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Pregunta a tu consejero: Mi hija es religiosa, pero…

Pregunta: 

Mi hija es religiosa. Ella es temerosa de Dios, obediente con sus padres y comprometida con el Salah y la el ayuno. Sin embargo, se enoja mucho cuando alguien en la familia comete un error. En lugar de arreglar el problema calmada y diplomáticamente, ella grita, insulta y nos acusa de hipocresía y libertinaje. Por ejemplo, si ella ve que una de sus hermanas prende el televisor, ella lo apaga violentamente mientras maldice. El comportamiento de mi hija ha hecho que los miembros de nuestra familia la desprecien y rechacen su versión de religiosidad. ¿Algún consejo? 

Respuesta: 

Ser religioso no significa dominar a otros, dictar su comportamiento o mandar en sus decisiones, o criticarlos con dureza y arrogancia. Aquí presentamos algunas pautas islámicas, y si tu hija quiere sinceramente actuar de acuerdo al Islam, las tomará en cuenta y las utilizará para modificar su conducta. De hecho, si ella reflexiona honestamente sobre el siguiente contenido, encontrará alivio y consuelo al darse cuenta de que la forma en que ha estado comportándose no es solo desagradable y repelente para los miembros de su familia, sino que además tiene un impacto negativo sobre sí misma. 

La necesidad de aconsejarla en privado 

De acuerdo con el Imam Shafi’i, si aconsejas a una persona en frente de otras, la avergüenzas. Por lo tanto, el consejo debe ser dado en privado, o permanecer en silencio. 

Si un musulmán aconseja a otro, debe hacerlo de forma amable, humilde y sin hacerlo sentir culpable. Dijo Ali sobre el Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él): “Existen tres cosas de las que el Profeta se mantuvo alejado con respecto a los demás: no buscaba el error, no echaba la culpa, y no buscaba exponer los puntos débiles de nadie” (At-Tirmidhi).  

Aquel que aconseja de forma ruda, descortés e intimidante, carece de virtud. El Profeta dijo: “Aquel que no posee rifq (bondad, gentileza, amabilidad), carece de todas las virtudes” (Muslim). 

No debemos ser dogmáticos ni rigurosos en asuntos sobre los cuales han diferido las opiniones académicas. Con respecto a los temas sobre los cuales existen diferentes opiniones de los eruditos, como el comer de la carne de la Gente del Libro, ningún musulmán tiene derecho de ofender a otro musulmán por aceptar una opinión académica diferente a la que él acepta. Lo máximo que alguien puede hacer es aconsejar de forma gentil, educada y humilde, y tratar de persuadir a su contraparte sobre el porqué eligió esa opinión en particular.  

No se trata de que actuemos como policías unos con otros ni de intimidarnos mutuamente o de intentar controlarnos unos a otros con la religión. El Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) dijo que esta religión es de naturaleza fácil, y quien la haga difícil será un perdedor (Bujari). 

También dijo: “Faciliten las cosas, no las hagan difíciles para los demás” (Bujari y Muslim). Aisha dijo: “Cuando el Mensajero de Al-lah (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) tenía la oportunidad de elegir entre dos asuntos, siempre elegía el más fácil y el más conveniente. Pero si estaba seguro de que se trataba de algo pecaminoso, se alejaba lo más que podía de ello” (Bujari). 

No es parte de las enseñanzas islámicas el humillar o menospreciar a otra persona. Existe un hadiz en el que Aisha relató del Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) sobre una mujer (Umm Dharr) que alababa a su esposo diciendo: Cuando estoy con él, lo que digo no me hace sentir humillada ni avergonzada… él siempre cubre mis errores…. Al final de la narración, el Profeta le dijo a Aisha: “Yo soy contigo como Abu Dharr era con su esposa Umm Dharr” (Muslim). El Profeta también dijo: “El orgulloso está insatisfecho con la verdad y menosprecia a la gente” (Muslim). 

Conservar nuestra relación con otro musulmán es más importante en grado que el Salah, el ayuno y la caridad; por lo tanto, ofender cuando se da un consejo −lo cual daña la relación− es una traición a la religión. El Profeta (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) dijo: “Escuchen, ¿quieren que les diga qué es más importante en grados que el Salah, el ayuno y la caridad?”; la gente le pidió que lo hiciera y el Profeta dijo: “Mantener las relaciones con los demás de la forma correcta, porque los defectos en una relación afeitan una cosa limpia (la elimina); y no me refiero a que afeita el cabello, sino que afeita la religión” (Tirmidhi). 

Por supuesto, debemos entender que este hadiz no disminuye en modo alguna el grado de importancia del Salah, el ayuno o la caridad −conocemos la vital importancia de estos pilares del Islam−, sino que nos instruye acerca de cuán importante es proteger las relaciones que tenemos con los demás. Las relaciones disfuncionales, desagradables y/o adversarias pueden ocasionar amargura, desconfianza, hostilidad y desesperanza. Todo esto es dañino para el núcleo de nuestro ser espiritual. 

Es muy importante que tu hija sea consciente de que el comportamiento rudo, irrespetuoso y crítico que está manifestando como una forma de forzar a los demás a encajar con su entendimiento de la religión, es más bien una forma de alejar a esas personas de la religión que ella dice amar. Ya que su propia conducta es categóricamente antiislámica, ella se autodesacredita y desacredita su religión ante los ojos de aquellos a quienes desea guiar hacia el Islam. Al parecer su intención es buena, pero su forma de tratar de persuadir a los demás necesita ser reexaminada y modificada en honor a los principios de la religión y para lograr más efectivamente los resultados que ella desea.