Cuando nuestros mundos se sacuden: Encontrar fuerza en la “paciencia profunda” (parte 2 de 2)

Paciencia profunda ante las dificultades

Sin duda, debemos ser pacientes ante las pruebas y dificultades, y el nivel más alto de la fe es responder con “paciencia profunda” ante la adversidad. Este es el nivel del Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, y de los creyentes rectos. Al-lah le dijo: {Persevera con paciencia profunda} [Corán 70:5]. Del mismo modo, el Profeta Jacob, la paz sea con él, dijo después de que sus hijos le trajeron la camisa de José supuestamente manchada con su sangre: {Me resignaré pacientemente y que Dios me dé consuelo para sobrellevar la desgracia que me acaban de contar} [Corán 12:18]. Al-lah incluso dice que los ojos de Jacob se pusieron blancos por el dolor, pero nuevamente dijo: {Me resignaré pacientemente} [Corán 12:83].

¿Pero qué significa exactamente “paciencia profunda”? Uno de los primeros intérpretes del Corán en la época de los predecesores rectos, Muyáhid, dijo que paciencia profunda es “no tener ninguna agitación”[1]. El exégeta clásico Al Qurtubi definió igualmente la paciencia profunda como “aquello en lo que no hay agitación ni queja alguna”. Dicho de otro modo, es aceptar perfectamente el decreto de Al-lah tal como sucede, sin dudar sobre continuar obedeciendo a Al-lah lo mejor que se pueda, y no tener angustia con respecto al decreto de Al-lah. Una persona que demuestra paciencia profunda experimenta miedo y pena, por supuesto, pero sus respuestas a dichos sentimientos son agradables, medidas y puestas en la perspectiva más amplia de la cosmovisión islámica.

Parte de la paciencia profunda es prepararse para las dificultades mientras la vida es fácil, de modo que nuestras reacciones involuntarias en el momento de la calamidad estén dentro de los límites del Islam. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, pasó una vez frente a una mujer que estaba llorando junto a una tumba, y le dijo: “Ten en cuenta a Al-lah y sé paciente”. Ella le replicó: “¡Aléjate de mí! Nunca has sido golpeado por una calamidad como la mía”, porque ella no reconoció quién era él. Más tarde le dijeron a ella que él era el Profeta, así que fue a su casa y le dijo: “No te reconocí”. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, le dijo: “En verdad, la paciencia está en el primer golpe” (Bujari).

Algunos puntos beneficiosos se pueden derivar de esta historia. Primero, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, tuvo la inteligencia emocional para no reprender a la mujer cuando estaba en su punto más bajo, a pesar de que fue irrespetuosa con él en ese momento. Del mismo modo, nosotros debemos mostrar compasión y empatía con quienes están sufriendo y pasar por alto sus fallas, pues en esa situación es difícil comportarse con los mejores modales. Segundo, él le informó a ella que la verdadera paciencia está en ser paciente en el momento en que ocurre la calamidad. Esto solo se puede lograr preparándonos para las calamidades de antemano, a través de ejercicios espirituales como la oración, el ayuno, y la reflexión en el recuerdo de Al-lah. Tal preparación suaviza los golpes duros cuando estos llegan, mientras que ser sorprendido por una tragedia repentina aumenta nuestra posibilidad de transgredir los límites. Al‑lah promete una recompensa enorme a quienes puedan mostrar paciencia profunda en el primer golpe.

El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Al-lah Todopoderoso dice: ‘¡Hijo de Adán! Si eres paciente y sobrio en el primer momento de la calamidad, yo no estaría satisfecho con ninguna recompensa para ti que no fuera el Paraíso’” (Ibn Mayah).

Otro componente importante de la paciencia profunda es quejarse solo ante Al-lah, no con la gente. Quejarse con Al-lah significa entrar en conversación con Él en oración y en súplica, derramando nuestros corazones ante Él en una sana catarsis emocional. En contraste, quejarse con la gente nunca llenará el vacío espiritual del mismo modo que quejarse con Al-lah.

El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Aquel que es afligido por una necesidad apremiante y se queja con la gente, jamás verá satisfecha su necesidad. A aquel que se ve afectado por una necesidad apremiante y se queja con Al-lah, Él lo proveerá tarde o temprano” (Tirmidhi).

Por supuesto, no tiene nada de malo compartir nuestras preocupaciones y sentimientos con aquellos en quienes confiamos de nuestra familia y amigos, o participar en terapia, siempre que hacerlo no fomente pensamientos ni sentimientos negativos acerca de Al-lah en nuestros corazones. Hablar sobre nuestros problemas en un entorno privado debería ser una liberación positiva de tensión y no un medio para alimentar el resentimiento. Lo que no debemos hacer es llevar nuestros problemas a las redes sociales y compartir nuestras quejas con el mundo entero, pues eso no llena el vacío ni da como resultado ningún cambio productivo. Más bien, debemos ser introspectivos para utilizar la dificultad como medio de acercarnos a Al-lah a través de la oración, el recuerdo y los actos de caridad.

Paciencia profunda no significa que no podamos experimentar pena o sufrir sacudidas emocionales. De hecho, el propio Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, perdió a muchos seres queridos durante su vida, incluyendo a su primera esposa Jadiyah y a su hijo pequeño Ibrahim. Cuando Ibrahim estaba exhalando su último aliento, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, lo abrazó, lo besó y lo olió, y comenzó a llorar. Uno de sus compañeros le dijo: “¿Incluso tú, Mensajero de Al-lah?”. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al‑lah sean con él, dijo: “Esto es misericordia”. Luego lloró un poco más y dijo: “En verdad, los ojos derraman lágrimas y el corazón está afligido, pero no diremos nada excepto lo que Le agrada a nuestro Señor. Nos entristece tu partida, Ibrahim” (Bujari).

El mejor entre toda la creación se vio profundamente entristecido por la muerte de su pequeño hijo, por lo que no debemos engañarnos pensando que existe un estado espiritual que hace a las personas inmunes a las emociones humanas. Sin embargo, él se afligió por su hijo con aplomo y solo dijo lo que se le permitía decir en el Islam con su lengua y su corazón. No gimió ni se abofeteó ni rasgó sus vestiduras ni mostró exteriormente un trastorno emocional intenso.

Entonces, ¿qué podemos hacer para cultivar la paciencia profunda antes y durante la dificultad? La práctica más importante es recurrir a Al-lah en oración y recitar el Corán. Al-lah dice: {¡Oh, creyentes! Busquen ayuda en la paciencia y la oración, que Dios está con los pacientes} [Corán 2:153].

Al-lah vincula la paciencia con la oración en esta aleya porque la oración cultiva una relación fuerte con Al-lah, misma que es necesaria para que podamos desarrollar una paciencia profunda. Reflexionar sobre el Corán nos recuerda las dificultades enfrentadas por los profetas y los creyentes antes de nosotros, la naturaleza temporal de este mundo y del sufrimiento, y el resultado final en el Más Allá, poniendo todas las cosas en la perspectiva adecuada.

Reflexionar sobre la fugacidad del mundo también nos recuerda que cualquier dificultad que experimentemos en esta vida es solo por un tiempo limitado. Al-lah nos promete que nuestros tiempos difíciles no durarán para siempre: {Luego de toda dificultad viene la facilidad} [Corán 94:5-6]. Y el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “Sepan que hay mucho bien en ser pacientes con lo que odian, la victoria vendrá con la paciencia, la aflicción vendrá con alivio, y la dificultad vendrá con facilidad” (Ahmad).

Era costumbre del Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, esperar siempre lo mejor de esta manera, y evitar los patrones de pensamiento negativos. Ibn Abás dijo: “El Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, era optimista y no veía malos presagios” (Ahmad). Para esta práctica es fundamental alentarnos a pensar de manera positiva acerca de Al-lah y de nuestra situación, desde un punto de vista holístico.

A veces es muy difícil para nosotros ser optimistas de cara a la adversidad, en especial si estamos atrapados en el hábito del pensamiento pesimista. La depresión y la ansiedad clínicas son desórdenes graves que están caracterizados por pensamientos dañinos automáticos, involuntarios y compulsivos, y romper el ciclo de la negatividad es un reto tremendo. No es suficiente con solo decirle a la gente que tiene una fe débil o que deje de estar triste o temerosa, sino que ellos necesitan un plan amplio de tratamiento que involucre cada una de las partes constitutivas del ser humano (física, mental, emocional y espiritual). Un elemento básico de un tratamiento exitoso es embarcarse en un proceso de restructuración cognitiva, es decir, un proceso de cambio de nuestros patrones de pensamiento nocivos. Por lo general, esto es dirigido por un terapeuta licenciado, pero aquellos de nosotros que no tengamos acceso a un terapeuta tenemos que hacerlo por cuenta propia. Los ejercicios de mindfullness (atención plena) son muy importantes para este fin, incluso quienes no tienen un diagnóstico clínico o una angustia significativa pueden beneficiarse de una mayor atención plena en sus vidas. A través de la meditación silenciosa podemos calmar nuestras mentes aceleradas, inducir una respuesta de relajación natural para contrarrestar nuestras hormonas del estrés, ser más conscientes de nuestros pensamientos, aprender a ignorar los pensamientos poco saludables (en lugar de tratar de suprimirlos) y remplazar dichos pensamientos con cogniciones positivas habituales basadas en la teología islámica[2].

Precaución con las pruebas

Si bien hemos analizado las bendiciones ocultas de las pruebas y dificultades en esta vida, es importante emitir una advertencia: las pruebas y tribulaciones no deben ser buscadas. Es peligroso lanzarnos hacia la adversidad y la dificultad con confianza ingenua en nuestra capacidad espiritual para superarlas.

El Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo: “En verdad, el bendito se mantiene alejado de las pruebas, el bendito se mantiene alejado de las pruebas, el bendito se mantiene alejado de las pruebas. ¡Qué bueno es alguien que está afligido, pero lo soporta con paciencia!” (Abu Dawud); y dijo: “Habrá pruebas durante las cuales el que esté sentado estará mejor que el que esté de pie, y quien esté de pie estará mejor que quien esté caminando, y quien camine estará mejor que quien corra. Todo aquel que se exponga a las pruebas por cuenta propia será destruido; así que, quien encuentre un lugar de protección o refugio, debe resguardarse allí” (Bujari).

Después de cada oración, el Profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, buscaba refugio en Al-lah de “las pruebas de la vida y la muerte, y la prueba malvada del Falso Mesías” (Bujari). Esta es una amplia súplica en busca de protección ante toda prueba difícil que podamos enfrentar en este mundo, en especial las grandes tribulaciones que aparecerán al final de los tiempos. Al-lah también les dice a los creyentes que supliquen diciendo: {¡Señor nuestro! No nos impongas una carga como la que impusiste a quienes nos precedieron. ¡Señor nuestro! No nos impongas algo superior a lo que podamos soportar} [Corán 2:286]. El Profeta, la paz y las bendiciones de Al‑lah sean con él, recomendó que recitáramos estas súplicas todas las noches (Bujari), y dijo que Satanás es rechazado de la casa en la que se recitan durante tres noches (Ibn Hibán).

Por lo tanto, no deberíamos ser tan arrogantes como para creer que somos lo suficientemente fuertes como para enfrentar dificultades innecesariamente. Si queremos la recompensa de la paciencia profunda, pero estamos experimentando un momento de buena fortuna y prosperidad, debemos practicar la virtud de la gratitud profunda. Mutarrif Ibn Abdal-lah solía decir: “Estar seguro y agradecido me es más querido que estar a prueba y ser paciente”.

Conclusión

Al-lah nos ha advertido que nos enviará numerosos retos en forma de pérdida, dolor, sufrimiento, temor y angustia. Estas pruebas son decretadas de acuerdo con Su sabiduría divina y contienen muchas bendiciones ocultas. Cuando respondemos a dichas pruebas con fe y confianza en Al-lah, estas nos acercan a Él, sacan lo mejor de nosotros y expían nuestros pecados en este mundo en lugar de ser castigados en el Más Allá. Todo es bueno para los creyentes, ya sea a través de la paciencia en la adversidad o a través de la gratitud en la prosperidad. El nivel más elevado de la fe en los momentos de dificultad es tener “paciencia profunda”, una confianza inalterable e inquebrantable en el Decreto Divino ante el primer golpe de una calamidad. Podemos lograr esa paciencia preparándonos a través de la oración, la reflexión y los ejercicios de atención plena en el contexto de la teología islámica. Estas prácticas nos dotan de cogniciones o patrones de pensamiento beneficiosos que nos ayudan a capear las tormentas de la vida.

El éxito proviene de Al-lah, y Al-lah sabe más.

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[1] At-Tabari.

[2] Para mayor información sobre este tema, véase Justin Parrott, How to be a Mindful Muslim: An Exercise in Islamic Meditation, Yaqeen Institute for Islamic Research. 21 de noviembre de 2017 (yaqeeninstitute.org/justin-parrott/how-to-be-a-mindful-muslim-an-exercise-in-islamic-meditation).


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