Quitarse el Hiyab (parte 2 de 2)

Debes saber también que hay una relación directa entre los actos de una persona y su estado interno. Sabemos que cuando alguien está en un estado elevado de Iman, le es natural comenzar a realizar más obras buenas. Sin embargo, podemos pasar por alto que lo opuesto también es cierto: el mero hecho de realizar obras buenas, incluso si uno no puede “sentirlo”, puede afectarnos y cambiarnos.

Nuestros miembros pueden afectarnos, realizar obras buenas con ellos puede ablandar un corazón endurecido, iluminar una mente cerrada, y darle a una persona una sensación de rejuvenecimiento y de desear acercarse a Al-lah haciendo más cosas positivas. Escuché a un erudito decir que si uno se siente preocupado, confundido o en un estado de Iman bajo, “ponte rápidamente en acción”, puesto que las obras buenas pueden provocar ese despertar interior que uno necesita. Si no vemos que ocurra un cambio en nosotros cuando hacemos una obra buena, eso no significa que debamos detenernos, sino que quizás debemos complementarla con otras para alcanzar la energía necesaria para ver resultados.

En tercer lugar, tienes toda la razón cuando dices que lo más importante para nosotros es tener corazones puros. Al-lah subraya esto en el Corán cuando Él declara que en el Día del Juicio nada le será de beneficio al siervo, {y solo estará a salvo quien tenga el corazón puro} [Corán 26:89]. La pregunta es: ¿Cómo consigue uno eso? ¿Qué nos purifica y limpia nuestros corazones?

En nuestra época, descubrimos que algunas personas sienten que hemos llegado a una “era iluminada” en la que la espiritualidad puede derivarse meramente de la filosofía y las ideas, y no necesita estar unida a rituales y detalles de religión. Sin embargo, aquellos que proponen esta noción olvidan que Al-lah no nos creó como mentes y almas solamente, sino que las unió a nuestros cuerpos físicos. No podemos negar el hecho de que somos cuerpo y alma, contenido y forma, juntos, y cada uno tiene sus propias necesidades y especificaciones a refinar. Esta es una Sunnah de Al-lah en la forma en que fuimos creados, y la razón de por qué orar, ayunar, y todos nuestros esfuerzos espirituales tienen componentes físicos muy específicos. Estas formas alojan dimensiones de significados, pero solo promulgándolos con precisión es que puede lograrse una espiritualidad profunda.

Purificar nuestros corazones es el objetivo, pero el medio para lograrlo es a través de prescripciones físicas y mandamientos muy reales y específicos que Al-lah nos ha dado. Es a través de Su obediencia y siguiendo las enseñanzas de nuestro Din que limpiamos y pulimos nuestro corazón. Es por esta razón que debo decir que el Hiyab no es algo trivial. Todo lo que nos lleva al conocimiento, la elevación y la purificación espirituales —que nos ayude a acercarnos a Al-lah— no puede ser considerado trivial o insignificante. Quizás es más probable que hay profundidades ocultas en ello que no podemos percibir, o que no lo estamos poniendo en el contexto correcto de su propósito y significado más profundos.

Acerca del castigo de Al-lah: una mejor forma de ver este tema es no considerar la pequeñez o la insignificancia del pecado, sino la grandeza de Aquel contra Quien se está pecando. De Su sabiduría infinita, conocimiento absoluto y misericordia vasta, de acuerdo a Su ley —que está dirigida fundamentalmente a proveernos beneficios y evitarnos el daño—. Él nos ha ordenado que llevemos a cabo esta acción. En el Corán, dice Al-lah: {Es posible que les disguste algo y sea un bien para ustedes, y es posible que amen algo y sea un mal para ustedes} [Corán 2:216]; {Puede ser que les desagrade algo en lo que Al-lah ha puesto un bien para ustedes} [Corán 4:19]. Si alguien elige alejarse a sabiendas de un acto obligatorio, no podemos negar que eso es un pecado, y que Al-lah nos hará rendir cuentas por nuestros pecados. Sin embargo, siempre tenemos esperanza y rezamos por la misericordia y la bondad de Al-lah, pues sabemos que Él perdona todos los pecados si Él quiere.

En resumen, quiero dejártelo claro con una cita hermosa de un Hadiz Qudsi. Al-lah, Exaltado y Glorificado sea, dijo: “Mi siervo no se acerca a Mí con nada que Me sea más amado que las obligaciones religiosas que Yo le he impuesto” [Bujari].

Debes saber, estimada hermana, que si te sientes lejos de Al-lah, la solución no es dejar lo que estás haciendo bien y buscar un camino distinto, sino perseverar y continuar por el camino en el que estás, aunque sea difícil. Esto te hará ser amada por Al-lah y alguien que siente la felicidad de estar cerca de Él y acobijada por Su misericordia amorosa y Su cuidado.

Que Al-lah anime e ilumine nuestros corazones y nos brinde Su cercanía. Que Él nos haga gente que ama adorarlo, y a través de nuestra adoración nos acerquemos a Él y obtengamos Su amor. Que Él haga nuestros corazones firmes y constantes en nuestro Din, y nos otorgue fortaleza y valor en nuestras luchas espirituales. Que Él nos guíe hacia las mejores decisiones y nos facilite el camino del Jair (lo bueno). Amín, ia Rabb.

Wa Al-lahu alam (y Al-lah sabe más).

Wa salamu alaikum.