Confrontando el síndrome de la cama cómoda y acogedora (parte 1 de 2)

¿Tiene dificultades para levantarse de su acogedora y confortable cama en medio de la noche para hacer las oraciones del tahayud? Entonces aquí hay unos consejos que pueden ayudar.  

Un análisis costo/beneficio   

Fue un simple encuentro… pero para mi alma sirvió como un beso de la vida. Y nada fue igual después… 

Comenzando a empaparsde la realización y el éxtasis de las bendiciones de Allah y de Su recuerdo, un principiante nota que tiene que abandonar muchos intereses ardientes que en realidad son un gasto para el espíritu… dejando a un lado la música, las películas, la ira; comenzando a usar hiyab o dejándose la barba… o lo que sea 

Pero una vez que nuestra voluntad se fortalece para expresar sumisión a Allah incluso si alguien viene y dice que nos concederá todo lo que hay en el mundo por volver y escuchar una sola canción puedo afirmar completamente que, in sha Al-lah, no nos hará recaer en toda esa inmundicia. Todo está alimentado por un profundo sentimiento de humildad dentro del temor reverencial de Dios (taqwa).  

Un trabajo en proceso  

Sin embargo, tras ocho o nueve años en el proceso, yo diría que aún no soy una buena musulmana en lo más mínimo. Sí, la vida ha cambiado de hecho, pero todavía hay muchas cosas que deben ser puestas en su sitio, y para ello sé que necesito seguir arrepintiéndome ante Allah Altísimo.  

lo que me hace sentir más arrepentida es algo que todavía sigue siendo una lucha para mí, una tarea que tengo que hacer diariamente pero que Al-lah me perdone a regañadientes: dejar mi cama acogedora y cómoda en medio de la noche para realizar las oraciones nocturnas (Salat al Lail).   

Mi felicidad  

Estoy muy familiarizada con la increíble experiencia de ofrecer el Salat al Lail. Déjenme relatarles esto a través de un ejemplo: una vez que regresaba del Hayy, me sentía como hipnotizada y absorta en mis pensamientos sobre la Kaba, el Tawwaf, beber agua de Zam Zam y demás. 

Había dejado a mis dos pequeños hijos y el estar de vuelta con ellos era todo un acontecimiento, pero aun así mis pensamientos sobre el peregrinaje solían mantenerme en un trance. Ofrecía Salat al Lail en mi casa, y disfrutaba tanto de los dulces encuentros con mi Señor sentía que este tiempo es tan especial que aunque viviera para realizar mil Hayy, dudo que pudiera reproducir el encanto del inmenso sentimiento de amor que se apoderaba de mi alma a esas horas de la noche. 

Sentía como si todos los habitantes del cielo estuviesen celebrando, danzando jubilosos con mi espíritu.  

Comprendiendo las etapas  

Y, sin embargo, me pregunto y me pregunto con insistencia, por qué levantarse en medio de la noche supone semejante esfuerzo, aunque, alhamdu lillah, muy pocas veces he caído en la tentación de querer descansar un poco másRealmente creo que debo mantenerme en la línea del esfuerzo, intentando maximizar la calidad de mi limitado tiempo sobre esta Tierra, y en consecuencia suelo sentirme culpable por no haber sido capaz de hacer tanto como hubiera sido posible.  

Casi cada noche me recuerdo a mí misma que: Nuestro Señor, el Exaltado, el Altísimo, viene al cielo más bajo cada noche durante el último tercio de la noche y anuncia (de manera tranquilizadora)‘A quien haga du’a (súplica), le responderé. A quien solicite (algo halal), se lo otorgaré; y a quien busque el perdón, lo perdonaré’” (Bujari).  

Si alguien nos llamara para decirnos que nos dará algo buenoseguro que no perderíamos el tiempo y no dejaríamos escapar esa oportunidad. Incluso si nos llamara en un horario complicado, acudiríamos sin pensarlo dos veces, listos y preparados para recibir lo prometido.  

Sin embargo, cuando es el Señor Supremo Quien nos llama, ¿qué ocurre¿Renunciar al sueño y abandonar nuestra tibia cama es una tarea demasiado difícil para nosotros o es que no somos conscientes del poder de Al-lah y no estamos seguros de si puede o no ocuparse de nuestros asuntos como es debido. 

El ejemplo del Profeta y de sus compañeros 

Sin embargo, seguramente cada uno de nosotros quiere vivir una vida pura. Todos deseamos purificarnos y liberarnos de pecados y errores, ya que a todos nos gustaría encontrarnos con Al-lah, nuestro Señor, sin pecados. Así que aquellos que observan y disfrutan de la oración nocturna son quienes trabajan duro para lograr este objetivo. Es sobre esta gente que Al-lah dice: 

{… Dormían poco por las noches, pedían perdón a Dios antes de despuntar el alba…} [Corán 51:17-18].   

{Se levantan de sus lechos para invocar a su Señor con temor y anhelo (de Su respuesta)} [Corán 32:16].  

Así que permanecer mucho tiempo en oración, leyendo no solo a las suras cortas sino también a las más largas, es la práctica de los piadosos. Les encanta hacer que sus conversaciones con Al-lah sean más prolongadas, profundas y significativas. 

El compañero Hudaifa Ibn Al Yaman dijo: “Recé con el Profeta una noche. Inició con (sura) Al Baqara, entonces pensé que haría rukuh después de eso, pero inició (sura) An-Nisá y la recitó. Después inició (sura) Al Imrán y la recitó. Recitaba lentamente (Muslim).  

Beneficios de la noche 

Durante la noche también se pueden realizar dhikr (recuerdo de Al-lah), tadabbur (reflexión), meditación y recitación del Sagrado Corán. Los siervos devotos, conscientes de sus pecados, continúan suplicando a Al-lah durante sus postraciones y participan en una charla de corazón con Él. Al-lah ama saber de nosotros, así que los creyentes Le piden que los mantenga alejados de las desgracias en este mundo y en el otro. Piden a Al-lah que los haga pacientes y firmes en su Islam, pasando por alto sus defectos y períodos de negligencia y pereza. 

Además de asegurar la complacencia de Allah, rezar Salat al Lail también incrementa la vitalidad, y será una ayuda para pasar fácilmente a través de sakarat al mawt (el dolor agotador que sufre un moribundo al momento de su muerte) y para encontrar la felicidad en el Barzaj (el mundo espiritual donde están las almas que ya han dejado este mundo y en el cual disfrutan de felicidad o padecen sufrimiento hasta el Día de la Resurrección). Es otra gran sunna que mantiene a la persona en forma, expele a Satanás y protege de los enemigos.  

Cómo enfrentar el síndrome de la cama acogedora y cómoda 

Algunos deben de estar pensando: Si incluso levantarse a la hora del Fayer no es fácil para nosotros, entonces, ¿cómo podemos entrenarnos para levantarnos incluso más temprano que eso?”  

Aquí está el cómo: levantarse para Salat al Lail o para hacer Fayer, cada uno toma aproximadamente la misma cantidad de esfuerzo, y al realizar Salat al Lail (aunque solo sea levantarse treinta o veinte minutos antes de la hora del Fayer) uno puede fácilmente mantenerse despierto hasta la hora de la oración del Fayer, y así estar seguro de no dejar pasar el tiempo de la oración obligatoria.  

Continuará, in sha Allah