El incremento de la promiscuidad sexual y la promesa del Islam: Una guía práctica para padres interesados (parte 2 de 2)

La ruta de la autosuficiencia: Cultivar el carácter 

Primer paso: Padres, sean honestos con sus hijos sobre elegir actuar responsablemente. Es preferible ser directos con ellos y reconocer que en ocasiones es difícil atenerse a los principios y valores personales en vez de seguir a la proverbial muchedumbre.  

Y en el contexto de esa lucha por aferrarse al camino de Dios, necesitamos que nuestros hijos comprendan que nuestra naturaleza sexual hace que esa parte de la vida sea tan convincente― no sólo para ellos, sino para todos los seres humanos― que, de hecho, todos estamos sujetos a su enorme gravedad, que este sentimiento que se apodera de nosotros es una parte fundamental de lo que significa ser humano. Pero que ese sentido de atracción dentro de nuestra naturaleza de arcilla es la contracción que produce nuestra humanidad, porque la moralidad nace de la insistencia del espíritu celestial que Al-lah ha insuflado en nosotros, no sólo para resistir el llamado carnal de nuestras almas, sino para tener la certeza del tipo de criatura que realmente somos. 

Sin embargo, este espíritu dentro de nosotros debe ser guiado. Y eso significa que tenemos que asegurarnos de que nuestros hijos realmente entiendan su religión y no la traten de una manera ritualista que carezca de significado y relevancia. Es importante ayudarles a desarrollar su propia relación con Al-lah para que puedan entender el propósito de la vida y las obligaciones de la Sharía dentro de ese contexto. 

El Profeta advirtió que el nivel de promiscuidad iba a incrementarse a medida que se acercara el Día del Juicio: “De entre los presagios de la Hora está que… las relaciones sexuales ilícitas prevalecerán…” (Bujari).  

Y cierto es que, en el transcurso de la historia, con cada generación, hemos visto un marcado incremento en la normalización de la promiscuidad sexual, cuando antes era considerado un acto moralmente repugnante.  

Incluso así, nosotros los musulmanes no somos los únicos en reconocer que el daño a largo plazo de dicho comportamiento sobrepasa de lejos cualquier satisfacción momentánea. Guardar la propia castidad es una prueba seria de Al-lah, que supone mucha disciplina y fuerza de voluntad. Involucrarse en una actividad sexual no es algo que “simplemente ocurre”, la mente juega un poderoso rol en la elección de llevarla o no a cabo.  

Un individuo que sufra de baja autoestima y desee ganarse la aceptación de sus amigos es más susceptible de involucrarse en un comportamiento ilícito. Sin embargo, una persona joven, firme en su entendimiento del Islam y con una alta autoestima podrá ejercer su fuerza de voluntad y tiende a controlar las tentaciones gracias a su devoción. El conocimiento, la fe y la devoción empiezan en casa con las técnicas de crianza de los padres de cada quien.  

Las consecuencias de sucumbir: El peligro físico y emocional 

Además de las enseñanzas religiosas, nuestros hijos necesitan comprender los grandísimos riesgos para la salud, tanto física como psicológica, a los que se expone cualquiera que se involucre en comportamientos promiscuos. Las estadísticas de salud recientes marcan a los adolescentes americanos y a los jóvenes adultos como el segmento de la población más afligido en cuanto a enfermedades transmitidas sexualmente (STDs por sus siglas en inglés). Las STDs son el resultado de casi cuarenta años de “libertad” (léase libertinaje) sexual. Hoy por hoy, hay cerca de quince bien conocidas STDs, cuando sólo dos existían en los años setenta.  

La mayoría de las STDs se transmiten por el intercambio de fluidos corporales durante la actividad sexual. Según el Instituto Médico de la Salud Sexual, se estima que uno de cada cinco americanos entre los 15 y los 55 años de edad están efectivamente infectados con una o más STDs. Alrededor de 12 millones de americanos están diagnosticados como nuevos enfermos cada año, lo cual es un increíble 5 por ciento de la población total de los Estados Unidos. De estas nuevas infecciones, el 63 por ciento está entre la población menor de 25 años, y el 50 por ciento de aquellos diagnosticados con SIDA están entre los 15 y los 24 años de edad.  

Si bien estas estadísticas esclarecen los riesgos de salud que implica el tener sexo casual por fuera de la relación marital, también hay severos riesgos y peligros emocionales. Hoy, muchos simplemente se enfocan en el acto físico de la intimidad y son negligentes en los aspectos emocionales del tema. Los padres deben explicar a sus hijos que el sexo es una experiencia tanto emocional como física. Está hecha para mantener un íntimo vínculo marital, así como para concebir a los hijos.  

Involucrarse en actividades sexuales ilícitas puede afectar emocionalmente la vida de una persona de una forma que jamás hubiera podido imaginar. Por ejemplo, los adolescentes suelen sentirse abrumados por sentimientos de culpa, incomodidad, resentimiento y tensión después de sentirse presionados para llevar a cabo el acto sexual. Un embarazo no planeado sólo exacerba estas complejas emociones y crea aún más confusión. Claramente un embarazo no planeado cambia la vida de una joven madre soltera para siempre. Estos sentimientos pueden muy fácilmente dar paso a una depresión profunda, clínica. En el promiscuo clima actual donde el énfasis de la intimidad es abrumadoramente físico, el propio sentido de la intimidad y el matrimonio es reemplazado con superfluas nociones de placer y disfrute.  

La edad digital del acceso fácil: Toda la gama en internet 

Encuestas recientes revelan que los adolescentes y jóvenes adultos emplean en promedio 16.7 horas a la semana en internet. Esto es excluyendo el uso del correo electrónico. Adicionemos otras 13.6 horas viendo televisión, 12 horas escuchando radio, 7.7 horas hablando por teléfono, y seis horas leyendo libros y revistas (personales, no escolares) y esto significa que nuestros niños son bombardeados con mensajes de carácter sexual por más del tercio del tiempo que duran despiertos cada día. El hecho de que internet sirva como depósito de material ilícito para adolescentes lujuriosos, demuestra que los padres deben tener mucho cuidado en cuanto a la libertad que están dispuestos a dar a sus hijos en internet.  

Ya sea que esté revisando el correo electrónico o simplemente reservando un vuelo, sigue habiendo una gran cantidad de exposición involuntaria a anuncios y sitios web sexualmente sugestivos. Los adolescentes están expuestos rutinariamente a sitios web e imágenes en internet que podrían poner nervioso a cualquier padre. La exposición constante a este entorno de promiscuidad sexual en internet insensibiliza a los adolescentes y genera sentimientos de indiferencia o incluso aceptación de esta cultura de promiscuidad. Como resultado, muchos jóvenes de hoy no consideran que los actos claramente prohibidos, como la fornicación, sean “tan graves”. Se lo ve con algo sin importancia, como si se tratara del hecho de dar la mano.  

Con los adolescentes pasando una cantidad tan exorbitante de tiempo en internet, es importante que los padres sepan qué tan vulnerables son en realidad en el ciberespacio. En vez de sufrir la incomodidad de hacer preguntas sobre sexo a sus padres, muchos adolescentes recurren a la búsqueda en internet para responder a sus preguntas. Un padre puede evitar esto simplemente iniciando conversaciones sobre sexo con su hijo o hija. Los padres también necesitan recordar a sus hijos que evitar su exposición a este tipo de material en internet es una parte importante para mantener la modestia y la piedad.  

La mejor guía: Dirigir con el ejemplo 

Todos sabemos, incluyendo un sin número de empíricos investigadores que han aplicado la ciencia y sus métodos para probarlo, que la mejor manera de enseñar es través del ejemplo. Las acciones de los padres juegan un rol muy superior en la influencia de los hijos que las simples palabras. Los padres deben ejemplificar las características que quieren que sus hijos tengan.  

Los ideales de compromiso y asociación, por ejemplo, pueden ejemplificarse en el propio matrimonio. Los padres deben tratar de nutrir y celebrar su propia unión matrimonial y demostrar respeto y afecto entre ellos regularmente, de cualquier forma que consideren apropiada. 

El tema de cómo los padres deben mostrarse afecto el uno al otro frente a sus hijos para enseñar este valor ha sido discutido anteriormente en estas páginas, y sé que las diferentes culturas tienen sus propios valores en este sentido. Pero los padres también deben entender cómo se manifiesta comúnmente el afecto, no sólo en la cultura de la que han salido, sino también en la cultura en la que viven ahora, ya que nuestros hijos seguramente están aprendiendo del ambiente externo en el que se encuentran inmersos. 

Nuestros hijos necesitan ver que sus padres se aman y honran el uno al otro. Esto demuestra y da un sentimiento de seguridad y sólida creencia en los propios valores. El ejemplo de un padre en su interacción con su propia madre, esposa, e hija, envía un mensaje muy poderoso hacia su hijo sobre el respeto y el trato con las mujeres.  

Ninguna de nuestras culturas sobrepasa la Sunna del Profeta, y queda muy claro en los hadices que él expresaba abiertamente su amor y compromiso con sus esposas de manera irreprochable y a través de una variedad de comportamientos que abarcaban desde el jugueteo a la escucha atenta, al servicio, a la intimidad obediente e indulgente, todo para complacer a sus esposas.  

Al aplicar, enseñar y transmitir los estándares de comportamiento presentes en el Corán y en la vida del Profeta Muhammad, los padres tienen los mejores mecanismos con los cuales contrarrestar la penetrante influencia de la promiscuidad sexual de nuestros tiempos y de nuestras comunidades. Este es el camino recto sobre el cual criar seres humanos moralmente conscientes de Al-lah y sexualmente sanos, portadores de un mensaje de salvación y modestia para transmitir a la sociedad.