La ira, potente arma de Satanás (parte 2 de 2)

Como adultos, y especialmente importante para nosotros como musulmanes, ser capaces de controlar nuestro temperamento puede ser una tarea monumental, puesto que incluso la gente mayor puede en ocasiones encontrar difícil mantener las emociones negativas bajo control. Indicativos de este hecho pueden encontrarse en el siguiente hadiz de nuestro Profeta: “El hombre fuerte no es aquel que puede superar a otros en combate; más bien el hombre fuerte es aquel que se controla cuando se enfada” (Bujari).

Estrechamente relacionado con el anterior están las palabras de otro hadiz: “Los mejores de entre ustedes son aquellos que demoran en enfadarse y son rápidos en calmarse… Cuidado con la ira, pues es un carbón encendido en el corazón de los descendientes de Adán” (Tirmidhi).

Entonces, como musulmanes, ¿cómo manejamos y controlamos la ira? El manejo exitoso de la ira depende de la persona, la situación, y de cómo reconoce y combate las ocasiones que la desencadenan, para que haya una mínima recurrencia de situaciones similares. Cada episodio de una ira que estalla le enseña cómo debería a futuro evitar o controlar estallidos venideros. Si un musulmán enfurece, debe hacerse responsable por ello (muhasaba) de modo que le sea posible ejercer autocontrol y disciplina si la situación volviera a surgir. Esto incluye una reflexión mental y analizar qué llevó a esto, cuáles fueron los errores en los que se incurrió y cómo resolver esto exitosamente en el futuro.

En nuestra vida cotidiana, la mejor manera de controlar nuestra ira sería regresando al punto de partida que estuviere dando lugar a la ira. No es seguro estar constantemente sofocando la ira, pues esto puede resultar en un estallido emocional más adelante. Hacer un trabajo constructivo en dicho momento ayuda. Las actividades que aquí sugerimos para ayudar a calmarse son:

  • Escuchar Corán.
  • Hacer ejercicio físico.
  • Salir a caminar.
  • Pasar tiempo de calidad con amigos cercanos o con la familia.

Estas actividades pueden ayudar a canalizar la energía negativa hacia salidas más positivas.

El Profeta Muhammad ha mencionado varias medidas dentro de la Sunna que un musulmán puede practicar para restringir y contener su ira. Un hadiz estipula que podemos solicitar la ayuda de Al-lah para contrarrestar nuestra ira. Él dijo: “Conozco una frase cuya mención hará que te relajas, siempre y cuando la digas. Si dices: ‘Busco refugio en Al-lah de Satanás’, entonces toda tu ira se disipará” (Bujari, Abu Dawud).

En consecuencia, si estas palabras son dichas por el musulmán con fe y creencia genuinas, e implora a Al-lah para que le dé control sobre su ira, tendrá éxito en sus tentativas, con la ayuda de Al-lah.

El Profeta también dijo: “Si alguno de ustedes se enfada estando de pie, que se siente hasta que su ira disminuya. Si no, que se recueste” (Abu Dawud).

En estas sublimes palabras el mu’min es guiado a cambiar su postura y conducta, de modo que pueda controlar su comportamiento hostil.

Otro hadiz del Profeta Muhammad dice: “Cuando enfurezcas, mantente en silencio” (Ahmad).

Este es un muy sencillo y apropiado consejo a seguir, puesto que la gente suele lamentar las acciones y palabras que hacen y dicen cuando están rabiosos y encolerizados.

Además, realizar la ablución (wudu) es un procedimiento purificador y de limpieza, obligatorio no solo antes del salah sino también recomendado por el Profeta Muhammad cuando la persona está fuera de sí misma. Él dijo: “Cuando alguno de ustedes sienta ira, que realice la ablución, pues la ira proviene del fuego” (Abu Dawud).

¿Qué mejor manera puede haber de tranquilizar y calmar a una persona que a través de la extinción del fuego de la ira, un atributo de Satanás, quien fue creado de fuego?

Ayunar también es una coraza y una protección que puede resguardarnos de los efectos perjudiciales de la rabia. Dijo el Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él): “Así, cuando uno de ustedes esté ayunando, que no utilice un lenguaje obsceno ni que levante la voz con ira si alguien lo ataca o lo insulta. Sino más bien que diga: ‘Estoy ayunando’” (Muslim).

Al evitar una confrontación, la persona disgustada puede perfectamente dar otro rumbo a su hostilidad y resentimiento. La persona que desee confrontarlo quedará confundida y no recibirá respuesta a su amargo resentimiento. ¡Un final definitivo para una discusión o una pelea sin objetivo!

¿Es, sin embargo, la ira algo siempre negativo? ¿Existen instancias donde una cierta cantidad de ira subliminal pueda estar justificada? Sí, existen algunas ocasiones donde este puede ser el caso. Si la persona desea corregir algo que está mal, una cierta cantidad de ira puede darle impulso para contrarrestar el mal con bien. Si se dicen mentiras y falsedades en nombre de la religión, un musulmán puede sentirse incitado a rectificar el mal que ello conlleva. Sin embargo, la ira nunca debe ser manifestada para promover nuestros propios intereses y nuestro ego. Incluso la ira por una causa justa no le da licencia a nadie para comportarse de manera grosera, insultante o cruel.

Debe haber algún beneficio en la rectificación que se expresa manifiestamente. Si expresar irritación o enfado lleva más a dañar que a beneficiar, entonces debe evitarse. Un consejo siempre puede darse de manera cortés, practicando los buenos modales y previniendo que el asunto escale hasta convertirse en una verdadera disputa.

Eventualmente un musulmán debe practicar el mejor de los comportamientos y los modales más moderados en su trato con sus correligionarios, puesto que seremos finalmente interrogados por Al-lah sobre nuestro comportamiento y acciones. Dijo el Profeta: “Sé misericordioso con los que están en la Tierra y Aquél que está en los cielos tendrá misericordia contigo” (Tirmidhi).

Un pensamiento aleccionador para todos los musulmanes sería recordarse constantemente que rendirán cuentas frente a Al-lah sobre cómo utilizamos las facultades supremas y habilidades que Él nos concedió con tanta benevolencia. Al controlar nuestra ira aquí sobre la Tierra y en nuestra interacción con las demás criaturas, estamos mostrando misericordia y paciencia en nuestro carácter, y solo entonces podemos esperar la misericordia eterna y el perdón de Al-lah en el más allá.

Abu Huraira narró que el Apóstol de Al-lah dijo: “Cuando Al-lah completó la creación, escribió en Su Libro que se encuentra con Él en Su trono: ‘Mi Misericordia supera Mi ira’” (Bujari).

Estas sublimes palabras deberían ser suficientes para hacer que nos esforcemos por dar otro rumbo a nuestras emociones negativas, especialmente la de la ira. Al refrenar y restringir nuestra ira, estamos aniquilando el arma de Satanás y nos damos un chance de evolucionar y desarrollarnos de una manera más positiva como personas. Solo entonces podemos emerger como verdaderos musulmanes, haciendo eco del comportamiento que ha sido expuesto en los textos del Corán y de la Sunna.

Originally posted 2018-10-12 10:53:08.