¿Los musulmanes tienen garantizado el Paraíso?

A menudo, algunos ateos se burlan de la gente de fe –de aquellos que afirman que solo por el hecho de creer en un concepto o haber heredado la etiqueta “correcta” son automáticamente salvos−. Esta idea de virtud exclusiva −gente que está segura de que solo ellos tienen derecho al Paraíso, mientras que todos los demás están condenados al castigo eterno− es una de las principales contiendas de los ateos con la religión.

Sin embargo, en el Islam no existe la idea de tal derecho exclusivo. De hecho, el Corán lanza un desafío a quienes hacen esta afirmación: {Diles [¡oh, Muhammad!]: “Si creen que la morada del más allá junto a Dios es exclusiva para ustedes, entonces deseen la muerte si son veraces”} [Corán 2:94].

Este es un argumento lógico, e implica que el concepto de exclusividad por derecho es opuesto a la naturaleza de la salvación en el Islam. Seguramente, si una determinada persona o grupo tiene la certeza de que únicamente ellos son elegibles para, y tienen garantizado, “ir al cielo” o a “un lugar mejor” después de la muerte, ¿qué interés tendrían en permanecer sobre la Tierra? ¿Por qué esforzarse en una existencia ligada a las enfermedades, a las luchas, las pérdidas, el dolor y la fatiga, si pueden estar en un lugar superior?

¿Los musulmanes pueden ir al Infierno?

Los musulmanes podrían al Infierno, y por eso ninguno de nosotros puede darse el lujo de sentarse en sus laureles esperando tener éxito al otro lado de la puerta de la muerte. En un ejemplo, el Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sean con él, dijo: “Cuando Dios termine de juzgar a la humanidad y quiera sacar del Infierno a quien Él desee por Su misericordia, ordenará a los ángeles traer adelante a aquellos sobre quienes Él desea otorgar Su misericordia de entre la gente que nunca asoció nada con Dios en la adoración, y quienes decían: ‘La ilaha il-lah Al-lah’. Los ángeles los reconocerán en el Infierno, y los conocerán por las marcas del Suyud sobre sus frentes” (Muslim).

Aquellas marcas de Suyud significan la oración: ellos fueron musulmanes cuya práctica de la oración dejó marcas en sus frentes. Con esto en mente, en lugar de ser engreídos y sentirnos seguros, estamos alertas a la catástrofe del fuego del Infierno.

Más allá del simple anhelo

De hecho, {quienes sometan su voluntad a Dios y hagan el bien, obtendrán su recompensa junto a su Señor, y no sentirán temor ni tristeza} [Corán 2:112].

Si quieres ser “salvo” de acuerdo al Islam, debes tener un registro de buenas obras. Tienes que caminar el camino: probar tu fe mediante las acciones.

Las buenas acciones no se definen por nuestra opinión personal, sino por lo que el Creador ha establecido como bueno. El mal también ha sido delineado para nuestra conveniencia, por virtud de la misericordia de Dios, para que podamos abstenernos de él. La alarma encendida al saber que podríamos terminar en el Infierno nos empuja a hacer el bien, evitar el mal y constantemente analizar el estado de nuestros corazones.

¡Por la causa de Dios!

El Islam va un paso más allá de las acciones externas. El musulmán debe ser una buena persona por dentro y por fuera. Las buenas acciones que no están respaldadas por la sinceridad son inútiles ante Al-lah. Por ejemplo, el Corán describe la caridad dada falsedad e hipocresía: {¡Oh, creyentes! No malogren sus caridades haciendo alarde de ellas u ofendiendo, como aquel que contribuye para que la gente lo vea, pero [en realidad] no cree en Dios ni en el Día del Juicio Final. Su ejemplo es como el de una roca cubierta de tierra, a la cual le cae un aguacero que la deja al descubierto. Esas personas no obtendrán recompensa alguna por sus [buenas] obras …} [Corán 2:264].

Peor aún que el hecho de que nuestras obras vayan a ser limpiadas como el polvo, es que las intenciones incorrectas pueden llevar directo al Infierno incluso a la persona que parece más virtuosa. En un hadiz qudsi, se explica que su superficialidad será revelada y que ellos serán los primeros en ser castigados. Abu Huraira escuchó al Mensajero de Al-lah decir sobre uno de ellos: “Él será traído y Dios le hará conocer Sus favores y él los reconocerá. [El Todopoderoso] dirá: ‘¿Y qué hiciste con ellos?’. El hombre dirá: ‘Estudié la religión y la enseñé, y recitaba el Corán por Tu causa’. Dios dirá: ‘Has mentido. Estudiaste la religión para que se dijera de ti: Él es un sabio. Y recitabas el Corán para que se dijera: Él es un recitador. Y así se dijo’. Entonces, el hombre será arrastrado sobre su rostro hasta ser arrojado al fuego del Infierno” (Muslim).

No estamos hablando de la gente que se autodenominan musulmanes, pero fallan en la práctica. No, estamos hablando de musulmanes aparentemente devotos y que serán los primeros en ser arrojados al Infierno. No es suficiente con hacer buenas obras; tenemos que estar seguros de que las hacemos con la sincera intención de complacer a Dios.

Misiones suicidas y la promesa del Paraíso

Richard Dawkins, un famoso ateo y autor de varios libros, incluyendo El espejismo de Dios, a menudo confunde y mete en el mismo saco a todas las religiones, y los ataques del 11/9 le dieron una falsa noción de certeza al respecto. Él fue más allá de rechazar la noción de una vida en el más allá exclusiva, y la llamó vana y presuntuosa. Basado en su entendimiento de los ataques terroristas −especialmente aquellos que involucran misiones suicidas llevamos a cabo por supuestos musulmanes−, dijo: “Muchos de nosotros veíamos la religión como un disparate inofensivo… El 11 de septiembre cambió todo eso. La fe revelada no es una tontería inofensiva, sino que puede ser una tontería letalmente peligrosa. Peligrosa porque da a la gente una confianza inamovible en su propia rectitud. Peligrosa porque les da el coraje falso para suicidarse, lo cual automáticamente elimina las barreras normales para [impedir] matar a otros. Peligrosa porque enseña la enemistad hacia los demás, etiquetados solo por una diferencia de la tradición heredada” (Richard Dawkins en The Guardian).

¿Tiene razón Dawkins respecto a la existencia de musulmanes terroristas ansiosos por morir, cuya mala intención puede ser atribuida al Islam? Su disposición para volarse a sí mismos debe estar relacionada con lo que discutimos al principio: la creencia de que ellos tienen garantizado el Paraíso y, por lo tanto, desean la muerte. ¿Es correcto el análisis que hace Dawkins?

Por el contrario, la pregunta debe ser: ¿Se puede justificar la certeza de los terroristas suicidas con base en las fuentes del Islam? Dawkins aparenta tener conocimiento del Islam. Desafortunadamente, tanto Dawkins como los llamados terroristas suicidas “islámicos” ignoran los hechos.

Violación triple

  1. Víctimas civiles. Dice el Corán: {Y combatan por la causa de Dios a quienes los agredan, pero no se excedan, porque Dios no ama a los agresores} [Corán 2:190].

Ibn Abbas explicó el verso anterior diciendo: “No maten a las mujeres, a los niños, a los ancianos o a quien venga a ustedes en son de paz y se abstenga de luchar, porque si lo hacen ciertamente habrán transgredido” (Tabari).

  1. El suicidio. Los musulmanes que cometan suicidio morarán en el Infierno. Esto es cierto incluso para quienes pelean en una guerra justa. Abu Huraira dijo: “Estábamos en compañía del Apóstol de Al-lah en una batalla, y él señaló a un hombre diciendo: ‘Él es de la gente del Fuego’. Cuando la batalla comenzó, el hombre peleó violentamente hasta que fue herido. Alguien dijo: ‘¡Oh, Apóstol de Al-lah! El hombre que señalaste como uno de la gente del Fugo, luchó violentamente hoy y murió’. El Profeta dijo: ‘Él irá al Infierno’. Algunos estaban a punto de dudar. Mientras tanto, alguien dijo que el hombre seguía con vida, pero estaba gravemente herido. Cuando cayó la noche, él perdió la paciencia y cometió suicidio” (Bujari).

Un guerrero valiente, herido mientras apoyaba a la nación islámica, terminó en el Infierno porque se suicidó, yendo en contra de los límites permitidos por Al-lah. Entonces, no cabe duda de que cometer suicidio para matar a gente inocente es doblemente reprensible.

  1. Declarar el destino de un individuo. {… No se elogien a sí mismos, Él bien sabe quién es realmente piadoso} [Corán 53:32].

Dios prometió el Paraíso para los héroes de guerra que luchan por Su causa y mueren. Pero aquí está la cosa: nadie puede decir que alguna persona en particular recibirá este honor, porque no podemos ver el corazón de nadie.

Durante una guerra justa, bajo la guía del Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios sean con él, un hombre fue asesinado. Los compañeros supusieron que él era un mártir. Sin embargo, el Profeta dijo: “No, no es así. Ciertamente lo he visto en el Fuego por la ropa que robó…” (Muslim).

A pesar de la participación de este hombre en una batalla justa, le fue negada la recompensa que merece el martirio debido a que había tomado algo que no le pertenecía, de forma ilegal, transgrediendo los límites permitidos por Al-lah.

La moralidad del Islam

El Profeta Muhammad, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Ninguno de ustedes debe desear la muerte o rezar por ella antes de que llegue, porque cuando uno de ustedes muere, sus buenas acciones terminan; y para el creyente, una larga vida no le significa sino el bien” (Muslim).

En marcado contraste con las suposiciones hechas sobre todas las religiones por los ateos como Dawkins, el Islam promueve la vida. Estimula al individuo para que de manera genuina intente ser una buena persona, una fuerza para el bien en el mundo; no solo en cómo rezamos, sino también en la forma en que tratamos a nuestras familias, a nuestros vecinos y a la humanidad en general.

El inquietante conocimiento de que cualquiera de nosotros podría aterrizar en el Infierno debería inspirarnos precaución y humildad. En lugar de desear la muerte, reconocemos su realidad y caminamos en una línea fina, balanceados por el temor (jawf) a fallar −es decir, al Infierno− y la esperanza en la misericordia de Dios y Su perdón.

Se nos ha enseñado a suplicar: {… ¡Señor nuestro! Danos bienestar en esta vida y en la otra, y presérvanos del tormento del Fuego} [Corán 2:201].

Aunque el Islam incluye la creencia y la aspiración de entrar al Paraíso, no nos sentimos con derecho a él. De hecho, tememos grandemente perder el rumbo. Pasamos nuestras vidas aspirando y trabajando para logar el mejor resultado, mientras tomamos todas las precauciones para evitar el Infierno.

Es lamentable que los ateos, de forma ignorante, propaguen la falacia de que todas las religiones poseen el mismo concepto de Paraíso, o de que el concepto islámico de salvación puede ser algo peligroso. No, el Paraíso no está garantizado para el musulmán individual, porque en el Islam no existe el concepto de “merecimiento por derecho”; tanto así, que hay grandes debates académicos sobre si un musulmán puede o no decir que es un creyente, en el sentido de poseer una fe perfecta.