Revelando los eventos del Último Día | Parte 5 de 5

La intercesión

Cuando la experiencia en ese lugar se torne demasiado abrumadora, la gente seguirá buscando que aquellos en posiciones superiores intercedan por ellos ante su Señor, para que Él les alivie el terror y el estrés de esa situación y liquide sus cuentas. Se acercarán a Adán y le recordarán su ventaja y la generosidad de Al‑lah para con él. Él se disculpará y los rechazará, recordándoles cómo desobedeció y comió del árbol. Él los enviará con Noé, el primer Mensajero de Al‑lah, quien fue llamado siervo agradecido por su Señor. Noé también se disculpará y los rechazará, enviándolos con el siguiente Mensajero.

Esto continuará hasta que lleguen con Muhammad. Él estará parado en un lugar donde llegarán los miembros de las primeras y de las últimas generaciones a buscar su ayuda, y que demostrará su gran estatus y su elevada posición. Él le pedirá a Al‑lah que lo admita y será admitido. Él alabará y glorificará a Al‑lah, suplicándole en nombre de su nación, y Al‑lah le concederá su deseo, porque Al‑lah les ha concedido a todos los profetas sus deseos en la vida mundanal, mientras que al Profeta Muhammad le ha guardado su súplica para el Día de la Resurrección.

Anas Ibn Málik cita al Mensajero de Al‑lah diciendo: “Todo Profeta hizo una súplica en nombre de su nación, y yo he guardado la mía para que sea una intercesión de parte de mi nación en el Día de la Resurrección”.

En un relato similar citado por Abu Hurairah, dice: “A todos los profetas se les concedió una plegaria y todos ellos se apresuraron a utilizar sus plegarias. Yo he guardado la mía para que sea una intercesión de parte de mi nación en el Día de la Resurrección. Ella afectará, si Al‑lah quiere, a todos los miembros de mi nación que no creen en nadie más que en Al‑lah”.

La intercesión del Mensajero será en dos situaciones: 1. Su intercesión en nombre de toda la creación para que Al‑lah juzgue a las personas, y eso será cuando estén reunidas sufriendo ansiedad, miseria y arrepentimiento. 2. una intercesión limitada a su nación, después de haber transitado esta por el camino recto.

Hermanos y hermanas en el Islam, hay muchos relatos autenticados que declaran y afirman que la intercesión de Muhammad obrará para sus seguidores, siempre que no hayan adorado a nadie en lugar ni además de Al‑lah, y que ningún monoteísta verdadero permanecerá en el Infierno para siempre.

El Profeta dijo: “Entonces volveré a mi Señor por cuarta vez, Lo alabaré con esas alabanzas y caeré prosternado. Se me dirá: ‘Muhammad, levanta tu cabeza y habla, y serás escuchado. Pide, y se te dará. Intercede, y tu intercesión será concedida’. Diré: ‘Señor, concédeme a aquellos que dijeron que no hay divinidad excepto Al‑lah’. Él dirá: ‘No puedes tener eso’, o ‘eso no es para ti’, y dirá: ‘Pero, por Mi Gloria, Vanidad y Grandeza, sacaré [del Fuego] a todo aquel que haya dicho que no existe deidad excepto Al‑lah’”.

Este es un gran relato, muestra la misericordia del Profeta Muhammad para con su nación y su afán de conseguir que sus miembros entren al Paraíso. También, muestra la vastedad de la misericordia de Al‑lah, el más Sublime.

Sin embargo, los musulmanes no deben depender de eso y ser negligentes, pues esta intercesión del Profeta es por los monoteístas que ya están en el Infierno. Ya he mencionado que la situación en el Día de la Resurrección estará llena de horrores, y que la rendición de cuentas será tan terrible, que todos perderán la cabeza. ¡Y eso no es nada comparado con lo terrible que será entrar al Infierno!

Como mencioné anteriormente, esta intercesión se hará solo para los creyentes monoteístas. Por su parte, los politeístas permanecerán eternamente en el Infierno, y la intercesión de Muhammad no aplicará para ellos, porque el Paraíso es un lugar prohibido para los incrédulos.

Por lo tanto, debemos temer a Al‑lah y arrepentirnos ante Él. Preparémonos para ese día con buenas obras, esperando que Al‑lah nos perdone, tenga misericordia de nosotros, y por Su misericordia nos admita en el Paraíso, y que la intercesión de nuestro profeta nos incluya antes de caer en el Infierno. Oremos a Al‑lah para que nos incluya en los setenta mil que serán admitidos en el Paraíso sin sufrir ningún tipo de castigo, aquellos que, como dijo el Profeta, no utilizan ningún tipo de encantamiento, no creen en los malos presagios, y confían sus asuntos a Al‑lah. Esa es la forma del monoteísmo perfecto, confiar las cosas a Al‑lah y buscar ayuda solo en Él.

Veamos, pues, la bendición que recibimos de Al‑lah y cuánta misericordia tiene Su Mensajero Muhammad por nosotros. Él está ansioso por mantener nuestra creencia en este mundo y es amable y misericordioso con nosotros en este mundo y en el Más Allá. Al‑lah, Glorificado sea, lo describe como tal en el capítulo “El arrepentimiento”, diciendo: {Se les ha presentado un Mensajero de entre ustedes mismos que se apena por sus adversidades, se preocupa y desea que alcancen el bien [e ingresen al Paraíso]; es compasivo y misericordioso con los creyentes} [Corán 9:128].

Uno de los relatos que apoyan lo que he dicho, es donde Anas Ibn Málik cita al Profeta diciendo: “Cuando llegue el Día de la Resurrección y la gente se agite como oleaje, todos se acercarán a Adán y dirán: ‘¡Intercede por nosotros!’. Él dirá: ‘No soy su hombre, pero vayan con Abraham, él es íntimo de Al‑lah’. Se acercarán a Abraham y él dirá: ‘No soy su hombre, pero vayan con Moisés, él es quien ha conversado con Al‑lah’. Se le acercarán a Moisés y él les dirá: ‘No soy su hombre, pero vayan con Jesús, él es el espíritu de Al‑lah’. Se acercarán a Jesús y él dirá: ‘No soy su hombre, pero vayan con Muhammad’. Se acercarán a mí y les diré: ‘Yo soy su hombre’. Saldré y buscaré que mi Señor me admita, y seré admitido. En su presencia, lo alabaré con alabanzas que no seré capaz de dominar a menos que Él me las inspire. Caeré prosternado ante nuestro Señor. Él me dirá: ‘Muhammad, levanta tu cabeza y habla, y serás escuchado. Pide, y se te dará. Intercede, y tu intercesión será concedida’. Diré: ‘Señor, ¡mi nación, mi nación!’. Él dirá: ‘Saca y libera [del Infierno] a toda persona cuya fe en su corazón sea igual al peso de un solo grano de cebada’”.

Nadie podrá interceder excepto aquellos a quienes Al‑lah se los permita; y Él deberá estar satisfecho tanto con quien intercede como con aquel por el que se intercede, como dice Al‑lah, el Sublime: {¿Quién podrá interceder ante Él si no es con Su permiso?} [Corán 2:255].

Él también dice: {… y solo podrán interceder por quienes Dios se complazca [Corán 21:28].

La intercesión aceptada es de varios tipos:

  • La gran intercesión. Esta es la Estación Alabada, donde las personas de las primeras y de las últimas generaciones apelarán al Profeta Muhammad para que intercedan ante su Señor para que alivie a la gente de los terrores en el lugar de la reunión. Esto ya fue mencionado.
  • Su intercesión a favor de los monoteístas culpables que irán al Infierno, para que sean liberados de allí.
  • Su intercesión a favor de las personas cuyos buenas y malas obras sean iguales, para que sean admitidas en el Paraíso.
  • Su intercesión a favor de algunas personas para que no sean arrastradas al Infierno después de que se dé la orden de que sean llevadas allí.
  • Su intercesión para elevar el estatus de las personas que serán admitidas en el Paraíso, por encima de lo que se merecen como recompensa por sus obras.
  • Su intercesión para que las personas sean admitidas en el Paraíso sin tener que rendir cuentas. Pidámosle a Al‑lah, el Más Misericordioso, que nos incluya entre ellas.
  • Su intercesión por los creyentes para que obtengan permiso de entrar al Paraíso.
  • Su intercesión para que se reduzca el castigo de su tío Abu Talib. Esta reducción consistirá en que Al‑lah lo alejará del centro y el resplandor del Fuego hacia un banco de fuego que cubrirá sus pies haciendo que su cerebro hierva.

El camino recto

Después de que los incrédulos y los politeístas hayan sido llevados al Infierno, permanecerán en las plazas del Día de la Resurrección los seguidores de los mensajeros monoteístas. Algunos de ellos habrán sido pecadores y desobedientes, otros habrán sido hipócritas. La oscuridad será echada sobre ellos antes de cruzar sobre el puente. En ese momento, los hipócritas serán separados de los creyentes y se quedarán rezagados. Los creyentes irán a la cabeza, y los dos grupos se mantendrán separados por un muro que no permitirá que los incrédulos se acerquen a los creyentes.

A los creyentes, hombres y mujeres, se les concederá una luz que les revelará el camino que conduce al Paraíso, ahorrándoles resbalones o tropiezos. Se les prometerá el Paraíso, del cual serán privados los hipócritas que, en la vida mundanal, dijeron estar del lado de los musulmanes, pues ellos mismos se privaron en la Tierra de la luz del Corán, y así mismo se les privará de la luz en el Día de la Resurrección. Los hipócritas les pedirán a los creyentes que los esperen, para que su luz los pueda guiar. Pero los hipócritas serán engañados, del mismo modo que ellos engañaron a los creyentes en este mundo. Se les dirá: “Retrocedan para que busquen una luz”, y ellos retrocederán mientras los creyentes siguen adelante. Cuando los dos grupos estén claramente separados, Al‑lah pondrá un muro entre ellos que tendrá misericordia en su interior, y tormento en el exterior. El destino de los creyentes será el Paraíso, y el destino de los hipócritas será el Infierno.

Al respecto, dice Al‑lah: {Ese día verás la luz de los creyentes y de las creyentes irradiar delante de ellos y a su derecha. [Les será dicho]: “¡Hoy son bienaventurados, tendrán jardines por donde corren ríos, en donde vivirán por toda la eternidad! ¡Ese es el triunfo grandioso!”. El día que los hipócritas y las hipócritas digan a los creyentes: “¡Aguarden, para que nos podamos iluminar con su luz!”. Se les dirá: “¡Apártense y busquen otra luz!”. Entonces se levantará un muro entre ellos que tendrá una puerta. Detrás estará la misericordia de Dios y ante ellos Su castigo. Los llamarán: “¿Acaso no estábamos con ustedes?” Responderán: “¡Sí! Pero sucumbieron a la tentación, estaban vacilantes y dudaron. Se dejaron seducir por las falsas esperanzas hasta que les llegó la orden de Dios. Finalmente, el Seductor los engañó acerca de Dios. Hoy no será aceptado ningún rescate por ustedes ni por los que se negaron a creer. Su morada será el Infierno, porque es lo que merecen. ¡Qué pésimo destino!} [Corán 57:12-15].

El Camino será establecido para los creyentes, que incluirán en sus filas a los hipócritas y a los creyentes insubordinados, mientras que los politeístas y los incrédulos caerán en el Infierno antes de poder seguir el Camino.

El Camino será un puente estrecho sobre el Infierno propiamente dicho, sobre el que pasarán los seguidores de todos los mensajeros. Un paso entre el Paraíso y el Fuego, más afilado que una espada y más delgado que un cabello. La gente lo cruzará acorde a sus obras: algunos lo pasarán como un caballo alado, otros como un semental, otros galoparán, otros caminarán, y otros se arrastrarán sobre él. Un grupo caerá en el fuego y será atrapado con ganchos.

Visualízate llegando al Camino y mirando el Infierno debajo de ti, negro y oscuro, con su fuego abrazador y llamas en aumento; caminas un poco y te arrastras un poco. Imagínate mirando el Infierno abajo, oyendo su fuego crepitar, y escuchas que se te ordena seguir el camino a pesar de tus pies inestables y tu corazón tembloroso. Imagina personas cerca de ti tropezando y resbalando, atrapadas con ganchos por los torturadores del infierno.

¡Qué cuadro tan espantoso! ¡Qué escalada escarpada! ¡Qué camino más estrecho!

¡Quiera Al‑lah guiarnos por el camino recto y mantenernos atentos a Él!