi idnil-lah, ¡no más depresión de Ramadán!