Hayy: Conmemorando al Profeta Abraham, padre de la fe (parte 2 de 3)

Abraham y Arabia

Es notable que los textos bíblicos no parecen sugerir que Abraham se haya aventurado alguna vez a la Península Arábiga, si bien las fuentes islámicas nos dicen que la estructura de la Kaaba, en La Meca, fue construida originalmente por Abraham como lugar para adorar a Dios. La Biblia hebrea no lo niega, pero resta importancia a la paternidad de Abraham sobre Ismael después de que tomó a Agar, la sierva egipcia de Sara, como segunda esposa, de acuerdo con la práctica de su época.

De hecho, esta unión se hizo a petición de Sara, con la intención de que Agar le pudiera dar a Abraham el hijo que ella aparentemente jamás tendría. La Biblia hebrea registra el amor de Abraham por su primogénito, cuya madre era Agar, y registra la promesa de Dios a Abraham de que Ismael también sería bendecido y proliferaría en la Tierra (Gén. 17:20). Esto fue además de la promesa inicial, aún no cumplida, de que Sara llevaría más tarde el segundo hijo de Abraham, y que su simiente proliferaría y sería fuente de bendición para todos los pueblos (Gén. 17:1-7, 19).

Los eruditos bíblicos reconocen que sus textos han sido construidos a partir de múltiples fuentes que abarcan varios siglos, y que se componen de perícopas (unidades textuales) independientes que cubren el mismo evento. La Hipótesis Documental[1] explica cómo estas perícopas de fuentes separadas (que cubren eventos a lo largo de milenios) no necesitan ordenarse en orden cronológico ni son un recuento completo de eventos, necesariamente registrados, lo suficientemente importantes como para escribirlos en su totalidad.

A diferencia de la Biblia, el Corán se compone de segmentos revelados al Profeta Muhammad en un período de 23 años, en La Meca y en Medina, que fueron progresivamente organizados según instrucciones divinas, y que a la muerte del Profeta ya estaban registrados tanto oralmente como por escrito, y se han mantenido intactos, por lo que no proceden de múltiples fuentes textuales, como los libros bíblicos ―cuyas versiones originales desaparecieron hace muchos siglos[2]―, sino que provienen de una única fuente original y divina[3].

¿Es una sorpresa para los judíos y los cristianos que mucho de la historia de Abraham ―y quizás de Moisés― haya tenido lugar en el Hiyaz, en lugar de en la actual Palestina y que, de hecho, esta geografía alternativa es en realidad sugerida por un estudio de nombres de lugares como se han registrado en la Biblia hebrea? Muchos de estos nombres antiguos no están confirmados por los hallazgos arqueológicos en Palestina, ni por nombres actualmente existentes allí, ni por la disposición de la tierra. El difunto Kamal Salabi, un erudito cristiano árabe de la Universidad Americana de Beirut, ha anotado que los nombres bíblicos a menudo no se encuentran en la Palestina moderna, y que los nombres que se asocian a lugares palestinos pueden exhibir una clara disparidad en las distancias físicas entre ellos, en total contravía con lo que se describe en el texto bíblico.

La investigación del profesor Salabi sobre los nombres geográficos en el Hiyaz y el Asir árabes, aunque no es exhaustiva en su reseña de 1985, sí encuentra coincidencias mucho mejores en nombres y relaciones geográficas que en Palestina[4]. Si la Kaaba actual está en el mismo lugar donde Abraham reubicó a Agar e Ismael, ¿qué piensa el lector de la Biblia? ¿Llegaron Abraham, Agar e Ismael allí después de un largo viaje desde Hebrón en Palestina? ¿O Agar simplemente puso a Ismael en su espalda y partió (a pie) por cuenta propia, solo con un odre de agua, para vagar por el desierto de Beerseba? (Génesis 21:9-21) ¿O, posiblemente, su traslado lejos del Hiyaz vino en fecha posterior?

La misma pregunta debe hacerse acerca de la ubicación geográfica de “la tierra de Moriah” (Gén 22:2), a donde viajó Abraham con “su único hijo” en sumisión a lo que entendió como la voz de Dios llamándolo. Fue allí que se le pidió a Abraham que abandonara la vida del hijo a través del cual se le prometió una miríada de descendientes. O con respecto a la ubicación de Shur, donde vagó Moisés con su pueblo, o del Monte Sinaí, donde Moisés recibió la Ley de Dios después de un largo viaje por el desierto (Éxodo 15:22-40:38), luego de escapar de la opresión en Egipto. Una vez más, el profesor Salabi ubica estos lugares en la costa occidental y las tierras altas de la Península Arábiga, como los puntos de la historia temprana de los profetas hebreos[5].

Siendo árabe, Muhammad desciende étnicamente de Abraham a través de su primogénito Ismael. Y siendo judío, Jesús es étnicamente descendiente de Abraham a través de su segundo hijo, Isaac, y luego a través de segundo hijo de este, Jacob (llamado también Israel), y más adelante en ese linaje, a través de Aarón, el hermano de Moisés y María.

La prueba suprema de Abraham: el texto coránico

Los rituales del Hayy (peregrinaje islámico) son antiguos, y conocemos sus prácticas gracias a las instrucciones dadas por el Profeta Muhammad a sus compañeros y transmitidas a través de ellos. Uno de los rituales del Hayy recuerda la preparación voluntaria de Abraham para sacrificar a su único hijo a Dios, en una cultura en la que nada podía ser más valioso para un hombre que su familia, en especial su primogénito. Entonces, veamos los relatos de este evento, primero el coránico:

{Dijo [Abraham]: “Emigraré a donde mi Señor me ordene. ¡Él me guiará! ¡Oh, Señor mío! Concédeme un hijo justo”. Le anuncié que le daría un niño sensato. Cuando [Ismael] alcanzó la pubertad, [Abraham] le dijo: “¡Oh, hijito mío! He visto en sueños que te sacrificaba; dime, qué opinas”. Le dijo: “¡Oh, padre mío! Haz lo que te ha sido ordenado; encontrarás, si Dios quiere, que seré de los pacientes”. Cuando ambos se resignaron, y [Abraham] lo echó sobre la frente [a Ismael para sacrificarlo], lo llamé: “¡Oh, Abraham! Has cumplido con lo que viste [en tus sueños]. Así recompenso a los que hacen el bien”. Esa fue una dura prueba. Pero lo rescaté [a su hijo, ordenando a Abraham que sacrificara en su lugar un cordero] e hiciera una gran ofrenda, y dejé su historia [como enseñanza] para la posteridad. ¡Que la paz sea con Abraham! Así es como recompenso a los que hacen el bien. Él era uno de Mis siervos creyentes. Lo albricié con [el nacimiento de] Isaac, quien sería un Profeta virtuoso. Lo bendije a él y a Isaac, y decreté que en su descendencia hubiera quien obrara el bien y quien fuera abiertamente [incrédulo e] injusto consigo mismo} [Corán 37:99-113].

Un carnero apareció en el momento en que Dios le dijo a Abraham que ya había cumplido con los requisitos del mandato visionario. El animal sustituto fue sacrificado y ofrecido en holocausto por Abraham e Ismael, en lugar de ser el propio hijo el sacrificado (Génesis 22:12-13). Este sacrificio sustituto del carnero es conmemorado en el ritual final del Hayy, cuando se sacrifica un animal y su carne es proporcionada para alimentar a los necesitados. Hoy día, la carne del Hayy es conservada y suministrada a los necesitados por todo el mundo.

Hay que tener en cuenta que el primogénito de Abraham, Ismael, fue el progenitor del pueblo árabe, y el ancestro del Profeta Muhammad. El pueblo de Muhammad sabía que Abraham e Ismael son parte de su historia genealógica. Las revelaciones celestiales dadas a Muhammad servirían para restaurarle a su pueblo su herencia ancestral y llevarlo a sus raíces ilustres. Ahora estaban siendo honrados con un sucesor profético de Moisés y Jesús, a través de otro descendiente de Abraham, un hombre de entre su propia gente.

Esto, a su vez, les informaría que tenían un legado mucho más digno de alabanza que el de competir entre ellos mismos para ensalzar los nombres de sus familias en actos de coraje y destreza exhibidos en saqueos como su forma de vida. Como había sido el caso con cualquier grupo que recibía un nuevo Profeta, su gente temía rechazar los viejos ídolos y la estructura de poder existente, las costumbres de sus ancestros que les eran familiares. Abraham fue lo suficientemente sincero y valiente como “pensar por sí mismo” o “pensar fuera de la caja”, como diríamos hoy día, y aceptó el desafío de confiar en la guía del único Dios que existe, independientemente de la herencia religiosa y cultural que uno pueda tener.

Tal prueba de confianza máxima y completa en Dios ―incluso ante la apariencia de rechazar la razón y las expectativas humanas normales― se da a aquellos que están listos para ello, después de haber pasado por una serie de pruebas cada vez mayores, como fue el caso de Abraham.

La prueba máxima de Abraham según el texto bíblico

A continuación, el relato de la Biblia hebrea concerniente a la prueba de Abraham:

Pasado cierto tiempo, Dios puso a prueba a Abraham y le dijo: “¡Abraham!”; “Aquí estoy”, respondió. Y Dios le ordenó: “Toma a tu hijo, el único que tienes y al que tanto amas, y ve a la región de Moria. Una vez allí, ofrécelo como holocausto en el monte que yo te indicaré”. Abraham se levantó de madrugada y ensilló su asno. También cortó leña para el holocausto y, junto con dos de sus criados y su hijo, se encaminó hacia el lugar que Dios le había indicado. Al tercer día, Abraham alzó los ojos y a lo lejos vio el lugar. Entonces les dijo a sus criados: “Quédense aquí con el asno. El muchacho y yo seguiremos adelante para adorar a Dios, y luego regresaremos junto a ustedes”. Abraham tomó la leña del holocausto y la puso sobre su hijo; él, por su parte, cargó con el fuego y el cuchillo. Y los dos siguieron caminando juntos. Isaac[6] le dijo a Abraham: “¡Padre!”; “Dime, hijo mío”. “Aquí tenemos el fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero para el holocausto?”. “El cordero, hijo mío, lo proveerá Dios”, le respondió Abraham. Y siguieron caminando juntos. Cuando llegaron al lugar señalado por Dios, Abraham construyó un altar y preparó la leña. Después ató a su hijo y lo puso sobre el altar, encima de la leña. Entonces tomó el cuchillo para sacrificar a su hijo, pero en ese momento el ángel del Señor le gritó desde el cielo: “¡Abraham! ¡Abraham!”. “Aquí estoy”, respondió. “No pongas tu mano sobre el muchacho ni le hagas ningún daño”, le dijo el ángel. “Ahora sé que temes a Dios, porque ni siquiera te has negado a darme a tu único hijo. Abraham alzó la vista y, en un matorral, vio un carnero enredado por los cuernos. Fue entonces, tomó el carnero y lo ofreció como holocausto, en lugar de su hijo. A ese sitio Abraham le puso por nombre: “El Señor provee”. Por eso hasta el día de hoy se dice: “En un monte provee el Señor”. El ángel del Señor llamó a Abraham por segunda vez desde el cielo, y le dijo: “Como has hecho esto, y no me has negado a tu único hijo, juro por mí mismo que te bendeciré en gran manera, y que multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena del mar. Además, tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos. Puesto que me has obedecido, todas las naciones del mundo serán bendecidas por medio de tu descendencia”. Abraham regresó al lugar donde estaban sus criados, y juntos partieron hacia Beerseba, donde Abraham se quedó a vivir (Génesis 22:1-19).

Los versículos del Génesis retratan a Abraham con la misma disposición para obedecer la guía de Dios con que es retratado en el Corán, como ya se citó anteriormente. Sin embargo, el relato bíblico sugiere que Abraham no le admitió abiertamente a su hijo lo que pretendía hacer con él, incluso lo ató y lo puso encima de la madera que estaba lista para ser encendida, sin darle explicación. ¿Acaso en ese momento Abraham previó que Dios le proporcionaría una salida? ¿Acaso Abraham estaba abrumado y quedó en estupefacto asombro por la forma en que terminó este drama, lo que aumentó su confianza en Dios?

Gran parte de la narración de Abraham menciona a Beerseba, un área inhóspita del desierto (Gén. 21:12, 21:31; 22:19). Ese fue el lugar al que Abraham regresó después de haber concluido la prueba suprema: “Abraham regresó al lugar donde estaban sus criados, y juntos partieron hacia Beerseba, donde Abraham se quedó a vivir” (Génesis 22:19). Nos preguntamos de nuevo: ¿dónde estaban ubicados Abraham y su primogénito durante este evento? ¿Estaban acaso en el sitio del Monte del Templo, en Jerusalén, como lo dice la tradición judía, y luego viajaron desde ahí a Beerseba?

¿O el evento del sacrificio tomó lugar mucho más al sur, en el valle de La Meca, lejos de los ojos de Sara? El texto bíblico continúa con el siguiente registro: “Ismael vivió ciento treinta y siete años. Al morir, fue a reunirse con sus antepasados. Sus descendientes se quedaron a vivir en la región que está entre Javilá y Sur[7], cerca de Egipto, en la ruta que conduce a Asiria. Allí se establecieron en franca oposición a todos sus hermanos” (Gén. 25:17-18)”. También menciona: “Abraham volvió a casarse, esta vez con una mujer llamada Cetura. Tuvo hijos con ella… Abraham entregó todos sus bienes a Isaac. A los hijos de sus concubinas les hizo regalos y, mientras él todavía estaba con vida, los separó de su hijo Isaac, enviándolos a las regiones orientales” (Gén. 25:1-6).

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[1] Véase: https://mensajesenlaruta.blogspot.com/2010/03/de-como-la-biblia-ha-cambiado-con-el.html

[2] Véase: https://mensajesenlaruta.blogspot.com/2010/04/los-ultimos-hallazgos-arqueologicos.html

[3] Véase: http://mensajesenlaruta.blogspot.com.co/2017/01/latriangulacion-como-metodo-para.html

[4] Kamal Suleiman Salabi, The Bible Came from Arabia, 1985, Macmillan.

[5] Kamal Suleiman Salabi, Secrets of the Bible People, 1988, Interlink Books/Saqi Books, Gran Bretaña.

[6] N.T. Isaac no había nacido para esa época, Abraham solo tenía un hijo, Ismael. Esta es una de las muchas evidencias de que el texto bíblico ha sufrido adulteración.

[7] La mayoría de los estudiosos está de acuerdo en que Javilá y Sur corresponden a la región de la Península Arábiga.