La elección del cambio: Pasos prácticos para la transformación personal (parte 3 de 3)

La práctica debe de ser una “práctica deliberada”

El profesor Ericsson, del a Universidad Estatal de florida, corrobora la idea de que la práctica es el factor más significativo para alcanzar un desempeño superior. Sin embargo, asevera que la “práctica deliberada” ―la cual definiremos en un momento― es lo que arroja resultados. Escribe sobre la práctica como el fundamento para adquirir las habilidades necesarias para alcanzar el dominio y maestría, e incluso demuestra que esta experticia es más el resultado de la práctica que de un talento en particular.

Cuando los expertos exhiben la superioridad de su desempeño en público, su comportamiento parece tan natural y sin esfuerzo que nos sentimos tentados de atribuirlo a talentos especiales. Aunque una cierta cantidad de sabiduría y entrenamiento parecen necesarios, el rol de la habilidad adquirida para alcanzar los más altos niveles de logro ha sido tradicionalmente minimizado. Sin embargo, cuando los científicos empezaron a medir la supuesta superioridad de los poderes como rapidez, memoria e inteligencia de los expertos con exámenes psicométricos, no encontraron ninguna superioridad en general, sino que la superioridad ya demostrada por la destreza del experto era exclusiva de su ámbito de dominio. Por ejemplo, la superioridad de la memoria del jugador de ajedrez se limitaba a las posiciones habituales de las fichas de ajedrez y no aplicaba de manera general para otros tipos de materiales.

Estas destrezas o experticias resultan de la práctica que se caracteriza por estar totalmente enfocada y concentrada, llena de significado ―en oposición a lo habitual y mecánico―, y de una práctica que trabaja sobre las posibles áreas de debilidad. Esto es práctica deliberada. En nuestro ejemplo del gimnasta principiante, esto implicaría enfocarse en lo que requiere mejoras más que en repetir la rutina una y otra vez, lo que solo sirve para reforzar las sendas neurales de una técnica mediocre en caso de que así fuera.

La práctica deliberada también implica el uso de variadas y creativas técnicas para aprender de forma “profunda e intensa”. Este tipo de práctica incluye recepción y búsqueda de retroalimentación. En el caso de una persona que practica algún deporte, esta retroalimentación vendrá del entrenador. En el caso de alguien que trabaja en habilidades relacionadas con su carácter, esta retroalimentación vendrá de las personas con quien el individuo interactúa en su día a día, y que representan una oportunidad para practicar su habilidad y ver cuáles efectos trae la modificación de carácter o de actitud.

Para reiterar, la práctica deliberada incluye las siguientes cualidades:

  • Enfoque total y concentración.
  • Hacer que la práctica sea significativa.
  • Trabajar en áreas de deficiencia.
  • Emplear variadas y creativas técnicas para aprender de manera “profunda e intensa”.
  • Recibir e incluso buscar retroalimentación.

Hay aquí, sin embargo, una nota muy importante. De hecho, es una paradoja de elementos. Estamos empleando palabras como “enfoque”, “concentración”, “profundo” e “intenso”. Estas palabras parecen invitar a un tipo de tensión, a una fuerte resolución. Pero la práctica deliberada, como la percibimos, es un estado de penetrante consciencia y, sin embargo, es relajado, casi elegante. La intensidad está en la intención y en la resuelta motivación. Pero el acercamiento a la práctica es fluido. Hay una penetrante consciencia, pero sin dureza y sin juicios sobre el ser, y sin pensamientos que generen ansiedad. Practicar un deporte, el ajedrez o la paciencia, cuando se desempeñan con sencillez de espíritu, tienen un conocimiento subyacente acompañado de silencio, fluidez y alegría.

En cuanto a la práctica de un nuevo rasgo de carácter, es una muy auténtica búsqueda de libertad en una persona que ha sido condicionada desde su infancia por gente y eventos, temores y ansiedades, deseos de aceptación, y aversión a los duros juicios o al rechazo. Cuando la persona se libera de estas preocupaciones del ego, llega la simplicidad. Llegamos a darnos cuenta de que no es suficiente con entender la rutina y los patrones externos de nuestras vidas, esto no es más que una sombra del ser real. Estamos aspirando a algo más profundo, cultivar el ser que piensa, siente, habla y actúa en armonía con un centro genuino de principios y de dominio, sea de una habilidad o de nuestro propio ser. Con este fin, el psicoterapeuta y maestro del zen Karlfried Graf Durkheim nota: “(En) todas las artes marciales la aspiración básica es siempre la misma; al practicar incansablemente una misma habilidad, el estudiante finalmente tira el ego con sus temores, deseos mundanos y confianza en el escrutinio objetivo. Y lo tira tan completamente que el estudiante se convierte en el instrumento de un poder más profundo, desde donde proviene la maestría instintivamente, sin más esfuerzo, como una fruta madura”.

¿Mantenerse “fluido”? ¡La vida es demasiado estresante!

Regresar por un momento a la idea de mantenerse “fluido”, y algunos dirán: “Esto no es realista. ¡La vida es demasiado estresante! Entonces considere el siguiente verso: {Te dirigiré por el camino de la facilidad} [Corán 87:8].

Sayid Qutb dice sobre este verso: “Esto es una buena nueva para el Profeta personalmente y para la nación islámica en su sentido extenso. Es además un estamento de la naturaleza del Islam, de su rol en la vida del ser humano y en el universo. Este verso, que en árabe no es más que dos palabras (wa un-iassiruka li al iusra) establece uno de los más esenciales principios de la fe y de la existencia. Provee una conexión entre la naturaleza del Profeta, la naturaleza del Islam, y la de todo el universo. Es un universo creado por Al-lah con fluidez, con facilidad. Sigue su curso con facilidad y fluidez, y atrae su objetivo final con facilidad. Es entonces una inspiración que ilumina un sinfín de horizontes. Si Al-lah hace fluido y facilita el camino de cierta persona, encontrará facilidad en todo en la vida. Pues se moverá a lo largo de su camino hacia Dios, como lo hace el universo, que se caracteriza por la armonía en su construcción, movimiento y direccionalidad… Así, la facilidad y la fluidez impregnarán su vida entera. Y esto será evidente en las acciones de sus manos, de su lengua, en sus movimientos, en su trabajo, en sus ideas, en su manera de pensar, en cómo conduce todos sus asuntos y cómo aborda cada cosa, fluido consigo mismo y con los demás también.

Aprendemos a reconocer exactamente qué contribuirá y qué no con nuestra fluidez. Entonces escogemos algo distinto a comida para suavizar nuestras emociones turbias, o resolvemos practicar la tolerancia y el perdón en vez de caer en la acusación. Si nos volvemos tensos y estrechos y torcidos una y otra vez, como una goma rígida, perderemos nuestro propósito y perderemos nuestros intentos de ganar maestría sobre nuestro ser.

Se hizo un muy interesante estudio que tiene implicaciones a largo plazo. Madres de niños diagnosticados con ADHD (déficit de atención y desorden hiperactivo, por sus siglas en inglés), se les dio entrenamiento en técnicas de “mindfulness” o meditación consciente. Este entrenamiento incluyó:

  • Ejercicios de contemplación y de concentración.
  • Práctica en tener y desarrollar buenas intenciones, como ternura amorosa, compasión, y generosidad.
  • Estrategias cognitivas, tales como reflexionar sobre o recordar la naturaleza transitoria de los eventos y circunstancias al enfrentar situaciones desafiantes o molestas.
  • Estrategias empáticas, como sobreponerse y superar el miedo a sufrir, para poder realmente ingresar al mundo del otro y así lograr mitigar su sufrimiento de cualquier manera posible, facilitando para ellos un estado de mejoría, de bienestar, sea que este se manifieste como alivio, felicidad, o sintiéndose comprendido y apreciado.

El entrenamiento que se dispensó a las madres propició mejoras conductuales en los niños. Cuando a los niños también se les impartía el entrenamiento, las mejoras en el comportamiento eran aún más pronunciadas, a algunos de los niños se les pudo retirar el medicamento. Esto tiene importantes implicaciones para nuestro esfuerzo por ganar un mayor dominio de nuestro ser.

La mente puede ser como un niño indisciplinado

Hasta cierto punto, la mente puede compararse con un niño indisciplinado. A menos que disciplinemos nuestra propia mente, y que lo hagamos de la manera adecuada, la mente vaga de aquí para allá sin propósito, fallamos al actuar, terminamos sintiéndonos desanimados. Practicamos en formas que no nos llevan a ninguna parte.

El estudio sobre el entrenamiento en meditación consciente para madres con niños diagnosticados con déficit de atención y desorden hiperactivo (ADHD) apoya la idea de que tres estados de consciencia y estrategias para el propio enfoque mental funcionan mejor al momento de interactuar con niños problemáticos: 1) Estar totalmente e íntegramente presente. 2) Estar profundamente consciente de los propios pensamientos, actitudes, intenciones, sentimientos, discursos y acciones. 3) Mantener las cosas en perspectiva con una aproximación de calma, amable y de asertividad empática. Esta misma meditación consciente constituye la base con la cual necesitamos entrenar nuestra mente para involucrarse en la práctica deliberada.

He aquí una comprensible lista de elementos guía para facilitar romper el ciclo de caer en infinitos círculos repetitivos de pensar, leer, desear algún cambio que se desee hacer, pero siempre sin llegar a tomar acción para provocar este cambio. Son elementos para evitar el círculo vicioso de entusiasmarse y después desanimarse, y para asegurarnos de no caer en la trampa de desarrollar una práctica conductual de nivel insuficiente una y otra vez:

  1. Ponga atención a su actitud y enfoque. Esté abierto al cambio. Cultive la calma y la asertividad. Evite ser duro o hacer peticiones o juicios sobre usted mismo o sobre cualquier cosa que produzca ansiedad. No se preocupe por parecer o sentirse tonto al intentar nuevos comportamientos (el miembro del Salón de la Fama del béisbol Lou Brock dijo: “Muéstrame a un chico que tenga miedo de verse mal, y te mostraré a un chico al que le puedo ganar cada vez”).
  2. Adquiera conocimiento relacionado con su objetivo.
  3. Emplee tiempo reflexionando sobre lo que ha aprendido y sobre las consecuencias de hacer el cambio versus el quedarse “inmutable”.
  4. Sea creativo en la manera en que practica. Sálgase de lo convencional para encontrar medios con los cuales pueda alcanzar su objetivo.
  5. Haga de su práctica, una práctica deliberada, es decir, profunda e intensa. Estudios demuestran que se puede lograr más en diez minutos de práctica profunda que en una sesión de dos horas de una práctica superficial.
  6. Mantenga su práctica enfocada en elementos particulares, buscando alcanzar un objetivo en particular; bien sea un nuevo aspecto de su repertorio de pensamientos dirigidos hacia su propio ser, actitudes seleccionadas, o respuestas que involucran ciertos comportamientos. No se preocupe si no es perfecto durante este segmento de su práctica, el punto no es tener esto perfecto “esta vez”, sino construir sistemáticamente una visión de mejoría constante y gradual hacia el éxito.
  7. Practique, practique y practique. Esto es sabr, paciencia y perseverancia. Sepa que el cambio no ocurre de la noche a la mañana. Recuerde que crear una nueva senda neural toma entre 30 y 60 días.
  8. Reciba y busque retroalimentación.
  9. Pídale a Al-lah, el Exaltado, el Altísimo, Su ayuda, Su guía, y la gracia necesaria para alcanzar las profundidades de su propio ser.

¿Recuerda a Ahmad, el hombre mencionado con anterioridad, quien solía acusar mucho a su mujer y después cayó en el hábito de “acusación postergada”? A través de la ayuda profesional, aprendió a utilizar la anterior guía para tratar esta problemática. En un próximo artículo, entraremos, in sha Al-lah, más en detalle sobre las tentativas de Ahmad de aplicar cada uno de los puntos antes mencionados y proveer así detalles de su transición hacia el cambio, incluidas las modificaciones más sutiles que hizo en sus actitudes, así como en sus percepciones de sí mismo, de la vida y de su familia. También presentaremos detalles de los positivos retos que le fueron puestos por su consejero y por su esposa, retos a los que inicialmente fue resistente, pero que finalmente abarcó a cabalidad y de todo corazón, lo que produjo resultados extraordinarios en su relación con su esposa e hijos. Las detalladas descripciones llevan al lector al “interior” de sus pensamientos y sentimientos, permitiendo de primera mano comprender cómo ocurre el cambio.

{Dios no cambia la condición de un pueblo hasta que ellos no cambien lo que hay en sí mismos} [Corán 13:11].