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¿Somos culpables por racializar el Islam? (parte 2 de 2)

¿Cómo es la islamofobia? 

El Centro sobre la Raza y el Género de la UC de Berkley1 define la islamofobia como:  

“Un miedo o prejuicio artificioso fomentado por la estructura de poder global eurocéntrica y orientalista existente. Se dirige a una amenaza musulmana percibida o real mediante el mantenimiento y la ampliación de las disparidades existentes en las relaciones económicas, políticas, sociales y culturales, al tiempo que racionaliza la necesidad de desplegar la violencia como herramienta para lograr la “rehabilitación civilizatoria” de las comunidades objetivo (musulmanas o no). La islamofobia reintroduce y reafirma una estructura racial global a través de la cual se mantienen y amplían las disparidades en la distribución de recursos”.  

Puesto de forma simple, la islamofobia se basa en un Islam imaginario que el orientalismo inventó para racionalizar la colonización europea, la opresión y el robo de los recursos procedentes de Medio Oriente, África y más lugares. La islamofobia se basa en un engaño que racializa y demoniza a los musulmanes y después se vende al ciudadano occidental para así obtener su consentimiento para colonizar, oprimir y robar los recursos de personas inocentes e indefensas.  

Si se dice una mentira por suficiente tiempo, se empieza a creer en ella.  

Los islamofóbicos, orientalistas y colonos dicen que el Islam y sus adherentes son siempre el “otro”, lo foráneo, lo diferente y lo violento, en contraste con la blanca, occidental, familiar, normal y benevolente cristiandad y sus adherentes. La islamofobia, el orientalismo y el imperialismo limitan el Islam a un lugar, a una cultura y a una etnia, y entonces distorsionan y demonizan a sus adherentes y a todo lo que esté relacionado con ellos.  

Conoce la verdad 

He aquí lo peor de todo: el veneno se ha manifestado en forma de fanatismo e intolerancia en ambos lados. Si usted forma parte de la comunidad bajo la mira, es simplemente natural que usted se distancie de quienes le roban y le dicen que usted es inferior. Y si usted es un occidental típico, la propaganda dispersa oscurece su perspectiva de la realidad y puede ser atractiva para porque le está diciendo que usted es superior.  

Y mientras tanto, los que están en la cima se enriquecen en tanto que distraen a la población con odio.  

Como persona con ascendencia europea, como ser humano y sí, como musulmana, no soy responsable de los pecados de mis ancestros, del mismo modo que la humanidad no es responsable por el pecado de Adán y Eva. No puedo tampoco ser catalogada como responsable de un sistema que no escucha mi voz y está engranado en la corrupción. Estoy profundamente indignada por la venenosa intolerancia con que el imperialismo ha infectado el mundo. Estoy con los que rechazan la noción de que cualquier tipo de superioridad sea inherente a algún grupo de gente, y me molesta la noción de que opresores e intolerantes puedan ser mis maestros.  

La línea de fondo 

¿Y en qué puede importarnos al fin y al cabo si, tanto musulmanes como no musulmanes, excluimos a los occidentales del Islam? Si después de todo, la gente blanca se ha beneficiado del privilegio que este sistema les ha dado, ¿cierto? Pues importa, no porque hiera los sentimientos de alguien en particular, sino porque afirma la falsedad de la islamofobia, del imperialismo y del orientalismo.  

Si nosotros como musulmanes empezamos pensar que ciertas personas no pueden ser musulmanas por su blancura, su condición de occidentales o cualquier otro factor de identificación (aunque rechacemos declarar que el Islam es diferente, foráneo, violento o lo que sea), estaremos aun así permitiendo que la versión del Islam imaginado por los orientalistas, los colonos y los opresores sea la que informe la percepción pública de nuestro Islam. Habremos dejado que el ignorante cuente al público, y a nosotros mismos, quiénes somos.   

Más aun, al continuar permitiendo esto, perpetuamos la mentira que ha convencido a generaciones de gente, tanto en Oriente como en Occidente, sin importar que sean cristianos, judíos, musulmanes u otro, de que “el otro” es peligroso, que nunca podrá hacer nada distinto de chocar.  

Pero, por nuestro lado, sabemos más. Dios lo ha explicado muy claramente:  

{¡Oh seres humanos! Los he creado a partir de un hombre y una mujer, y los congregué en pueblos y tribus para que se reconozcan los unos a los otros. El mejor de ustedes ante Dios es el de más piedad. Dios todo lo sabe y está bien informado de lo que hacen} [Corán 49:13]. 

Cuando decimos que los musulmanes son así y los occidentales son asá, estamos afirmado la falsa dicotomía establecida solo para propagar la división y la opresión. Y cuando hacemos esto como musulmanes, somos culpables por afirmar una mentira sobre el Islam. Distorsionamos el Islam en sí, llevando a muchos a creer que el Islam no es para toda la gente de todos los tiempos, y que el Islam es lo que los islamofóbicos, los orientalistas y los colonos claman que es: foráneo, hedonista, nada familiar. Cuando en realidad el Islam está abierto para todos, y es tan natural y tan profundamente familiar para todas las almas.