Pegarles o no a los niños

Pegarles a los niños es probablemente el más controversial asunto en cuestión de disciplina. La gente en ambos bandos se identifica emocionalmente con su propia posición. La opinión de otros varía dependiendo de cómo se defina el pegarle a un niño. Algunos lo definen como una palmada en la cola y no más que eso, mientras que otros lo entienden como cualquier tipo de castigo físico.

Escatimar la vara, malcriar al niño

Refiriéndonos al castigo físico, hay muchas cosas a considerar, cosas como la edad del niño, la fuerza con la que se golpee al niño, el estado de ánimo del padre que lo hace. Todo lo anterior juega un rol importante en el deterioro o mejoramiento que esta conducta puede producir.

El asunto vital es cómo se golpea al niño (o inflige cualquier castigo), no tanto si esa forma de disciplinar es o no usada; si el castigo físico se ejecuta con ira o histeria, dejará heridas emocionales en el niño y cultivaría resentimiento y amargura en él.

De acuerdo con el “Centro de estudios del niño y la familia” en California, hay una manera “correcta” de castigar físicamente a un niño. A continuación, una guía para ello:

  • El niño debe ser advertido de antemano del castigo físico que se producirá como consecuencia de un determinado comportamiento.
  • Los niños menores de 18 meses o mayores de 6 años no deben ser objeto de dicho castigo.
  • El castigo físico debe ser usado para corregir una mala conducta y no para herir al niño adrede.
  • El castigo físico no debe dejar heridas físicas.
  • El castigo físico debe ejecutarse con la mano y no con otros objetos.
  • El castigo físico debe hacerse en privado para evitar humillar al niño.
  • Este tipo de castigo solo debe usarse después de haber tratado otros métodos. (por ejemplo: hablar, corrección verbal, separaciones breves).
  • El castigo físico no debe realizarse cuando el padre está iracundo o “fuera de control”.

Cuatro de cada cinco norteamericanos que fueron castigados físicamente por sus padres en su infancia dicen que fue una efectiva forma de disciplina. De acuerdo con una encuesta de la agencia de noticias ABC, por un margen de 2-1, el público aprueba el castigo físico en principio. La mitad de los padres dicen que a veces lo practican con sus hijos. Contrario a los resultados de estudios realizados, la mayoría de nosotros, o fuimos castigados físicamente o sabemos de alguien que lo fue y sentimos que crecimos de una buena manera.

Escatimar la vara

Se dice que los niños que fueron castigados físicamente crecen aprobando dicha conducta y la usan para solucionar conflictos interpersonales. Incluso los niños que han experimentado castigos físicos “normales” son tres veces más propensos a asaltar a sus hermanos, esto comparado con niños que no fueron físicamente castigados.

Por otro lado, no es realista pensar que los niños nunca van a agredir físicamente a otros si sus padres eliminaran el castigo físico de sus opciones de disciplina. Muchos niños entre los 2 y 3 años de edad naturalmente atentan con golpes a otros cuando están agitados o frustrados.

Yo no les pego a mis hijos, pero tengo un problema con mi hijo de dos años y medio, quien le pega a su hermana, fue muy difícil lograr que parara. Nosotros tratamos de enviarlo a su habitación, le quitamos privilegios, lo ignoramos y nada funcionó, él es muy terco. Alguien sugirió pegarle en retorno y de hecho llegué a considerarlo, hasta que pensé que sería muy ridículo decirle que no le pegue a los demás mientras yo le pegaba a él. ¡Alhamdu lil-lah! Esto ha ido disminuyendo a medida que él ha ido creciendo.

No puedo dejar de imaginar qué sería de él si yo hubiese empezado a pegarle. Investigaciones confirman que muchos padres instintivamente se sienten mal cuando le pegan a su hijo, pero ellos no saben qué más pueden hacer.

Aquí hay siete cosas que hacer en vez de pegarle a un niño:

  • Cálmate, si el niño está seguro, aléjate del lugar del conflicto. Una vez que te hayas calmado, te sentirás menos inclinado a pegarle al niño y más inclinado a discutir racionalmente.
  • Evita enfrentamientos con niños pequeños, en vez de eso trata de distraerlos. Muchas situaciones estresantes pueden ser alivianadas haciendo algo divertido e inesperado, como hacerle cosquillas o tomarle el pelo al niño.
  • Usa consecuencias lógicas y apropiadas para la edad del niño, como enviarlo un tiempo a su habitación y la pérdida de privilegios.
  • Si la situación se sale de control, no grites, susurra. Lo más seguro es que bajarán el tono de la voz para que puedan escucharte.
  • Dales opciones, y asegúrate de que las opciones sean cosas que tú apruebas.
  • Si ya has empezado a dar una palmada, redirígela a una mesa o a tu rodilla, el sonido interrumpirá el comportamiento sin pegarle al niño.
  • Recuérdate a ti mismo que los niños son una bendición y un regalo de Al-lah; es cierto que es difícil recordarlo cuando han roto el vidrio del vecino o han arrojado todo el papel higiénico en el retrete, pero debemos tener presente que esta bendición viene con pruebas y dificultades, pero además con el Paraíso, in sha Al-lah, para aquellos que los educaron bien.

En muchas casas, cada padre usa una forma diferente de disciplinar a los hijos: uno puede hacerlo de manera física mientras que otro puede quitarles privilegios o tratar de discutir razonablemente el mal comportamiento. Si les preguntas a los niños qué método prefieren cuando realizan una conducta reprobable, ellos dirán que prefieren una palmada y no escuchar la frase “estoy decepcionado de ti”. Cuando sus padres les dicen frases como esa, ellos se sienten culpables y tristes por su mala conducta en vez de sentirse enojados por la respuesta de sus padres. Esto también les dará las herramientas que necesitan para tomar mejores decisiones en el futuro.

Debemos preguntarnos a nosotros mismos al usar las diferentes formas de disciplina: ¿cuál es nuestro objetivo? ¿Acaso no es enseñarles al niños a ser independientes y exitosos en esta vida y la siguiente? ¿Acaso no es enseñarles a nuestros hijos que cada acción tiene una reacción y que cada decisión que tomen tiene una consecuencia? ¿Acaso el castigo físico nos ayudará a alcanzar esos objetivos o solo hará que nos tengan miedo y traten de satisfacernos en vez de tomar decisiones razonables con las herramientas que les proveemos?

Cada niño es diferente y va a responder de una manera distinta a diferentes cosas. Como padres, debemos conocer a nuestros hijos muy bien para saber qué forma de disciplina es efectiva y cuál no lo es. En la disciplina es mucho mejor usar nuestra capacidad intelectual que nuestra fuerza física.

Que Al-lah nos dé el criterio y fortaleza para educar a nuestros futuros líderes de nuestra Ummah. ¡Amín!