Orientación islámica sobre la epidemia del Coronavirus

Traducido por: Sulaiman Zebib Bastidas

¿Qué lecciones puedo aprender y qué beneficios puedo obtener de esta terrible prueba?

Hace más de catorce siglos, incluso antes de la aparición de lo que hoy llamamos “medicina preventiva” el Profeta Muhammad (que la paz y las bendiciones de Dios sean con el), el último de los mensajeros enviados por Dios como guía para la humanidad, nos dio una orientación completa a través de sus dichos y acciones siguiendo la revelación de Dios en el Sagrado Corán, el cual se describe a sí mismo como guía, misericordia, luz y cura. Estas características le garantizan al ser humano felicidad y tranquilidad, aparte de protección y prevención de preocupaciones, enfermedades y epidemias como la del Coronavirus (COVID-19). El Profeta Muhammad (que la paz y las bendiciones sean con él) nos enseñó que quien busca protección, seguridad y felicidad debe:

  1. Tener una creencia firme

Creer sinceramente en Dios, el Creador de todo, adorarlo únicamente a Él. Dios es quien tiene el control y poder absoluto, no hay nada que le pase a su creación sino es por Su decreto, Su determinación, Su conocimiento y anuencia. Él es el Creador, el cual es completamente capaz de protegernos y curarnos si esa es Su voluntad. Al-lah (Dios) nos cita unas palabras dichas por Abraham (la paz sea con él):

وإذا مرضت فهو يشفين

“Cuando enfermo Él es Quien me cura” (26:80).

En otros versículos dice:

قل لن يصيبنا إلا ما كتب الله لنا هو مولانا وعلى الله فليتوكل المؤمنون

“Diles [¡Oh, Muhammad!]: ‘No nos acontece más que lo que Al-lah decretó para nosotros; Él es nuestro Protector, y a Al-lah se encomiendan los creyentes’” (9:51).

ما أصاب من مصيبة في الأرض ولا في أنفسكم إلا في كتاب من قبل أن نبرأها إن ذلك على الله يسير لكيلا تأسوا على ما فاتكم ولا تفرحوا بما آتاكم والله لا يحب كل مختال فخور

“No se depriman por lo que pierdan y no se regocijen con arrogancia por lo que se les ha concedido. Dios no ama a los arrogantes, jactanciosos, que son mezquinos e incitan a la gente a ser avara. Quien rechace [obedecer a Dios] sepa que Dios prescinde de todas las criaturas, y Él es el Opulento, el Loable” (57:23-24).

Con esta firme creencia logramos la sumisión sincera, verdadera, con la confianza y la comprensión plena en Dios, Quien tiene todo el poder y todo está en Sus Manos, tanto lo que nos beneficia como lo que nos perjudica, el sustento, nuestra vida y muerte, el bienestar, todo es decreto divino y nada ocurre por casualidad.

  1. Dirigirse a Dios y seguir Su guía.

Es importante saber y comprender que Dios, con Su plena sabiduría, permite que momentos de adversidad y pruebas ocurran en nuestra vida, quien se fije en la historia de la humanidad verá que en la vida de las personas y naciones ocurrieron muchas adversidades.

Dios demuestra que esto es una purificación para el creyente y para el pecador; por eso, en el mensaje de Muhammad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) nos recomienda que seamos pacientes y veamos esta realidad como una oportunidad para volvernos a Dios, adorándolo únicamente a Él y siguiendo Su mensaje. Dios nos dice en el Sagrado Corán:

ولقد أرسلنا إلى أمم من قبلك فأخذناهم بالبأساء والضراء لعلهم يتضرعون فلولا إذ جاءهم بأسنا تضرعوا ولكن قست قلوبهم وزين لهم الشيطان ما كانوا يعملون

“Ya había enviado Mensajeros anteriores a ti a otras comunidades, pero [por haberlos desmentido] las castigué con miseria y enfermedades, para que así fueran humildes. Hubiera sido mejor para ellos mostrar humildad e invocarme cuando les llegó Mi castigo. Pero sus corazones se endurecieron y el demonio les hizo parecer bello lo que hacían” (6:42-43).

ظهر الفساد في البر والبحر بما كسبت أيدي الناس ليذيقهم بعض الذي عملوا لعلهم يرجعون

“Se puede ver la devastación en la Tierra y en el mar como consecuencia de las acciones del ser humano. Han de padecer [el resultado de] lo que cometieron, quizás así recapaciten” (30: 41).

Este es el comportamiento del creyente, ve en estas adversidades una oportunidad para volverse a Dios, el Misericordioso.

  1. No hay que entrar en pánico, hay que mantener la calma y ser optimista

El Mensajero de Al-lah (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo: “Es increíble la situación del creyente, en todos sus asuntos hay un bien, si le ocurre algo bueno es agradecido y en eso hay un bien para él, y si le ocurre una desgracia es paciente y eso es bueno para él”. Esto es algo exclusivo para el creyente.

El Profeta Muhammad solía visitar a las personas enfermas y les hablaba con palabras de optimismo, se narra que en cierta ocasión visitó a una mujer llamada Um Assaib y le dijo: “¿Que tienes que estas murmullando?”. Ella respondió: “Es la fiebre. ¡Que Al-lah no la bendiga!”. Entonces, el Mensajero de Dios le dijo: “No insultes a la fiebre, ya que ella elimina los pecados del ser humano” (Muslim).

En otra ocasión, un hombre fue pesimista incluso cuando escuchó las palabras de consuelo del Mensajero de Dios. Ibn Abbas narro que el Profeta (la paz y las bendiciones sean con él) visitó a un beduino y le dijo lo mismo que acostumbraba decirle a los enfermos cuando los visitaba: “Que esto sea una purificación si Dios quiere” (La Ba´ssa, tahurun in sha Al-lah); al escuchar eso, el hombre dijo: “¡Tahur! (purificación), pero si no es más que una fiebre que hierve en un anciano y lo lleva a la tumba”. Entonces el Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sea con él) dijo: “Entonces sí [para ti será eso]” (Bujari).

En otra narración el Profeta dijo: “Si te niegas (a aceptar lo que te dije) entonces será como tú lo dijiste y el decreto de Dios se cumple”, ese hombre murió antes del amanecer (At-Tabarani).

Por lo tanto, es muy importante mantener la calma, sin pánico ni miedo, tomando las precauciones debidas y siguiendo las orientaciones médicas y de los especialistas, y al mismo tiempo buscar mejorar nuestra creencia y conducta para logra nuestro bienestar y la misericordia de Dios, el Único, tanto en esta vida como en la del Más Allá.

  1. Tomar precauciones

Además de creer completamente en Dios y poner toda nuestra confianza en Él, el Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) nos ordenó hacer lo que fuera necesario para mantener nuestra salud y bienestar.

En un artículo publicado en Newsweek el 17 de marzo del 2020, el profesor Craig Considine preguntó: “¿Saben ustedes quién más sugirió una buena higiene y mantener la cuarentena durante una pandemia?… Muhammad, el Profeta del Islam, hace más de 1400 años. Aunque él no era un especialista ‘tradicional’ en cuestiones de enfermedades mortales, Muhammad tenía buenos consejos para prevenir y combatir un epidemia como la del COVID-19”.

El Dr. Considine se refiere a los siguientes dichos del Profeta Muhammad:

“Si escuchas sobre un brote de peste en algún lugar, no vayas a ese lugar; y si este se propaga en el lugar en el que te encuentras, entonces debes permanecer allí y no salir” (Bujari).

“La persona enferma no debe ser colocada en el mismo lugar que la persona sana” (Muslim).

El Islam también proporciona pautas que ahora están siendo ampliamente recomendadas para minimizar infecciones, por ejemplo, los musulmanes deben mantener las uñas recortadas, lavarse bien las manos al hacer las abluciones antes de las cinco oraciones diarias, antes y después de comer, después de usar el baño y en otros momentos.

El Profeta Muhammad dijo: “La limpieza es la mitad de la fe” (Muslim).

También dijo: “El que se despierte después de dormir debe lavarse las manos antes de colocarlas en el agua para la ablución, ya que nadie sabe dónde estuvieron sus manos mientras estaba dormido” (Bujari).

El Dr. Considine mencionó que el Profeta Muhammad incentivaba a las personas a buscar tratamientos y medicinas.

Algunos beduinos le preguntaron una vez al Profeta Muhammad si debían utilizar tratamientos médicos y él respondió: “Usen los tratamientos médicos, ya que Al-lah no hizo una enfermedad sin hacer también un remedio para la misma, excepto para la vejez” (Abu Dawud).

A continuación veremos algunas de las súplicas del Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él):

Parte de estas pautas fueron traducidas del libro compilado por el Dr. Naji Ibrahim, Profhet Muhammad’s Guidance for the Prevention of and Protection from Diseases and Epidemics (discoveritsbeauty.com)

Orientación del Profeta Muhammad para la prevención y protección contra enfermedades y epidemias

  • El Mensajero de Al-lah dijo: “A quien recite los dos últimos versículos de la Sura de ‘La vaca’ (2:285-286) por la noche, ellos (es decir los dos versículos) les serán suficientes” (Bujari).
  • El Profeta Muhammad también dijo: “Recita la sura Al Ijlas (112) y Al Mu’awwidhatain [la sura Al Falaq y la sura An-Nas (113 y 114)] tres veces al amanecer y al anochecer, y serán suficiente protección para ti de todo mal” (Abu Dawud).
  • El Profeta nos contó en varios hadices sobre la virtud de leer Ayat Al Kursi, como el hadiz relatado por Abu Hurairah: “Cuando vayas a dormir recita Ayat Al Kursi (2:255: Al-lah, no existe divinidad excepto Él, el Eterno…) hasta el final del versículo, entonces Al-lah designará un protector para ti, y ningún demonio podrá acercarse a ti hasta la mañana” (Bujari).
  • También dijo: “Quien dice todas las mañanas y todas las noches tres veces: ‘En el nombre de Al-lah, Aquel cuyo nombre es protección contra todos los daños en la Tierra y en el cielo, Él es el Omnipotente y el Omnisciente”, no será perjudicado por nada” (Tirmidhi).
  • El Mensajero de Dios no dejaba de hacer esta súplica cada noche y cada mañana: “Al-lah, Te pido perdón y bienestar en este mundo y en la última vida. Al-lah, busco el perdón y bienestar en mi religión y en mis asuntos mundanales, en mi familia y en mi riqueza. Al-lah, protégeme de lo que está a mi frente, detrás de mí, a mi derecha y a mi izquierda, y de aquello que esta sobre mí; y busco refugio en Tu poder de ser golpeado por lo que está debajo de mí” (Ibn Hibban).

(En esta súplica encontramos una fortificación completa y protección para la persona por todos los lados, con el permiso de Al-lah el Todo Poderoso).

  • El Profeta Muhammad acostumbraba decir: “Dios, busco refugio en Ti contra la lepra, la locura, y contra las enfermedades del mal” (Abu Dawud).

Esta súplica integral incluye la búsqueda del refugio en Al-lah, ya que Le pides protección y prevención contra las preocupaciones, los males, las enfermedades, epidemias, pandemias y contra los trastornos mentales y psicológicos del pasado, presente y futuro.

  • El Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones sean con él) dijo: “Cuando un hombre sale de casa y dice: ‘En el nombre de Al-lah, confío en Al-lah, no hay poder ni fuerza sino en Al-lah’, le será dicho: ‘Has sido guiado, protegido y defendido’; entonces los demonios se apartan de él y otro demonio dice: ‘¿Qué podemos hacer con un hombre que fue guiado, defendido y protegido’” (Abu Dawud).
  • El Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) dijo: “Quien diga diez veces al terminar el rezo del Fayer (amanecer) mientras sus pies aun continúen doblados, antes de que comience a hablar de otros asuntos: ‘Nadie tiene derecho a ser adorado excepto Al-lah, el Único sin socios, a Él pertenece todo lo que existe, Suya es la alabanza, Él da la vida y la muerte, y es Poderoso sobre todas las cosas’, se le escribirán diez buenas acciones para él, diez pecados le serán perdonados, se elevará diez grados, estará protegido durante todo ese día de toda cosa detestable y estará protegido de Satanás” (Tirmidhi).
  • La esposa del Profeta, Aisha (que Al-lah esté complacido con ella) dijo: “Cada noche, cuando el Profeta se iba a la cama, acostumbraba juntar sus manos, soplar en ellas, después recitaba la sura Al Ijlas, sura Al Falaq y sura An-Nas (112:113-114), y enseguida pasaba sus manos por las partes de su cuerpo que podía alcanzar, comenzando con la cabeza, el rostro y la parte frontal de su cuerpo; hacía eso tres veces” (Bujari).
  • En el campo de la medicina curativa, encontramos instrucciones y nobles consejos en las orientaciones del Profeta (la paz y las bendiciones de Dios sean con él); por ejemplo, cuando dio la aprobación para que sus compañeros recitaran la sura Al Fatiha con la intención de buscar cura y también al indicar su recitación para pedir la cura para los enfermos y heridos (Abu Dawud).
  • Ozman Ibn Abi Al ‘As (que Al-lah esté complacido con él) se quejó de un dolor en su cuerpo, entonces el Mensajero de Dios le dijo: “Pon la mano en la parte del cuerpo que te duele y di: ‘En el nombre de Al-lah’ tres veces y después di siete veces: ‘Busco refugio en Al-lah con Su gloria y Su poder, del mal que me aqueja y que temo’” (Muslim).
  • Una vez, un hombre vino ante el Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él) y le dijo: “¡Mensajero de Al-lah! Un escorpión me picó ayer”. Él le respondió: “Si anoche hubieras recitado estas palabras: ‘Busco refugio en las perfectas palabras de Al-lah contra el mal de aquello que Él creó’, no te hubiera hecho ningún daño” (Muslim).
  • La esposa del Profeta, Aisha (que Al-lah esté complacido con ella), relató que ella solía buscar protección para algunos miembros de su familia pasando la mano derecha y diciendo: “Dios, Señor de los humanos, quita el dolor, cúranos, pues en verdad que el Señor sana, no hay cura ni beneficio sino el Tuyo, curación que no dejará ninguna enfermedad sin sanar’” (Bujari).

Conclusión

El verdadero creyente en Dios, el Creador, tiene la firme convicción de que Él es el verdadero protector de todos los males y epidemias, por lo tanto, tenemos que confiar solamente en Él, volvernos a Él con un sincero arrepentimiento, pidiendo perdón (istigfar), haciendo súplicas (du’a), sometiéndonos a Él y también siguiendo las orientaciones del Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Dios sean con él), de esta manera alcanzaremos la felicidad, seguridad, protección y prevención contra la depresión, las preocupaciones, los males, las enfermedades, epidemias y pandemias con el Permiso de Dios.

En conclusión, el Corán nos dice: “Ya había enviado Mensajeros anteriores a ti a otras comunidades, pero [por haberlos desmentido] las castigué con miseria y enfermedades, para que así fueran humildes” (6:42); y también nos dice: “[…] Pidan perdón a Dios por sus pecados, ¡oh, creyentes!, que así alcanzarán el éxito” (24:31).


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