La sentencia de la paternidad deficiente

“Satanás no puede desviarlos en asuntos mayores de la fe, sino más bien en asuntos menores” (Profeta Muhammad) 

Pasé mi día de hoy en el edificio de la corte federal. Llamaron a mi número, había sido seleccionada para servir de jurado. Aunque no puedo hablar sobre los hechos de ningún caso en particular, pude ver bien quiénes entraban y salían de las salas del tribunal.  

Nuestros niños: Necesitan nuestro tiempo 

Primero déjenme decir en relación al hadiz citado arriba: la paternidad ES uno de aquellos asuntos menores que nos pueden llevar a problemas mayores en el futuro.  

Quizá debí haber llamado este artículo: “Buenas intenciones con resultados negativos”. Sé que la mayoría de los padres quieren actuar bien para con sus hijos, pero algunos padres no quieren hacer el trabajo duro, no quieren ser etiquetados como “malos” padres, o lo que es más triste, no quieren tomarse la molestia ni el dolor de cabeza. Y puede que en ocasiones sea un dolor de cabeza, pero nuestros hijos necesitan que seamos diligentes.  

Observando a los chicos que salían de los despachos de la corte el día de hoy, me sentí enferma, era descorazonador. Me hubiera gustado correr hacia cada uno de ellos y preguntarles: “¿Por qué haces esto contra ti mismo? ¿Por qué arruinas tu vida así?”. 

Pero podría anticipar la respuesta que me darían: “¿Y por qué no?”; o quizá se encogerían de hombros y dirían: “No me importa”. Estaba claro en sus frentes que a ninguno de ellos realmente le importaba. No les importa lo que les ocurrió, ni sus vidas ni su futuro. ¿Cuál futuro? 

No creo que ninguno de ellos pensara realmente que tuviera un futuro o nada significativo para ofrecer al mundo. Todo se resumía al deseo para el día de hoy, sentirse bien ahora mismo, y olvidarse de todo lo demás.  

Honestamente, todo lo que se podía ver era ira. Están con rabia contra este mundo, con ira contra sus padres, con ira contra los oficiales que los escoltaban aquí y allí, y con seguridad sentían ira contra los jueces, los alguaciles y los jurados, y hasta contra el vocero de la corte, sin lugar a dudas. No podía importarles menos porque ellos a nadie le importaban, y eso los llenó de ira. Tal es su realidad.  

Sus padres: Necesitan dar de su tiempo  

Pero estos chicos no enfurecieron de la noche a la mañana, estos chicos se llenaron de ira tras un largo periodo de tiempo, un tiempo que nadie tuvo para ellos.  

Como padres, debemos emplear tiempo con nuestros hijos. Sin nosotros, sin el soporte de su familia, son dejados de lado en la calle, solos. Y, en cualquier momento, la vida puede arrasarlos y llevárselos hondo hacia el abismo.  

Los chicos sencillamente no están preparados para tomar decisiones de adultos. Desafortunadamente, muchos chicos hoy en día se han convertido en algo así como los padres adultos de sus padres reales. Estos chicos llegan a casa, que es una casa vacía, ven televisión, se conectan a Internet, limpian la casa y comienzan (y por lo general terminan) la cena antes de que papá o mamá lleguen siquiera a la puerta ya entrada la noche. ¿Qué queda? Cenar, ver más televisión, ir a dormir.   

¿Cómo se emplea el tiempo? ¿Dónde está el cuidado, el compartir el mundo de los demás? Cuanto menos sepamos sobre nuestros hijos y ellos sobre nosotros, más apartados estaremos. Pero nuestros niños aún son niños, y aún necesitan cercanía y cuidado.  

Buscando esas seguridades invaluables, se apegarán y crearán un lazo con cualquiera para encontrarlas o se harán rebeldes y se autodestruirán lentamente por puro aborrecimiento de sí mismos. Y tomarán la actitud: “Si, después de todo, aquellos a quienes se supone que les debería importar, no les importa, entonces ¿por qué a mí sí?  

Si hemos escogido ser padres, les debemos a nuestros hijos el tiempo suficiente. Les debemos conversaciones de tú a tú, sin ruido de televisores, sin rostros sumidos en el computador o en los libros. Les debemos más de lo que le debemos a nuestro cónyuge, o a nuestros amigos o al trabajo.  

¿Cuántas veces tenemos que verlo en series televisadas antes de que prestemos atención? Nuestros hijos no quieren cosas, quieren nuestro tiempo.  

Un padre NO es suficiente 

Sé que algunos padres se molestarán conmigo por declarar esto, especialmente las madres solteras y cualquiera que haya crecido en una familia con sólo uno de los padres. Lo siento, no digo esto para herir a nadie ni para menospreciar o insultar las habilidades o triunfos de cada quien a través del tiempo. Lo digo porque, en el fondo, sabemos que es verdad, que se hubiera podido aprovechar la ayuda extra cuando se estuvo en soledad todos aquellos años; o, en el caso de haber sido criado en un hogar monoparental, reconocer que hubo momentos en donde realmente se deseó que ambos padres estuvieran ahí para uno.  

Si uno es el resultado de un hogar así y todo salió bien, se debe reconocer el esfuerzo del padre que llevó adelante la crianza; pero también comprender que esto es la excepción, no la regla.  

Todos los estudios demuestran que los niños que crecen en un hogar monoparental son más propensos a cometer crímenes, consumir drogar, involucrarse en pandillas, tener sexo antes del matrimonio, embarazarse, consumir alcohol y fumar.  

Los resultados de la investigación sobre “paternidad” empezaron a darse en los noventas:  

La ausencia de un padre contribuye al crimen y la delincuencia. Los criminales violentos son en su mayoría hombres que crecieron sin padres (Reporte de la Oficina de Censo de los Estados Unidos. “Apoyo y manutención a la infancia”: 1989, publicado en octubre de 1991).  

(Para los resultados de los últimos estudios sobre ausencia de paternidad, ver: http://www.fatherhood.org/father-absence-statistics-2016 

¿Por qué este resultado? Porque las madres y padres solteros no tienen tiempo extra en sus manos. Se pasan la vida trabajando para mantener todo en orden, y una persona toma el rol de dos, intentando llenar el vacío del padre ausente.  

Llenando el espacio vacío  

Si usted es un padre soltero, puede llenar ese espacio vacío con el matrimonio o, si realmente aún no está listo para un compromiso, se pueden buscar mentores dentro de su comunidad. 

Nuestros chicos necesitan adultos que actúen como los adultos deben ser: responsables, personas de quienes se pueda depender, fuertes y sabios, que estén ahí para ellos, que sepan que los adultos están presentes y que nunca llegará un tiempo en el que tendrán vérselas por sí mismos.  

Necesitamos trabajar fuertemente para asegurarnos de que nuestros chicos no tendrán una sentencia de por vida sólo porque no empleamos el tiempo necesario con ellos.  

Nuestros hijos llegarán algún día a alguna bifurcación en la vía, si no han llegado ya a ella, ¿y qué ocurrirá? Tarde o temprano, empezarán a tomar decisiones sobre en qué vehículo transitar por la vida. Asegúrense de estar ahí a su lado para darles el enfoque adecuado y proveerlos del soporte familiar necesario. Luego, observen con alegría cómo crecen para convertirse en adultos felices, saludables y responsables.   

Los padres no pueden ignorar su responsabilidad y dejar a sus hijos a la deriva en el mundo, para luego ver con remordimiento cómo arruinan sus vidas inevitablemente.  

Los chicos malos no nacen, se hacen.