¿Eres una musulmana deprimida?

Por Akintobi Aminat

Es consolador saber que los síntomas de la depresión existen en todo individuo y que eso lo hace normal, pero existe una diferencia entre la tristeza y la depresión. La tristeza es parte del ser humano. {Él es Quien hace reír y hace llorar} [Corán 53:43]. Él es Quien trae la felicidad y la tristeza, y todo ser humano las experimenta.

Sin embargo, la depresión no es algo común a todos, especialmente cuando se trata de género. El riesgo de padecer depresión es más elevado en las mujeres que en los hombres, y esto tiene su origen en los niveles de estrés de las mujeres. El estrés es causado por una mayor responsabilidad en el hogar, la escuela, el trabajo, ser madre soltera, cuidar de los niños y la edad.

También se ha comprobado que la depresión es más predominante en mujeres porque ellas tienen una tendencia a revivir las emociones o acontecimientos negativos. Esto incluye llorar para liberar tensiones emocionales o tratar de descubrir la razón de la depresión. Sin embargo, se ha encontrado que revivir lo negativo mantiene la depresión e incluso la empeora.

Los índices de depresión también son afectados y elevados por las diferencias en el ciclo biológico de las mujeres. Esto incluye el ciclo menstrual, el embarazo, el periodo de postparto, la infertilidad y la menopausia. Estos eventos traen fluctuación en el humor, que para algunas mujeres incluye depresión. Un buen ejemplo de esto es la depresión postparto y el “baby blues” (tristeza o melancolía postparto). El baby blues es leve y desaparece con el tiempo y un buen sistema de apoyo; pero para la depresión postparto se debe buscar ayuda médica.

El estrés combinado con las experiencias biológicas pueden ser la razón para el elevado riesgo e índice de depresión en las mujeres.

La línea que separa la depresión de la tristeza

La tristeza apunta a una causa: la imposibilidad para obtener algo o lograr una meta, o haber sufrido una pérdida. Sin embargo, la depresión no apunta a una causa: es un sentimiento de desesperanza, pérdida del sentido de la vida, de ser incapaz de sentir placer, sin poder identificar la causa del dolor. Nada tiene sentido. Por lo general, quien se encuentra en esta situación no es capaz de sentir ningún placer o felicidad. La persona deprimida solo existe sin vivir, y no se puede conectar con la felicidad.

Para tratar esto, las personas cercanas también tienen que aceptar la situación sin decir simplemente: “Tienes que estar agradecida”. Quien padece depresión sabe eso, pero no puede sentirlo. A veces la depresión se caracteriza por ataques extremos de llanto sin ninguna razón en particular, el llano simplemente no puede ser controlado.

Consuelo de la familia y las amigas

Debe entenderse que el primero sentimiento hacia aquella persona a la que ahora no podemos comprender tiene que ser la preocupación. También es muy importante ser pacientes y escuchar, porque con esto ella sentirá que puede expresar todo pensamiento y preocupación que la aflija, pudiendo encontrar así la solución. No hay que decirle: “No hay nada malo en ti, sé fuerte”, mirándola con petulancia. Ella ya es lo suficientemente fuerte como para expresarlo, y el decir eso la hace sentir muy dependiente. Es el primer paso para encontrar una solución para nuestro ser querido. Y ella también entiende el dolor por el que atraviesas. El lado positivo es que esto es una prueba y una expiación para tus pecados.

{Los pondremos a prueba con algo de temor, hambre, pérdida de bienes materiales, vidas y frutos, pero albricia a los pacientes. Aquellos que cuando les alcanza una desgracia dicen: “De Dios provenimos, y a Él retornaremos [para que nos juzgue por nuestras acciones]”. A ellos su Señor bendecirá con el perdón y la misericordia, y son los [correctamente] guiados} [Corán 2:155-157].

“Las adversidades continuarán afligiendo al creyente y a la creyente en sus cuerpos, sus familias y propiedades, hasta que se encuentren con Al-lah libres de todo pecado” (Tirmidhi).

Es importante que tú no seas el fuego que los aleje de la religión, por ejemplo, intentado por ti mismo encontrar una solución; porque debido a que la depresión es aún una enfermedad que no queremos que sea asociada a nuestra Uhmmah, no queremos recurrir en primer lugar a buscar atención médica. Hagas lo que hagas, no busques alternativas ilícitas (haram), porque para cada enfermedad, Al-lah ha creado una cura. No debes intentar negar la existencia de la enfermedad, desesperando así de la existencia de un Dios viviente y amoroso.

Pasos a tomar para encontrar una solución islámica

La creencia es la mayor cura. Ninguna píldora, sesión de consejería o técnicas de afrontamiento puede compararse con una fuerte creencia en Dios. Esta es la razón por la que estamos sanos. Siempre tendrás algo en qué apoyarte, una razón para dirigir tu petición a Él. Mientras uno crea en un Dios vivo y Misericordioso, tendrá razones para ser optimista.

No estás en control, pero puedes elegir lo que quieras hacer. La depresión ocurre debido a un sentimiento de impotencia. Debes aceptar la idea de que no estás en control, pero siembra la semilla, deja que los vientos imprevistos traigan la lluvia. Trabaja en lo que puedes hacer: tú puedes sembrar la semilla; tú puedes tomar las decisiones correctas.

La cuerda que nos une a Dios es la oración. Este es un buen tiempo para acercarnos a Aquel que tiene el control de todo. Acercarse a Dios nos revive, como el agua hace con una planta. Llorar ante Él con un corazón sincero, diciendo: “Te pido que me liberes de esta carga emocional, porque aquel a quien has ayudado en un asunto, no será abandonado; y aquel a quien Tú no ayudas, no puede recibir ayuda alguna”. Puedes decir la siguiente Du’a enseñada por el Profeta, la paz y las bendiciones de Dios sean con él: “Al-lahuma, inni ‘abduka, ibnu ‘abdika, ibnu amatika, naṣiati bi iadika, maḍin fia qaḍa’uka, as’aluka bikul-li ismin huwa laka, sammaita bihi nafsaka, aw anzaltahu fî kitabika, aw ‘al-lamtahu aḥadan min jalqika, awista’zarta bihi fî ‘ilmil gaibi ‘indaka, an taj’al Al Qurana rabi’a qalbi, wa nura ṣadri, wa yala’a ḥuzni, wa dhahaba hammi” (¡Oh, Señor, soy Tu siervo, hijo de Tu siervo y Tu sierva, mi completo dominio está en tus manos, he tratado de llevar a cabo Tus órdenes, tu decreto sobre mí es justo. Te suplico por todos Tus nombres con los cuales Te has llamado a Ti mismo, o lo hayas revelado en Tu libro, o lo hayas enseñado a alguien de tu creación, o lo hayas preservado en Tu conocimiento oculto, que conviertas al Corán en lo que revive mi corazón, la luz de mi pecho, que da final a mi tristeza y alivia mis preocupaciones). Sepan que es Él es {…Quien responde al afligido cuando Lo invoca, alivia los pesares…} [Corán 27:62].

¿Realmente puedes criticar a tu hermano/a musulmán/a por visitar a un doctor debido a una severa depresión o ansiedad, solo porque se trata de un asunto emocional? Por Al-lah, Él no ha creado enfermedad alguna sin que haya creado también su tratamiento (Bujari). Busca la cura, donde sea que pueda estar: con la medicina convencional, con la ruqia; pero hagas lo que hagas, no recurras a métodos ilícitos… Traten las enfermedades, pero no usen nada que sea haram (Abu Dawud). Sepan que los pacientes tendrán éxito. {¡Oh, creyentes! Tengan paciencia, perseverancia… y tengan temor de Dios, que así tendrán éxito} [Corán 3:200].

Porque ciertamente, nosotros los musulmanes buscamos la otra vida más que esta.

Y párate con firmeza, tal vez después de superar esta condición te encontrarás con gente que te mire como diciendo: “Eres inferior”. Si es así, no les prestes atención, continúa como si nada hubiera pasado. Tu depresión fue solo un tipo de enfermedad entre muchas otras. Porque las enfermedades del cuerpo podemos verlas y sentirlas; mientras que las de la mente no podemos ver y los otros no las pueden sentir. Es por eso que es difícil para los demás entender o comprender su existencia. Tú no dirías que alguien no tiene un dolor de cabeza solo porque no puedas sentirlo. Lo mismo se aplica aquí. La depresión no merece menos reconocimiento que un dolor de cabeza.

Vivir con esperanza y temor −no me malinterpreten, no me refiero al miedo como en la ansiedad−, vivimos nuestras vidas entre estos dos sentimientos. Al comenzar un negocio, temes que algo vaya a salir mal, estás tomando un riesgo; pero también tienes la esperanza de que las cosas salgan bien. Así es la vida. Y si no sale bien, acéptalo; solo levántate y vuelve a intentarlo. Se dice que la vida es como una cámara, enfocas y disparas; si la foto no sale o salió movida, solo saca otra foto.

Finalmente, ¿sabías que en algunos casos la depresión es solo el resultado de un desbalance químico? Tal vez consultar a un doctor puede ayudar.