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Es un milagro: Mu’yizah, Karamah e Istiqamah

El mundo se inundó, pero el arca de Noé sobrevivió. Hoy en día, el mundo está inundado de oscuridad, pero el arca de la Sunnah está aquí para que sobrevivamos.

Ibrahim fue arrojado a un furioso fuego gigantesco que se podía ver (y sentir) desde kilómetros de distancia, pero el fuego no lo dañó, más bien lo consoló.

Moisés estaba en la situación más difícil. El Faraón y su ejército avanzaban a sus espaldas y la expansión furiosa del Mar Rojo se alzaba frente a él. El Mar Rojo se partió para darle paso. Lo que se convirtió en un paso seguro para él y sus seguidores, se transformó en una sentencia de muerte para el Faraón y sus seguidores.

El Sol se detuvo en seco para que Yusha pudiera conquistar Bait Al Maqdis.

El propio Isa (Jesús) era un milagro ambulante. Se le dio la capacidad de curar al ciego y revivir al muerto. Es triste que hoy en día la mayoría de quienes afirman seguirlo desconocen sus verdaderas enseñanzas, y sus corazones han muerto. Isa fue elevado a los cielos en vida, lejos de cualquier tipo de daño.

Finalmente, leamos a nuestro propio Profeta: sus manos fueron bendecidas cuando Al-lah hizo que de ellas brotara agua en abundancia y se multiplicara la comida, de modo que la sed fuera calmada y el hambre satisfecha. Bendita fue su lengua en la que Al-lah transmitió Su revelación para saciar la sed de nuestras almas y nuestra hambre de guía fuera satisfecha. Su saliva fue una cura, su sudor fue mejor que cualquier perfume. Con el permiso de Al‑lah, la Luna misma se dividió en cuanto él la señaló, y las tormentas envolvieron a sus enemigos a su señal. Su gente fue sarcástica respecto a su afirmación de haber viajado de La Meca a Jerusalén en una sola noche. ¡Espera a que se enteren de que viajó de Palestina hacia los cielos!

Me disculpo por ponerme un poco dramático ahí, pero leer la Sirah (biografía del Profeta) te emociona. Un punto interesante para tener en cuenta aquí es la observación del Imam Shafi’i: “Por cada milagro que Al-lah les dio a otros profetas, Él le dio al Profeta Muhammad un milagro similar o mayor”.

Esto sirve para mostrar el estatus inmenso de nuestro Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él), Imam de los profetas.

Me gustaría plantear aquí dos puntos con respecto a estos milagros:

  1. Tawakkul (confianza completa únicamente en Al-lah)

¿Ves algún tipo de patrón emerger cuando leemos acerca de los milagros de los profetas? En las situaciones más difíciles, lo que siempre ayudó y lo que siempre fue la mejor respuesta de todos los profetas, fue su total y absoluta confianza en Al-lah. No importaba lo que la gente dijera ni si una fuerza imposible se interponía en su camino, ellos continuaron su tarea por la causa de Al-lah. Esto no significa que no se hubieran sentido asustados, ansiosos ni deprimidos.

Lee Surah Ad-Duha y tu corazón se calentará como si estuviera lleno directamente del manantial de Al Kawzar. Lo que les ayudó una y otra vez a estos profetas y a sus compañeros rectos, fue la mentalidad de que no importa qué, el poder de Al-lah es más grande que cualquier otro. Lo que sea que Al-lah haya decretado sucederá, y NADIE puede cambiarlo. Todo está bajo las órdenes de Al-lah. Él dice “¡sé!” y es. Lo imposible se hace posible.

Dicho esto, debemos enfocarnos en el punto crucial del asunto. Al-lah dice en la sura Yunus: {Diles: “Yo no puedo perjudicar ni beneficiar, a menos que Dios así lo quiera”. Toda comunidad tiene un plazo prefijado; cuando este llega no pueden retrasarlo ni adelantarlo, ni siquiera una hora} [Corán 10:49].

Al-lah también dice, en la sexta sura: {Diles: “No les digo que poseo los tesoros de Dios ni que conozco lo oculto, ni tampoco afirmo ser un ángel, solo sigo lo que me fue revelado”. Diles: “¿Acaso pueden equipararse el ciego y el vidente? ¿Acaso no van a reflexionar?” [Corán 6:50].

  1. ¿Cómo nos beneficiamos?

A los profetas de Al-lah les fueron dados muchos milagros, algunos de los cuales se mencionaron anteriormente. También leemos que a los amigos íntimos de Al-lah (Sus verdaderos siervos) también se les dio milagros, pero de un grado menor.

La diferencia es que a un milagro se lo denomina Mu’yizah y es exclusivo de los profetas. La palabra árabe para milagro es Mu’yizah (algo que es único e irresistible). Los milagros concedidos a los profetas no solo fueron únicos, sino que también fueron pertinentes y comprensibles para los pueblos a los que ellos fueron enviados. Cuando veían un milagro, sabían que este no podía haber sido realizado por un hombre común.

Por otro lado, Karamah (plural: karamat) es el milagro de menor nivel que es realizado por un creyente que obedece a Al-lah. Un karamah suele beneficiar únicamente a aquel al que le es otorgado. Esto es algo a lo que todos podemos aspirar. Algunos eruditos incluso dicen que podemos hacer du’a a Al-lah específicamente para que nos otorgue la capacidad de alcanzar este nivel.

Una nota al margen, pero realmente importante, es que hoy en día tenemos muchas personas que engañan a los musulmanes haciendo y diciendo que algo es karamah. Una solución simple es verificar quién es esa persona. ¿Por qué? Porque dichos milagros solo ocurren a manos de un verdadero creyente, que es el mejor entre la gente en conocimiento, hechos y actitud, mientras que la brujería y similares ocurren a manos de los practicantes de la hechicería, que son los peores en conocimiento, hechos y actitud. Si en el supuesto milagro está implicado el hacer o pedir algo que contradice la Sharía, entonces no es karamah. Corre muy lejos de esas personas.

Muchas personas y anécdotas son narradas por los eruditos en sus libros. Pero debemos tener en cuenta que muchas historias que han sido narradas a este respecto pueden no ser sólidas, por lo que es esencial verificar los informes de esta naturaleza antes de tomarlos en serio o citarlos.

Se narró que Qais Ibn Abi Hazim dijo: “Vi a Jalid Ibn Al Walid en Hirah. Le trajeron algo de veneno y dijo: ‘¿Qué es esto?’. Le dijeron: ‘Veneno que mata en muy poco tiempo’. Dijo: ‘Bismil-lah’, y luego se lo tragó, y nada le ocurrió. (Sharh Usul I‘tiqad Ahl As-Sunnah wa al Yama‘ah, 6/498; Al Bidaiah wa An-Nihaiah, 6/382) (NO INTENTE ESTO EN CASA).

Hay muchas historias de este tipo en los libros de los estudiosos que tratan sobre biografías e historias de los Salaf, como Az-Zuhd del Imam Ahmad, Hiliat Al Awliya’ de Abu Na‘im Al Asbahani, Siiar A‘lam An-Nubala’ del Imam Ad-Dhahabi, Al Bidaiah wa An-Nihaiah del Imam Ibn Kazir, y muchos otros. Pero algunas de estas historias no son auténticas y algunas son exageradas, en especial las historias contadas por los sufís en sus libros acerca de sus shaijs.

Habiendo leído acerca de dichos incidentes, ya fuera en nuestra infancia o incluso hoy día, al menos una vez se nos habrá cruzado el pensamiento: “Hombre, desearía poder hacer algo así también”. ¿Verdad? ¿Y si te dijera que puedes hacer algo así? ¿Te interesa?

El Shaij Al Islam Ibn Taimiah hizo una declaración profunda: “El mayor de los milagros de los santos es que se les dé la gracia de ser rectos en el camino recto”.

Es decir, sobre la obediencia amorosa a Al-lah. No existe honor que Al-lah otorgue a ninguno de Sus siervos que pueda compararse al honor de ser ayudado por Él a hacer lo que Él ama, y lo que Lo complace, y hacer más de lo que lo acercará a Él y lo elevará en estatus.

Si te enfocas en la última palabra allí, Istiqamah, esa es la clave. Nuestro amado Profeta nos dijo: “Di: ‘Creo en Al-lah’, y luego mantente firme y constante” (Muslim).

El significado literal de Istiqamah es ir recto en la dirección correcta, actuar correctamente y no permitir ninguna desviación. Se deriva de la raíz Qiiam, que implica la continuidad de hacer algo, seguirlo y asegurarse de que se haga de la manera correcta y que no haya desviación ni extravío. Esto implica cumplir con las obligaciones, evitar las prohibiciones y no rendirse a los deseos pecaminosos.

Según el Imam Ibn Al Qaiem, existen cinco condiciones para alcanzar el Istiqamah:

  1. El acto debe hacerse únicamente por la causa de Al-lah.
  2. Hacerlo con base en el conocimiento.
  3. La adoración debe hacerse de la manera en que ha sido ordenada.
  4. Hacerlo de la mejor forma posible.
  5. Restringirse a lo que es lícito mientras uno realiza dichos actos.

Al-lah le reveló a nuestro Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él): {Mantente firme [¡oh, Muhammad!, en el sendero recto] como se te ha ordenado, y que también lo hagan quienes se arrepientan [de su incredulidad y te sigan], y no trasgredan los límites. Él ve perfectamente todo lo que hacen} [Corán 11:112].

Ibn ‘Abbas dijo que esta aleya era la más difícil del Corán sobre el Profeta. Ser firme no es algo que podamos lograr de la noche a la mañana, lleva tiempo alcanzar ese nivel. Fallaremos y cometeremos errores porque somos humanos, pero al final, incluso esa lucha vale la pena porque Al-lah es el Mejor de los jueces y ve todos nuestros esfuerzos. Reflexiona sobre el hecho de que recitamos Surah Al Fatihah al menos diecisiete veces diarias buscando continuamente la guía de Al-lah hacia el camino recto.

Además, acercarse a Al-lah es una causa para el aumento de la provisión, no solo aquí sino en el Más Allá. Al-lah dice en el Corán: {Sepan que a quien tenga temor de Dios, Él le dará una solución, y le dará sustento de donde no lo esperaba. Quien deposite su confianza en Dios, sepa que Él le será suficiente} [Corán 65:2-3].

De forma inversa, el pecado trae pobreza. Una persona puede ser privada de provisión debido a los pecados que comete. Nada trae provisión como hacer actos de obediencia y evitar los pecados. El Imam Ibn Al Qaiem dijo: “Las cosas que arruinan y anulan las buenas acciones son demasiadas para enumerarlas. Lo que importa no es la obra, lo importante es proteger la obra de aquello que la echaría a perder y la cancelaría” (Al Wabil As-Saiib, p.20).

Todos hemos leído acerca de la batalla de Badr y cómo Al-lah envió un ejército para ayudar a los creyentes en contra de una fuerza que los triplicaba en número. Mi profesor, el Shaij Sayid Umar, durante una explicación de los Nombres de Al-lah, enfatizó que, incluso en la actualidad, si tuviéramos nuestras intenciones sinceras y trabajáramos únicamente para complacer a Al-lah, entonces, sin importar cuán gigantes sean los problemas que obstruyen nuestro camino, Al-lah nos enviaría Sus ángeles para ayudarnos.

{A quienes digan: “Nuestro Señor es Dios” y obren correctamente, los ángeles descenderán sobre ellos [y les dirán:] “No teman ni estén tristes. Bienaventurados sean porque tendrán el Paraíso que les fue prometido. Nosotros somos sus protectores en la vida mundanal y en la otra, tendrán allí todo cuanto deseen y se les concederá todo lo que pidan como reconocimiento del Absolvedor, Misericordioso”} [Corán 41:30-32].

Tenemos una gran cantidad de potencial que podemos alcanzar. No sirve solo leer sobre estos incidentes y milagros y tratarlos como meras historias, no, esto nos fue narrado por una razón. Podemos lograr algo similar, incluso hoy en día. No dejemos de lado esas historias, pensando que solo ellos pudieron realizar esas cosas asombrosas porque estaban mucho más cerca de Al-lah, ni creamos que las historias son simples leyendas heroicas.

Nosotros también podemos obtener grandes favores de la bondad inagotable de Al‑lah. Todo lo que importa es nuestra completa sumisión a Él. Entonces apunta más alto, trabaja más duro y ten la mayor fe en Al-lah. Las montañas se convertirán en polvo. Al que se vuelve hacia Al-lah, Al-lah lo ayudará, pues a Al-lah no Le gusta que Su siervo levante las manos en busca de ayuda y se quede con las manos vacías.

El mundo actual está inundado de oscuridad, pero el arca de la Sunnah está aquí para que sobrevivamos. Hoy está ardiendo el fuego de la ignorancia, pero las palabras de Al-lah están aquí para consolarnos. Qué poco nos ha pedido Al-lah, y a cambio nos ofrece el Yannah. Ten completa fe en Al-lah y Él dividirá todos tus problemas. Nunca declares a nadie como perdido eternamente, cuando Al-lah puede hacer que nazca la guía en su corazón. El Sol y la Luna nos iluminan con su luz, pero las palabras de Al-lah iluminan nuestros corazones con luz.

¡Es hora de reflexionar sobre la inmensa recompensa y las bendiciones de Al-lah!